El oro roza los 5.200 dólares y sube 0,7% tras el discurso de Trump

María González · Materias Primas · 2026-02-25

El oro cerró el miércoles 25 de febrero en máximos tras el discurso del Estado de la Unión, en el que Trump defendió aranceles que la justicia declaró ilegales. JP Morgan prevé 6.300 dólares para fin de año.

El oro subió un 0,7% el miércoles 25 de febrero y cerró en 5.180 dólares la onza (spot), mientras los futuros alcanzaron 5.205 dólares. La subida llegó tras el discurso del Estado de la Unión de Donald Trump, que defendió los aranceles que la Corte Suprema declaró ilegales cinco días antes y acusó al tribunal de «lamentable interferencia». El metal mantiene su papel de refugio cuando el ruido político sube de tono.

Trump habló durante una hora y 48 minutos la noche del martes 24, récord histórico para un discurso del Estado de la Unión. Proclamó que «todos los acuerdos están cerrados» y defendió que los aranceles algún día reemplazarán el impuesto sobre la renta. El dato: los aranceles recaudan unos 30.000 millones de dólares al mes, una fracción pequeña de los ingresos fiscales federales. Mientras hablaba, cuatro de los jueces de la Corte Suprema permanecieron inmóviles en sus asientos. El presidente no escondió su enfado con Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, ambos nominados por él, que votaron con la mayoría en el fallo 6-3 del 20 de febrero.

Índice del dólar (DXY): el oro ha resistido bien pese a un dólar fuerte — Fuente: Flickflow

La batalla con la Corte Suprema

El 20 de febrero, la Corte Suprema dictaminó que la IEEPA (Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional) no autoriza al presidente a imponer aranceles. El fallo, 6-3, invalidó los aranceles globales «recíprocos» de Trump, que incluían tasas de hasta el 35% para Canadá, 25% para México y 20% para China. El tribunal señaló que la ley permite «regular la importación», pero que eso no equivale a un poder ilimitado para imponer aranceles de cualquier monto, duración y alcance. El Chief Justice John Roberts entregó la opinión mayoritaria.

Trump firmó una orden ejecutiva el viernes 20 terminando la recaudación de aranceles bajo IEEPA «tan pronto como sea posible». Horas después, anunció nuevos aranceles del 10% bajo la Sección 122 del Trade Act de 1974, que permite un recargo temporal. El sábado 21, Trump subió la tasa al 15%, el máximo que la ley permite. Los nuevos aranceles entraron en vigor el martes 24 a las 12:01 a.m. EST y tienen una duración máxima de 150 días, hasta el 24 de julio de 2026.

La controversia es técnica pero relevante. La Sección 122 fue diseñada para crisis de balanza de pagos, no para déficits comerciales crónicos. Estados Unidos lleva décadas con déficit comercial, pero ese déficit está compensado por entradas netas de capital, resultando en una balanza de pagos equilibrada. Peter Berezin, de BCA Research, y Alan Reynolds, del Cato Institute, han señalado que en un sistema de tipo de cambio flexible como el de EE.UU., no puede existir un déficit de balanza de pagos. La orden ejecutiva incluyó una larga lista de exenciones: minerales críticos, metales monetarios y lingotes, productos energéticos, carne, tomates, farmacéuticos, vehículos de pasajeros y productos aeroespaciales.

El secretario del Tesoro Scott Bessent dijo que la administración aprovechará otras leyes arancelarias, lo que resultará en «ingresos arancelarios prácticamente sin cambios en 2026». Si los aranceles de la Sección 122 expiran en julio sin renovación legal o sustitución, el mercado podría reaccionar. Mientras tanto, el oro sube porque la incertidumbre institucional —un presidente que acusa a la Corte Suprema y busca atajos legales cuestionables— alimenta la demanda de activos refugio.

El rally del oro en contexto

El oro lleva más de un año en rally fuerte. Ganó 28% en 2024 y 65% en 2025, mientras el S&P 500 subió 25% y 18% en esos mismos años. Desde principios de 2025, el metal acumula más de 25% de ganancia. La demanda de bancos centrales, la inflación estructural y los tipos de interés reales bajos sostienen el precio. En febrero de 2026, el oro ha sido altamente volátil por tensiones geopolíticas y cambios en expectativas de tipos, pero el soporte de fondo se mantiene.

El dólar más fuerte podría limitar ganancias futuras, pero hasta ahora el metal ha resistido bien. La expectativa de inflación y la incertidumbre política siguen siendo catalizadores. Para traders, la señal es clara: mientras Trump pelee con instituciones y prometa reemplazar impuestos con aranceles que matemáticamente no cierran, el oro va a seguir moviéndose con volatilidad. Y volatilidad significa oportunidad si se sabe leer el contexto.

JP Morgan ve 6.300 dólares para fin de año

Tasas de interés reales: tipos reales contenidos impulsan la demanda de oro como refugio — Fuente: Flickflow

JP Morgan proyecta que el oro alcance 6.300 dólares la onza para finales de 2026, impulsado por la demanda continua de bancos centrales e inversores institucionales. El banco también elevó su previsión de largo plazo a 4.500 dólares. Si el forecast se cumple, desde el precio actual de 5.180 dólares hay un 21,6% de recorrido al alza en los próximos diez meses. Eso no es una recomendación de compra —TheBenchmark no da consejos—, pero sí un dato que los que operan materias primas deben tener en cuenta al planificar posiciones.

El oro ha superado al S&P 500 en los últimos dos años con claridad. Si la batalla legal de Trump se alarga, si los aranceles Sección 122 expiran sin sustituto claro, o si la Fed da señales confusas sobre tipos, el metal tiene combustible para seguir subiendo. El escenario de JP Morgan no es optimista: es una apuesta a que la combinación de incertidumbre política, demanda estructural y tipos reales contenidos va a seguir ahí. De momento, el miércoles 25 de febrero, el mercado votó con una subida del 0,7%. El próximo hito: ver qué pasa cuando los 150 días de la Sección 122 se agoten en julio.