SpaceX invierte $15.000M en Starship sin ingresos antes de su prueba
Lucas Montero · Empresas y Resultados · 2026-05-24
El S-1 de SpaceX revela que el cohete clave para escalar Starlink y desplegar satélites de IA ha consumido $15B sin generar un dólar comercial. El test #12 llega justo antes del roadshow de junio.
El S-1 de SpaceX, presentado el 20 de mayo ante la SEC, expone un dato que pone en perspectiva todo el <abbr title="Oferta Pública Inicial, primera venta de acciones de una empresa privada al público">IPO</abbr>: Starship, el cohete de carga pesada en el que SpaceX ha invertido $15.000 millones, aún no ha generado un dólar de revenue comercial. El prospecto deja claro que la empresa espera comenzar entregas de payload a órbita en la segunda mitad de 2026, pero antes debe superar el test de vuelo #12, previsto para esta misma semana.
La cifra importa porque Starship no es un capricho: es la infraestructura que sostiene las dos apuestas más grandes del conglomerado. Sin ese cohete operativo, Starlink no puede desplegar su segunda generación de satélites a escala comercial. Y sin Starship, los data centers orbitales de IA que SpaceX promete «a partir de 2028» siguen siendo PowerPoint.
Starlink funciona, pero necesita Starship para crecer
El negocio de conectividad es, por ahora, la única línea que justifica números. Starlink cerró 2025 con $11,39B en ingresos (+50% interanual) y $4,42B en ganancia operativa, con un margen del 39%. En el primer trimestre de 2026 generó $3,26B en revenue y $1,19B en ganancia operativa. La base de suscriptores se duplicó en 12 meses: de 5 millones en marzo de 2025 a 10,3 millones en marzo de 2026, distribuidos en 164 países.
Pero escalar Starlink V2 —satélites más grandes, con mayor capacidad— requiere un vehículo de lanzamiento que pueda mover cargas masivas a bajo costo. Ese vehículo es Starship. Y hasta ahora, tras once vuelos de prueba y $15.000 millones invertidos, el cohete no ha completado una misión comercial completa.

xAI quema $30.000 millones anualizados mientras Starship no genera
El contraste es brutal. Mientras Starlink financia al conglomerado, xAI —la división de inteligencia artificial que SpaceX integró en mayo tras adquirirla en febrero— cerró 2025 con una pérdida operativa de $6,36B. En el primer trimestre de 2026, la pérdida operativa alcanzó $2,47B sobre revenue de apenas $818 millones.
El <abbr title="Capital Expenditure, inversión en activos fijos como infraestructura y equipos">capex</abbr> en IA del Q1 2026 fue de $7,7B —el triple que el año anterior—, lo que anualizado supera los $30.000 millones. SpaceX tiene $29,1B en deuda principal contra $15,9B en caja, y el prospecto anticipa nuevas rondas de capital para sostener la operación.
- Revenue consolidado 2025: $18,67B; pérdida neta de $4,9B
- Q1 2026: $4,69B en revenue, pérdida neta de $4,28B
- División Space (lanzamientos): $4,09B revenue en 2025, pérdida operativa de $657M
- División AI (xAI): $6,36B de pérdida operativa en 2025, $2,47B en Q1 2026
La narrativa del S-1 es clara: SpaceX proyecta un <abbr title="Total Addressable Market, tamaño total del mercado potencial">TAM</abbr> de $28,5 billones, del cual $26,5 billones —el 93%— corresponde a inteligencia artificial, principalmente aplicaciones enterprise y data centers orbitales. Pero esa visión depende, otra vez, de Starship.
Anthropic paga $1.250 millones al mes con cláusula de salida de 90 días
El S-1 revela un acuerdo de servicios cloud con Anthropic, firmado en mayo de 2026, por $1,25B mensuales hasta mayo de 2029. La cifra es enorme, pero el contrato incluye una cláusula de salida de 90 días. ¿Es un voto de confianza en la capacidad orbital de SpaceX o una cobertura de riesgo ante la incertidumbre sobre si esos satélites de compute AI llegarán alguna vez a funcionar?
El timing del acuerdo —justo antes del roadshow del IPO— sugiere que SpaceX necesitaba mostrar tracción comercial en IA. Pero la cláusula de salida corta deja claro que Anthropic no está apostando a ciegas. Si Starship no entrega payload de forma confiable en los próximos meses, ese flujo de $1,25B puede evaporarse con un aviso de tres meses.

Valuación entre $275.000 millones y $1,5 billones: la horquilla más amplia de la historia
Aquí es donde la cosa se complica. Según TechStack IPO, la valuación objetivo actualizada al 23 de mayo es de $275.000 millones. Pero otros reportes —citados en el propio research del S-1— hablan de un rango entre $1,5 billones y $2 billones. La discrepancia no es menor: estamos hablando de multiplicar por cinco o seis.
David Trainer, CEO de New Constructs, publicó un análisis <abbr title="Discounted Cash Flow, modelo de valoración que estima el valor presente de flujos de caja futuros">DCF</abbr> que sitúa la valuación justa en $1,22 billones, un 30% por debajo del precio de IPO esperado en el rango alto. Para justificar $1,5 billones, SpaceX necesitaría generar $189.000 millones en ganancias anuales para 2035. A $1,75 billones, la cifra sube a $245.000 millones. Ninguna empresa estadounidense en 2025 se acercó al número menor.
El <abbr title="Price-to-Sales ratio, ratio precio-ventas que compara capitalización bursátil con ingresos anuales">P/S ratio</abbr> basado en revenue proyectado 2025 alcanza ~94x en el escenario alto. Eso implica que el mercado está pagando por una empresa de IA dominante, no por un proveedor de lanzamientos y conectividad satelital.
El test #12 de Starship llega en el peor momento posible
El roadshow del IPO arranca el 8 de junio. El pricing está previsto entre el 18 y el 30 de junio. Y esta semana —apenas cuatro días después de la presentación del S-1— SpaceX intenta el vuelo de prueba #12 de Starship. Si el test falla o muestra problemas significativos, los bancos líderes (Morgan Stanley, Goldman Sachs, JPMorgan Chase, Bank of America, Citigroup) tendrán que explicar a inversores institucionales por qué están valorando en más de un billón de dólares una empresa cuyo activo estratégico sigue sin funcionar comercialmente.
SpaceX ha conseguido que once vuelos de prueba mantengan la narrativa viva. Pero sin payload comercial entregado en H2 2026, Starlink V2 se retrasa, los satélites de IA siguen en presentaciones y la única línea de negocio rentable —Starlink V1— empieza a toparse con límites de capacidad en mercados saturados.
Estructura de control: Musk no puede ser removido
El S-1 confirma que los accionistas institucionales y retail tendrán aproximadamente el 60% de las acciones pero casi nada de poder de voto. Elon Musk ejercerá control virtual total y no puede ser removido por voto accionista. Eso significa que quien compre en el IPO está apostando a la ejecución de una sola persona, sin mecanismos de corrección si las cosas van mal.
NBC News tituló el 20 de mayo que el IPO «podría convertir a Elon Musk en el primer trillonario». El prospecto deja claro que eso solo ocurre si Starship funciona, si Starlink escala sin fricción regulatoria y si xAI encuentra una forma de convertir $30.000 millones anuales en quemada de caja en algo parecido a un negocio sostenible.

El mayor IPO de la historia se juega esta semana en una plataforma de lanzamiento en Texas. Si el cohete vuela, la narrativa sigue viva hasta junio. Si falla, los bancos tendrán que reescribir el pitch deck antes del roadshow. Y los inversores que entren en el IPO deberán aceptar que están pagando valuación de empresa de IA por una compañía cuya única división rentable es conectividad satelital —y cuya apuesta estratégica aún no ha completado una sola misión comercial tras $15.000 millones gastados.