Goldman: los bancos centrales compraron el doble de oro de lo estimado

Lucas Montero · Materias Primas · 2026-05-21

Goldman Sachs descubrió que subestimó las compras soberanas en más del 72% desde agosto. Los datos del Reino Unido ocultaron 21 toneladas mensuales saliendo de Londres.

Goldman Sachs pensaba que tenía la demanda de oro bajo control. Se equivocó en más del 70%. El banco descubrió que desde agosto de 2025 los datos comerciales del Reino Unido fallaron sistemáticamente en capturar oro saliendo de la red de bóvedas de Londres, lo que significa que durante ocho meses nadie en Wall Street vio lo que realmente estaban comprando los bancos centrales.

La corrección es brutal: Goldman estimaba compras de 29 toneladas al mes en marzo de 2026. El número real está cerca de 50 toneladas. Esa brecha de 21 toneladas mensuales acumulada durante casi un año representa cientos de toneladas de demanda soberana que el mercado no contabilizaba.

Ocho meses de demanda invisible

Lina Thomas y Daan Struyven, analistas de Goldman, publicaron la nota el 18 de mayo reconociendo el fallo estructural en su modelo. El problema no fue nueva actividad compradora, sino un agujero en la obtención de datos: el oro físico salía de Londres sin registrarse en las estadísticas comerciales británicas que Goldman usaba como proxy de flujos soberanos.

Para abril, Goldman estima que las compras se recuperaron hasta aproximadamente 80 toneladas al mes. La proyección promedio para todo 2026 ahora se sitúa en 60 toneladas mensuales, una tasa anualizada de unas 720 toneladas — cifra que coincide con las proyecciones de J.P. Morgan (755 toneladas) y con los datos oficiales del primer trimestre.

Goldman: los bancos centrales compraron el doble de oro de lo estimado

Goldman mantiene $5,400 pese al descubrimiento

A pesar de la corrección al alza en demanda, Goldman no cambió su objetivo de $5,400 por onza para fin de año. El oro cerró el martes 20 de mayo en $4,533.73, con un avance del 0.34% en la sesión pero todavía lejos del target del banco.

El caso base de Goldman asume dos pilares: 50 puntos base de recortes de la Fed en 2026 (lo que aportaría aproximadamente $120 por onza vía entradas de <abbr title="Fondos cotizados que replican el precio del oro físico">ETFs</abbr>) y que los bancos centrales sigan comprando sin importar el nivel de precio. También asume que no habrá liquidación privada adicional por requerimientos de margen o pánico, un supuesto delicado dado el contexto actual de tensión geopolítica y cierre del Estrecho de Ormuz.

El oro cayó 3.7% en la semana que terminó el 15 de mayo, presionado por expectativas revisadas a la baja sobre recortes de tipos y algo de toma de beneficios. Pero las entradas de ETF durante esa misma semana alcanzaron 240,000 onzas, señal de que los inversores no abandonaban el metal pese a la caída.

China y el patrón estructural

China extendió su racha de compras a 15 meses consecutivos hasta enero de 2026. En abril sumó 8 toneladas, la mayor adición mensual desde diciembre de 2024. Para Goldman, la diversificación de reservas de mercados emergentes no es táctica ni coyuntural: es estructural.

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Qué significa para quien opera

La corrección de Goldman expone un problema sistémico: los modelos públicos de demanda de oro pueden estar subestimando flujos soberanos durante meses sin que nadie se entere. Para traders de commodities que construyen estrategias sobre datos del World Gold Council o estimaciones de bancos, la lección es clara: la demanda real puede ser mucho mayor que la visible.

El oro consolida en torno a $4,500 mientras los «verdaderos compradores» — bancos centrales — acumulan sin hacer ruido. Si Goldman tiene razón y la Fed recorta 50 bps este año, el camino hacia $5,400 queda trazado. Si la Fed no recorta o si hay nueva liquidación de margen por tensión financiera, el soporte se debilita.

El contexto geopolítico sigue tenso — conflicto Irán-EE.UU., Ormuz cerrado, inflación energética — pero la respuesta del oro ha sido moderada comparada con ciclos anteriores. Eso puede significar dos cosas: o el mercado ya descontó el riesgo, o la demanda estructural de bancos centrales está absorbiendo oferta sin dejar que el precio se dispare. En cualquier caso, la demanda invisible de ocho meses que Goldman acaba de descubrir refuerza la tesis de acumulación silenciosa. Y esa demanda no va a desaparecer.