Tipos de inflación: de demanda, de costes, estructural e hiperinflación
Andrés Valcárcel · Economía · 2026-09-22
Los tipos de inflación según su causa (demanda, costes, estructural), su intensidad (moderada, galopante, hiperinflación) y sus opuestos, con casos históricos reales.
La inflación se clasifica por dos criterios distintos: su causa (de demanda, de costes o estructural) y su intensidad (moderada, galopante o hiperinflación). También existen sus opuestos, la deflación, y su combinación más temida con el estancamiento económico, la estanflación. Cada tipo exige un diagnóstico y una respuesta de política económica diferentes.
Inflación de demanda
Ocurre cuando la demanda agregada de una economía crece más rápido que su capacidad de producir bienes y servicios. Si los hogares y las empresas gastan más de lo que la economía puede ofrecer, sobre todo cuando ya está cerca del pleno empleo, los precios suben para racionar esa demanda excedente. Suele aparecer tras estímulos fiscales o monetarios fuertes, o cuando el crédito se expande con rapidez y financia consumo por encima de lo que la producción puede absorber.
Inflación de costes
Se produce cuando suben los costes de producir, no la demanda. El ejemplo clásico es un shock en el precio de la energía o de una materia prima clave: las empresas trasladan ese coste mayor al precio final aunque la demanda no haya cambiado. La crisis del petróleo de 1973, cuando los países productores agrupados en la OPEP recortaron la oferta y dispararon el precio del crudo, es el caso de manual de inflación de costes, porque encareció de golpe la producción de casi todo lo demás.
Inflación estructural
Es la que surge de rigideces propias de una economía: sectores poco competitivos, indexación generalizada de salarios y precios a la inflación pasada, un tipo de cambio que se deprecia y encarece las importaciones, o un déficit fiscal financiado con emisión monetaria de forma recurrente. A diferencia de la inflación de demanda o de costes, que suelen responder a un shock puntual, la inflación estructural tiende a persistir aunque el shock original haya desaparecido, porque queda incorporada en la forma en que empresas y trabajadores negocian precios y salarios.
Inflación según su intensidad: moderada, galopante e hiperinflación
Además de por causa, la inflación se clasifica por su velocidad. La inflación moderada es de un dígito anual y apenas distorsiona las decisiones económicas. La inflación galopante, de dos o tres dígitos anuales, empieza a erosionar la confianza en la moneda y empuja a la población a protegerse en otra divisa o en activos reales. La hiperinflación es el extremo: el economista Phillip Cagan la definió como una inflación mensual superior al 50%, lo que implica precios que se duplican en menos de dos meses.
- Inflación moderada: de un dígito anual, por ejemplo 2% a 8%.
- Inflación galopante: de dos o tres dígitos anuales, con pérdida de confianza en la moneda.
- Hiperinflación: más del 50% mensual según la definición de Cagan, con la moneda perdiendo su función de reserva de valor casi por completo.
Casos históricos de hiperinflación
Zimbabue vivió el episodio de hiperinflación más extremo documentado en tiempos recientes. El banco central del país llegó a reportar una inflación de 231.000.000% interanual en julio de 2008, y el economista Steve Hanke, de la Universidad Johns Hopkins, calculó que hacia noviembre de ese año la inflación acumulada rondaba los 89,7 quintillones por ciento, con precios multiplicándose por 170 o 200 veces cada semana. El país terminó abandonando su moneda y adoptando el dólar estadounidense como referencia de facto.
Venezuela entró en hiperinflación formal en noviembre de 2017. Según cifras oficiales, la inflación anual pasó de 862,6% en 2017 a 130.060% en 2018, uno de los picos más altos del siglo. El Banco Central de Venezuela reconoció que el país salió del ciclo de hiperinflación a comienzos de 2022, cuando la inflación de diciembre de 2021 bajó al 7,6% mensual y se completaron doce meses seguidos por debajo del umbral del 50% mensual que exige la definición de Cagan. El país volvió a registrar repuntes inflacionarios en 2023 y 2025, lo que muestra que salir de la hiperinflación no garantiza una estabilidad permanente.
Argentina vivió su propio episodio en 1989 y 1990, con una inflación anual de 3.079% en 1989 y 2.314% en 1990, en un contexto de deuda externa elevada, déficit fiscal cercano al 15% del PIB y una espiral de indexación que se retroalimentaba. El gobierno de Carlos Menem logró frenarla con el Plan Bonex en 1989 y, de forma más duradera, con la Ley de Convertibilidad de 1991, que fijó el peso al dólar. El caso argentino es la referencia habitual en la región cuando se explica qué es el riesgo país y por qué los inversores exigen primas más altas a economías con historial de crisis inflacionarias.
Deflación: el opuesto de la inflación
La deflación es una caída sostenida del nivel general de precios. Suena atractiva para el consumidor a corto plazo, pero suele ser síntoma de una demanda muy débil: si los precios bajan, muchos hogares y empresas posponen sus compras esperando precios todavía más bajos, lo que hunde aún más la demanda y puede encadenar una espiral recesiva. Japón es el caso más citado de deflación prolongada en una economía desarrollada, con precios estancados o a la baja durante buena parte de las décadas de 1990 y 2000.
Estanflación: inflación alta con la economía parada
La estanflación combina inflación elevada con estancamiento del crecimiento y desempleo alto a la vez, una mezcla que la teoría económica tradicional consideraba casi imposible antes de los años setenta, porque asumía una relación inversa entre inflación y desempleo. La crisis del petróleo de 1973 rompió ese supuesto en Estados Unidos y buena parte de Europa: el encarecimiento del crudo elevó los costes de producción, lo que redujo el consumo y la producción, disparó el desempleo y, al mismo tiempo, mantuvo los precios al alza. Fue la primera vez que inflación y desempleo convivieron de forma simultánea y persistente en una economía desarrollada, y obligó a replantear buena parte de la política monetaria de la época.
Un ejemplo numérico
Supongamos que una canasta básica cuesta 1.000 unidades de moneda local. Con una inflación moderada del 4% anual, esa misma canasta costará 1.040 al cabo de un año. Con una inflación galopante del 150% anual, costará 2.500. Con una hiperinflación al ritmo de Cagan, el 50% mensual, esa canasta de 1.000 unidades pasaría a costar cerca de 129.700 unidades al cabo de doce meses, sin que los ingresos de la mayoría de la población suban al mismo ritmo, salvo que estén indexados.
Preguntas frecuentes
¿Puede un país tener varios tipos de inflación a la vez?
Sí. Lo habitual es que un episodio inflacionario combine causas: un shock de costes inicial que se vuelve estructural porque los salarios y los contratos empiezan a indexarse a la inflación pasada, alimentando una espiral que ya no depende del shock original.
¿Qué diferencia hay entre inflación galopante e hiperinflación?
La frontera habitual es la definición de Cagan: por debajo del 50% mensual se considera inflación galopante, aunque sea de dos o tres dígitos anuales; a partir de ese umbral mensual sostenido se clasifica como hiperinflación.
¿Por qué la deflación puede ser peor que una inflación moderada?
Porque incentiva a posponer el consumo y la inversión, lo que reduce la actividad económica y puede aumentar el desempleo. Además, encarece el peso real de las deudas: si los precios y los salarios bajan pero la deuda sigue igual en términos nominales, es más difícil pagarla.
¿La inflación subyacente es un tipo distinto de inflación?
No es un tipo por causa ni por intensidad, sino una forma de medir la inflación excluyendo los componentes más volátiles, como energía y alimentos frescos. Puedes ver cómo se calcula en la guía sobre inflación subyacente.
¿Cómo se protege un ahorrador de la hiperinflación?
Históricamente, quienes han vivido episodios de hiperinflación han recurrido a activos que no dependen de la moneda local: divisas fuertes, bienes raíces, o instrumentos indexados a la inflación cuando existen. La guía sobre qué es la inflación explica con más detalle cómo se mide y qué mecanismos existen para amortiguar su efecto sobre el ahorro.