Abel deja huella en Berkshire, pero la duda sobre quién controla el portfolio persiste

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Greg Abel desplegó $16.500 millones en adquisiciones, apostó por IA sin hype y llevó a Berkshire a seguros en zonas de guerra. Diez meses después de asumir como CEO, el perfil propio está emergiendo.

Greg Abel lleva diez meses como CEO de Berkshire Hathaway y los números empiezan a contar una historia distinta a la de Warren Buffett. Desplegó $16.500 millones en dos adquisiciones completas durante 2026, añadió $27 millones en acciones de SiriusXM entre octubre y noviembre, y apostó por Bending Spoons en dos ocasiones separadas. La clase A de Berkshire cotiza en $856.700, con una caída del 1,45% en la sesión más reciente, pero el foco ya no está en el precio: está en lo que Abel hace con el efectivo.

El cambio es operativo, no solo retórico. Como publicamos en septiembre, Abel rompió una sequía de 14 trimestres de ventas netas con compras de $23.500 millones en el segundo trimestre. Ahora, con datos de las últimas semanas, queda claro que el despliegue de capital no fue un evento aislado: es el inicio de un patrón.

Abel deja huella en Berkshire, pero la duda sobre quién controla el portfolio persiste

Negocios completos, no solo acciones

Abel cerró la compra de OxyChem por $9.700 millones (iniciada bajo Buffett) y lideró la adquisición de Taylor Morrison por $6.800 millones. La segunda es reveladora: Taylor Morrison fue delisted y está siendo integrada en Clayton Properties Group, subsidiaria de Berkshire. La jugada muestra una preferencia clara por poseer negocios completos que pueda controlar, en lugar de limitarse a ser accionista pasivo.

El efectivo disponible bajó de $380.200 millones a finales de marzo a $364.700 millones en junio, una caída de más de $15.000 millones en un trimestre. Abel dejó claro en su primera carta anual que parte de ese colchón es necesario para mantener las operaciones de seguros, pero el resto está disponible cuando aparezcan oportunidades. Y las está buscando.

Portfolio activo: SiriusXM y apuestas tech

Berkshire compró $27 millones adicionales en SiriusXM en octubre y noviembre. La posición ya representaba el 1,1% de un portfolio accionario de aproximadamente $368.000 millones, y Berkshire controla el 37% de las acciones en circulación. El comprador reciente confirma que Abel y el equipo de inversión siguen animados por el progreso de la compañía.

Abel también compró acciones de Bending Spoons en dos ocasiones, una plataforma de M&A impulsada por tecnología. Lo que atrae a Abel es su modelo operativo de bajo costo y alto margen. No es el tipo de apuesta que Buffett hacía en sus últimos años al mando, cuando la preferencia era por negocios de flujo de caja predecible y bajo riesgo tecnológico.

Abel deja huella en Berkshire, pero la duda sobre quién controla el portfolio persiste

IA sin hype y seguros en zonas de guerra

Abel dijo a los accionistas que Berkshire adoptará <abbr title="Inteligencia Artificial">IA</abbr> solo donde agregue valor claro, rechazando el hype general. La estrategia es de despliegue cauteloso en seguros, ferrocarril, energía y manufactura. La vía de crecimiento más clara viene de Berkshire Hathaway Energy, donde Abel insistió en que los operadores deben soportar el costo total, protegiendo a clientes residenciales y comerciales.

En seguros, Abel está llevando a Berkshire a territorios que Buffett evitó durante décadas. Invirtió $1.800 millones en Tokio Marine de Japón en junio, expandiendo la presencia global. Abel dirige a Berkshire hacia áreas de alto riesgo, incluyendo seguros de barcos en zonas de guerra, algo que Buffett nunca hizo. El movimiento es coherente con un perfil operativo más agresivo, dispuesto a asumir riesgos calculados en mercados que otros rehúyen.

La duda que persiste

Existe debate sobre quién controla realmente el portfolio accionario de aproximadamente $350.000 millones. Inicialmente pareció que Abel estaba desplegando capital, pero análisis sugieren que Buffett, a los 96 años, aún toma grandes decisiones de inversión en valores. Abel no tiene experiencia formal en gestión de portfolio, lo que alimenta la hipótesis de que la estructura de decisión es dual: Abel corre operaciones y adquisiciones; Buffett orquesta el libro de acciones.

La narrativa oficial es que Buffett dejó la presidencia en septiembre y pasó a chairman emeritus, pero el control sobre el capital allocation más grande del mundo quizá no se haya transferido por completo. Abel desvía del playbook de Buffett, pero lentamente y de forma que previene que Berkshire se estanque. La pregunta abierta es cuánta decisión accionaria le corresponde realmente a Abel frente a la retención de Buffett en el proceso.

Abel deja huella en Berkshire, pero la duda sobre quién controla el portfolio persiste

Buffett elogió el estilo gerencial más activo de Abel en el Annual Meeting ante unos 40.000 accionistas, diciendo que funciona mucho mejor con Abel que con él porque Abel trabaja más duro. El cumplido es sincero, pero también delata que la división de responsabilidades entre ambos sigue siendo funcional. Abel maneja las 60+ subsidiarias; Buffett, aparentemente, sigue con las grandes apuestas del portfolio.

Diez meses no son suficientes para declarar una sucesión completa, pero sí para ver un perfil propio emergiendo. Abel desplegó capital en negocios completos, apostó por IA sin ruido y llevó a Berkshire a mercados de seguros que Buffett nunca tocó. La arquitectura de Berkshire sigue intacta; la mano que la dirige empieza a dejar huella propia. Resta ver cuándo esa mano toma el control total del portfolio accionario o si la estructura dual es, en realidad, el nuevo modelo permanente.