Rampa completa en Búzios pero las refinerías ya operan sobre capacidad
Carlos Ramírez · Materias Primas · 2026-07-29
Petrobras marcó récord de producción en Q2 con 3.34 millones boe/d, pero sus refinerías alcanzaron 103% de utilización. Más crudo, menos margen para procesar.
Petrobras reportó ayer su mayor producción trimestral de la historia: 3.34 millones de barriles equivalentes por día en Q2 2026, 14.1% más que el mismo período de 2025 y 3.4% por encima del primer trimestre. El impulso llegó de las nuevas plataformas flotantes en el pre-sal del Santos y de eficiencias operativas en campos maduros. Pero el dato que pasa desapercibido es otro: las refinerías brasileñas operaron a 95% de utilización en Q1 y varias unidades superaron el 100% de capacidad diseñada en abril y mayo.
La cifra de producción bate el récord previo de Q1 2026 (3.23 millones boe/d). La aceleración se sostiene desde hace cinco trimestres consecutivos, pero ahora enfrenta un cuello de botella downstream: cuando el upstream crece más rápido que la capacidad de procesamiento, el diferencial exportación-refinación se estrecha y la captura de márgenes integrados se complica.
P-79 arrancó tres meses antes y ya suma 180.000 barriles diarios
El 1 de mayo Petrobras puso en marcha la FPSO P-79 en Búzios, tres meses antes de lo programado. La unidad aporta 180.000 barriles de petróleo por día y 7.2 millones de metros cúbicos diarios de compresión de gas. Con ella, Búzios —el campo más grande del pre-sal— alcanzó una capacidad instalada total de aproximadamente 1.33 millones de barriles diarios.
María Quitéria en Jubarte y Alexandre de Gusmão en Mero completaron sus rampas operativas durante el trimestre. Estas tres unidades compensaron con creces las caídas naturales en campos maduros. El saldo neto: Petrobras sumó en un solo trimestre el equivalente a la producción anual de varios países productores medianos.

Refinerías al límite físico: 103% de capacidad en mayo
Mientras upstream batía récords, el downstream brasileño operó al borde del colapso técnico. En Q1 2026, las refinerías de Petrobras procesaron 1.816 millones de barriles diarios de derivados, con una tasa de utilización promedio de 95%. Marzo marcó 97.4%, el nivel más alto desde diciembre de 2014. En abril y mayo, varias plantas superaron el 100% de su capacidad de diseño.
- Una refinería que opera sobre el 100% está forzando equipos más allá de su especificación nominal. Gana volumen a corto plazo pero acumula desgaste y riesgo de parada no programada.
- El gap entre producción upstream (+14.1% YoY) y capacidad downstream (estancada desde 2020) se amplía trimestre a trimestre.
- Petrobras exporta crudo sin procesar mientras importa derivados refinados: paradoja de infraestructura.
El mercado brasileño de combustibles sigue apretado. La demanda interna creció 6.7% en Q1 respecto al año anterior, empujada por movilidad y actividad industrial. Pero añadir capacidad de refinación toma años, no trimestres. Mientras tanto, operar al 103% no es sostenible; es apenas un parche temporal.
Brecha entre volumen y captura de margen
Producir más no siempre significa ganar más. En Q1 2026, Petrobras reportó que el aumento de volumen no se tradujo plenamente en ganancias por el timing lag del pricing de exportaciones a Asia: los contratos usan el precio del mes previo, no el del mes de embarque. Q2 capturó mejor el rally de precios de mayo-julio, pero la ventana se cerró en junio cuando el Brent retrocedió.
La deuda neta cerró Q1 en $62.093 millones, frente a $56.034 millones un año antes. El aumento refleja capex acelerado en FPSOs y expansión de capacidad upstream. La apuesta es clara: Petrobras prioriza volumen sobre apalancamiento en el corto plazo, confiando en que el pre-sal sostenga flujo de caja incluso con Brent por debajo de $70.

La acción PETR4 cerró el viernes 24 de julio en 42.95 BRL, con una variación de 1.72% en la sesión. El papel cotiza plano en el año, sin capturar el rally operativo. El mercado ya descuenta que producción récord no equivale a margen récord cuando el downstream está saturado y los precios internacionales se mueven en rango.
Petrobras tiene ahora diez nuevas unidades productivas que arrancaron en Q2. Búzios opera a escala completa. Pero sin inversión equivalente en refinación, el crudo adicional sale directo a exportación con márgenes más ajustados. El próximo cuello de botella ya está visible: no falta producción, falta capacidad para procesarla localmente.