Brasil y el sector defensa ganan con Ormuz cerrado; Europa sufre

Lucas Montero · Materias Primas · 2026-04-02

Kuwait y Qatar podrían perder el 14% de su PIB si el conflicto se prolonga dos meses. Alemania e Italia revisan a la baja su crecimiento mientras EE.UU., Brasil y el sector defensa capitalizan el crudo por encima de los $100.

El cierre del Estrecho de Ormuz desde el 28 de febrero genera un mapa claro de ganadores y perdedores. Mientras Kuwait y Qatar enfrentan caídas potenciales del 14% de su PIB si el conflicto se prolonga hasta abril—dos meses de bloqueo efectivo—, economías europeas como Alemania e Italia han caído en recesión técnica. Al mismo tiempo, productores alternativos de petróleo como EE.UU., Brasil y Guyana, junto con el sector defensa, capitalizan precios de crudo que superan los $100 por barril.

Por el Estrecho de Ormuz transitaba el 20% del petróleo y gas mundial antes del conflicto. Desde el cierre, más de 150 buques permanecen fondeados fuera del paso para evitar riesgos, mientras Irán mantiene minisubmarinos clase Qadir desplegados en la zona. El <abbr title="Referencia del mercado petrolero europeo; cotiza el crudo del Mar del Norte">Brent</abbr> cerró el 1 de abril en $103,21 por barril, tras haber alcanzado un máximo de $126 en marzo. Analistas encuestados por Reuters elevaron su previsión anual para el Brent a $82,85, un 30% más que los $63,85 de febrero previo a la guerra.

Los que pagan la cuenta

Alemania ha revisado su crecimiento de <abbr title="Producto Interior Bruto; medida del valor de todos los bienes y servicios finales producidos en un país">PIB</abbr> para 2026 a apenas 0,6%—menos de la mitad de lo previsto hace meses—, según institutos alemanes, por la crisis de precios energéticos. Italia también ha recortado su proyección a +0,4%, una caída de dos décimas. Ambas economías han entrado en recesión técnica tras dos trimestres consecutivos de contracción.

Las economías del Golfo, que dependen del Estrecho para exportar su producción, enfrentan el golpe más duro. Arabia Saudí podría ver caer su PIB en torno al 3% si el conflicto se extiende; los Emiratos Árabes Unidos, cerca del 5%. Saudi Aramco cortó su producción diaria de 10 millones de barriles a 8 millones—una caída del 20%—en marzo por imposibilidad de exportar vía Ormuz. Qatar, atacado en marzo por drones iraníes que paralizaron temporalmente la producción de <abbr title="Gas Natural Licuado; gas natural enfriado a forma líquida para transporte">GNL</abbr>, enfrenta un panorama similar.

Brasil y el sector defensa ganan con Ormuz cerrado; Europa sufre

La Organización Mundial del Comercio advirtió que la prolongación de la guerra con precios energéticos altos podría reducir el crecimiento global en 0,3% y el comercio de mercancías en 0,5% en 2026. En su escenario de precios altos durante todo el año, el crecimiento del PIB mundial sería de apenas 1,4%, frente al 1,9% previsto en el escenario base. El bloqueo de Ormuz no solo paraliza petróleo: también cierra el paso a un tercio de las exportaciones mundiales de fertilizantes. India, Tailandia y Brasil dependen del Golfo para el 40%, 70% y 35% de sus importaciones de urea, respectivamente.

Quién gana con el crudo caro

Productores alternativos de petróleo y gas se consolidan como los beneficiarios estructurales. Estados Unidos lidera: la producción de <abbr title="Petróleo no convencional extraído de rocas de esquisto mediante fracturación hidráulica">shale</abbr> en la Cuenca Pérmica crece de forma sostenida, y el país se ha consolidado como el mayor exportador de GNL del mundo. Las exportaciones petroleras estadounidenses pasaron de 400.000 barriles diarios en 2015 a 4 millones actualmente, y el país proyecta duplicar su capacidad de exportación de GNL hacia 2031.

El efecto en los mercados físicos es inmediato. Los compradores europeos y asiáticos que antes dependían del crudo del Golfo están pagando primas récord por entregas alternativas. Esto redistribuye ingresos hacia productores en el Atlántico y Latinoamérica, aunque no compensa del todo la caída de oferta global.

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Defensa y renovables: más allá del petróleo

El sector defensa atraviesa una fase de expansión estructural. Firmas como Lockheed Martin e Indra lideran la innovación en sistemas antimisiles, mientras el compromiso de la OTAN de elevar el gasto en defensa al 5% del PIB actúa como viento de cola para toda la industria. La guerra en Ormuz refuerza la percepción de que la seguridad energética y militar van de la mano, acelerando contratos y presupuestos públicos.

Las energías renovables también ganan tracción. Morgan Stanley destacó el atractivo creciente de renovables en un contexto donde los gobiernos priorizan seguridad energética sobre eficiencia de costos. España duplicó su capacidad eólica y solar desde 2019, sumando 40 GW, y los precios de electricidad en el país muestran menor influencia de la volatilidad del gas que en economías vecinas. El mensaje de mercado es claro: la dependencia de combustibles fósiles importados es un riesgo que cotiza con descuento.

La guerra redefine jerarquías económicas en tiempo real. Los que operan cerca de zonas de conflicto o dependen de rutas bloqueadas pagan el precio; los que controlan fuentes alternativas y tecnología de seguridad capitalizan la dislocación. Mientras Trump anunció una pausa de 5 días en ataques a infraestructura iraní el 30 de marzo, Teherán negó formalmente que hubiera negociaciones de paz en curso. El Estrecho sigue efectivamente cerrado, y el mapa de ganadores y perdedores continuará redibujándose con cada semana de bloqueo.