BofA llama oro en $6,000 tras la peor venta en cuatro décadas

María González · Materias Primas · 2026-02-27

Bank of America mantiene su pronóstico más alcista del mercado pese a que el nombramiento de Warsh desató la mayor caída del oro desde los ochenta. Wall Street divide opiniones sobre si es oportunidad de compra o cambio estructural.

Bank of America elevó su pronóstico de oro a $6,000 la onza para la primavera de 2026, apenas cuatro semanas después de que el metal sufriera su peor caída en más de 40 años. El 30 de enero, el oro se desplomó 9% a $4,895 tras el anuncio de que Kevin Warsh reemplazará a Jerome Powell como presidente de la Fed. La plata lo siguió con una caída de 31.4%, su peor jornada desde marzo de 1980.

Hoy el oro cotiza en $5,184 y Bank of America no retrocede. Michael Hartnett, analista del banco, argumenta que los últimos cuatro <abbr title="Periodos prolongados donde el precio sube de forma sostenida">mercados alcistas</abbr> del oro promediaron un salto de 300% en 43 meses. Si el patrón se mantiene desde el inicio del rally en 2025, el metal alcanzaría los $6,000 en abril o mayo. La tesis: la corrección de enero fue ruido político, no cambio estructural.

El nombramiento que sacudió el mercado

El presidente Trump eligió a Warsh el 30 de enero para dirigir la Fed cuando termine el mandato de Powell en mayo. La noticia desató una venta masiva en metales preciosos porque el mercado interpretó que la independencia del banco central se mantendría intacta, eliminando uno de los principales motores de la demanda especulativa de 2025. Los futuros de oro cayeron hasta 16% intradiario antes de recuperarse; los de plata, 39%, según datos del CME Group.

Ewa Manthey y Warren Patterson, de ING, lo resumieron así: «La fuerte caída del viernes siguió a la noticia de que el presidente Trump pretende nominar a Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed, un desarrollo que impulsó al dólar estadounidense y reforzó las expectativas de una postura política más hawkish». El mercado vendió primero y preguntó después.

¿Warsh hawkish o dovish? El mercado no lo tiene claro

Warsh fue gobernador de la Fed entre 2006 y 2011. Durante esos años, mostró preocupación constante por la inflación y la credibilidad del banco central, con una postura considerada <abbr title="Favorece mantener tasas de interés altas para controlar la inflación">hawkish</abbr> en la práctica. Tras la crisis de 2008, abogó por mantener tasas altas por más tiempo. Después dejó la Fed y trabajó en Duquesne Family Office y la Hoover Institution en Stanford.

Pero desde que Trump ganó las elecciones en 2024, Warsh giró hacia un discurso más <abbr title="Favorece bajar tasas de interés para estimular la economía">dovish</abbr>. Propone recortar tasas mediante una reducción agresiva del balance de la Fed, teoría que ha generado debate entre economistas. Críticos, incluido un analista de JPMorgan, argumentan que un balance más pequeño elevaría las tasas de largo plazo y encarecería las hipotecas, el efecto contrario al buscado.

El 18 de febrero, la Fed publicó las minutas de la reunión del FOMC del 27-28 de enero, donde mantuvo las tasas en el rango de 3.5%-3.75% sin cambios. Warsh aún no asume formalmente, pero sus declaraciones públicas ya mueven expectativas.

El caso alcista de BofA: datos históricos y cobertura estructural

Michael Widmer, jefe de investigación de metales de Bank of America, mantiene que el oro «sigue destacándose como cobertura y fuente de alfa». En octubre de 2025, el banco había elevado su pronóstico para 2026 a $5,000; el metal alcanzó ese nivel el 23 de enero, dos semanas antes de la caída por Warsh. Ahora la barra sube a $6,000 para primavera, aunque Widmer proyecta un promedio de $4,538 para el año completo en términos reales.

La tesis de BofA se apoya en el comportamiento histórico: en los cuatro <abbr title="Periodos de subida prolongada del precio del oro">mercados alcistas</abbr> previos del oro, el metal promedió alzas cercanas al 300% en ciclos de 43 meses. Si el rally actual comenzó a inicios de 2025 con el oro en torno a $2,000, un salto similar llevaría el precio a $6,000 entre abril y mayo de 2026. Hartnett argumenta que la corrección de enero no rompe ese patrón; apenas lo ralentiza.

Wall Street divide opiniones, pero el consenso apunta arriba

Bank of America no está solo en su optimismo. Goldman Sachs elevó su pronóstico de $4,900 a $5,400 para fin de 2026, citando compras de bancos centrales y diversificación del sector privado. UBS fue más allá: subió su objetivo a $6,200 para marzo, junio y septiembre, desde $5,000 previo. Deutsche Bank y Société Générale también ajustaron sus proyecciones al alza en las últimas semanas.

El consenso emergente de Wall Street sitúa el oro por encima de $5,000 con firmeza, pese a que la corrección de enero sembró dudas. La pregunta práctica para inversores es si el metal puede sostener ese nivel de precios con un presidente de la Fed cuyo perfil político aún no está claro.

Contexto de mercado: tipos de interés y dólar

El oro tradicionalmente funciona como cobertura ante incertidumbre sobre política monetaria y ante caídas del dólar. En 2025, la combinación de tipos reales negativos en varios momentos del año, compras masivas de bancos centrales (especialmente de Asia y mercados emergentes) y debilidad del dólar impulsaron el rally de 66%. La nominación de Warsh revirtió parte de ese impulso porque el mercado asumió que la Fed mantendría una postura más dura de lo esperado.

Desde el 25 de febrero, el oro ha recuperado $289 desde el mínimo del 30 de enero, con ganancia de $60 en las últimas 48 horas. El precio actual de $5,184 está apenas $16 por debajo del máximo previo a la caída. La volatilidad bajó; el volumen de futuros se normalizó. Si Warsh efectivamente implementa recortes de tasas mediante reducción del balance, como sugiere su discurso reciente, el oro podría volver a encontrar soporte en tipos reales más bajos.

¿Oportunidad de compra o señal de techo?

La lectura de Bank of America es clara: la caída del 30 de enero fue pánico político, no cambio en los fundamentos. Widmer insiste en que el oro «sigue siendo cobertura y fuente de retorno» en un entorno donde la deuda pública global sigue creciendo, los bancos centrales diversifican reservas fuera del dólar y la inflación estructural no desaparece por completo.

La tesis contraria es que el nombramiento de Warsh marca un cambio de régimen: si la Fed mantiene independencia y evita presiones políticas, uno de los drivers de demanda especulativa de 2025 (miedo a monetización de deuda) se desvanece. En ese escenario, el oro podría consolidar en zona de $4,500-$5,000 sin romper al alza.

El mercado de opciones sobre futuros de oro muestra posicionamiento mixto: alta demanda de calls en strike $6,000 para junio 2026, pero también cobertura defensiva con puts en $4,500. Los grandes fondos de <abbr title="Inversores que buscan beneficiarse de movimientos de precio a corto o medio plazo">hedge</abbr> redujeron exposición tras la caída de enero, según datos del <abbr title="Commodity Futures Trading Commission, regulador de mercados de futuros en EE.UU.">CFTC</abbr>, aunque no hay cifras exactas disponibles en el research.

La plata como termómetro de riesgo

La plata cayó mucho más que el oro el 30 de enero (31.4% vs. 9%), su peor día desde marzo de 1980. Esa magnitud refleja el componente especulativo más alto de la plata: menor liquidez y mayor sensibilidad a cambios bruscos de narrativa. La recuperación también ha sido más lenta; la plata aún cotiza por debajo de niveles previos al anuncio de Warsh.

Para inversores que operan metales preciosos, la divergencia oro-plata indica que el mercado sigue en modo defensivo. Si el oro alcanza $6,000 sin que la plata recupere terreno, sugiere demanda de cobertura más que apetito de riesgo. Si ambos suben juntos, el rally tiene piernas más sólidas.

Perspectiva de corto plazo

El siguiente catalizador es la primera decisión de Warsh al frente de la Fed, prevista para junio si asume en mayo según el calendario de reuniones del FOMC. Hasta entonces, el oro operará con expectativas: si Warsh mantiene tipos sin cambios y reduce el balance de forma agresiva (como sugiere su teoría reciente), el metal podría consolidar en zona de $5,000-$5,500. Si gira hawkish de verdad y sube tipos, el oro cae. Si recorta directamente, el rally se reanuda.

Bank of America apuesta a que la incertidumbre en sí misma es alcista para el oro: mientras el mercado no sepa qué hará Warsh, la cobertura tiene sentido. Goldman Sachs coincide en ese punto, aunque con objetivo más conservador. UBS, con su pronóstico de $6,200, es el más optimista del consenso.

El dato concreto para cerrar: desde el nombramiento de Warsh el 30 de enero hasta hoy 27 de febrero, el oro ha recuperado 5.9% en menos de un mes. Si mantiene ese ritmo, alcanzar $6,000 en primavera no requiere aceleración, solo continuidad. Bank of America lo tiene claro; el mercado aún duda. La volatilidad de enero dejó niveles definidos: quien compre oro por encima de $5,200 apuesta a que BofA tiene razón.