Rio Tinto gana $6.7B en H1 y eleva dividendo 43%
Carlos Ramírez · Empresas y Resultados · 2026-07-29
La minera anglo-australiana reportó net earnings de $6.7 mil millones (+47%) y underlying EBITDA de $14.8 mil millones (+28%). El dividendo interim salta a $2.11 por acción. Cobre y aluminio ahora representan el 60% de las ganancias operativas.
Rio Tinto reportó este miércoles 29 de julio resultados del primer semestre 2026 con net earnings de $6.7 mil millones, un salto del 47% respecto al mismo período de 2025. El underlying EBITDA creció 28% hasta $14.8 mil millones, impulsado por precios más altos de cobre y aluminio combinados con $1.2 mil millones en mejoras operacionales controlables. La minera anglo-australiana también anunció un dividendo interim de $2.11 por acción, 43% superior al del año anterior, marcando el mayor pago semestral en cuatro años.
La acción en NYSE cerró el martes 28 de julio en $91.64, con una caída del 0.34%, pero subió 0.85% en after-hours hasta $92.42 tras el anuncio de resultados en horario australiano. El precio actual opera en el tercio medio de su rango de 52 semanas ($58.4 - $112.58), lejos del máximo alcanzado a principios de 2026 pero con recuperación sólida desde los mínimos.
El pivot: cobre y aluminio ya pesan más que el hierro
El dato estructural que pasa desapercibido en el beat de cifras: cobre, aluminio y litio ahora representan cerca del 60% del EBITDA de Rio Tinto, marcando un giro estratégico que aleja a la compañía de su histórica dependencia del mineral de hierro. El EBITDA del segmento de cobre saltó 84%, mientras que el de aluminio creció 31%. Simon Trott, CEO de Rio Tinto, destacó en el comunicado que la compañía está construyendo momentum a través de una estrategia centrada en «performance, retornos, calidad de portafolio y capital allocation disciplinado».

Ese cambio de mix no ha llegado a costa de hierro. La producción en Pilbara (Australia Occidental) alcanzó su nivel más alto de primer semestre desde 2018, demostrando que las operaciones base siguen sólidas. Pero el margen y el crecimiento ahora están en otra parte: la demanda de infraestructura para IA y la transición energética han convertido al cobre en el motor de valoración de la compañía.
Productividad más precios: la receta funciona
El CFO Peter Cunningham atribuyó el resultado financiero a «mercados de commodities más fuertes, especialmente cobre y aluminio», pero la lectura completa incluye eficiencia operativa. Rio Tinto generó $870 millones en ganancias de productividad al 30 de junio y elevó su objetivo de run-rate de fin de año a $1.8 mil millones. Traducido: incluso si los precios de commodities se normalizan en el segundo semestre, el margen operativo puede sostener parte de las ganancias.
- Net earnings: $6.7 mil millones (+47%)
- Underlying EBITDA: $14.8 mil millones (+28%)
- Free cash flow: $3.8 mil millones (+75%)
- Dividendo interim: $2.11 por acción (+43%)
- Cobre EBITDA: +84% YoY
- Aluminio EBITDA: +31% YoY
- Productividad acumulada H1: $870 millones; target FY26 elevado a $1.8B
El FCF creció 75% hasta $3.8 mil millones, un aumento que respalda el dividendo agresivo pero que también plantea una pregunta: ¿cuánto de ese flujo es sostenible si los precios de cobre y aluminio moderan? El payout ratio sobre underlying earnings se mantiene en torno al 50%, dentro del rango histórico de Rio, pero el salto de dividendo del 43% es una señal de confianza… o de presión para devolver capital ante un mercado que no premia el crecimiento orgánico de mineras tanto como antes.

Riesgos en el segundo semestre
No todo es beat en el reporte. Una brecha en el horno de la fundidora Kennecott (Utah) se espera que reduzca la producción de cobre refinado y oro en el segundo semestre, aunque Rio no detalló el impacto cuantitativo. Además, la disputa fiscal en Mongolia alrededor del proyecto Oyu Tolgoi sigue sin resolverse, generando incertidumbre regulatoria en uno de los activos de cobre de mayor grado de la compañía.
Rio mantuvo sin cambios su guidance de producción y ventas para el año fiscal 2026, lo que sugiere que los riesgos operativos están contemplados en las proyecciones. La pregunta no es si Rio puede sostener el desempeño de H1 —los fundamentos de commodities verdes y la mejora operativa apuntan a sí— sino si el mercado está dispuesto a pagar un múltiplo más alto por una minera que ya pivotó pero que aún opera con riesgos estructurales de jurisdicción y ejecución.