AUD a 0.7149: la divisa que gana cuando el mundo se asusta
Lucas Montero · Mercados Financieros · 2026-04-16
El dólar australiano marca máximo de tres años. RBA al 4.10% mientras Fed y BCE no mueven ficha, commodities resilientes y un USD que cae 10% en doce meses. La convergencia perfecta.
El dólar australiano cerró ayer en 0.7149 frente al dólar estadounidense, marcando su nivel más alto en tres años y acumulando una ganancia del 11.4% en los últimos doce meses. El rango de 52 semanas va de 0.5914 a ese máximo reciente, y la subida no es casualidad: es la convergencia de tres factores que rara vez se alinean al mismo tiempo.
Australia aprieta mientras el resto del mundo se queda quieto. El <abbr title="Banco de la Reserva de Australia">RBA</abbr> subió la tasa de interés oficial al 4.10% el pasado 17 de marzo, segunda alza consecutiva de 25 puntos básicos. Mientras tanto, la Fed mantiene el rango en 3.50%-3.75% y el mercado descuenta con un 94.8% de probabilidad que no tocará nada en la reunión de este mes. Siete funcionarios de la Fed ya dijeron que no ven recortes en 2026; uno incluso anticipa subidas para 2027.
Divergencia monetaria: el diferencial que importa
El <abbr title="Diferencial de tipos de interés entre dos monedas">carry</abbr> del AUD frente al USD pasó de negativo a positivo en apenas seis meses. Con el RBA en 4.10% y la Fed en el techo de su rango (3.75%), el diferencial nominal ya está en 35 puntos básicos a favor del australiano. Y puede ampliarse: la próxima reunión del RBA es el 5 de mayo. Westpac y CBA ven posible una tercera alza, mientras que NAB y ANZ la dan casi por hecha.

La Fed, en cambio, mantiene un discurso cauteloso. En su última reunión dejó claro que «no hay un camino predefinido» y que evaluará los datos entrantes. El problema es que los datos entrantes no ayudan: crecimiento débil (0.7% en Q4 2025), empleo que rebotó en marzo pero con salarios al 3.5% (mínimo desde 2021), y un CPI de marzo que aún no se publicó pero que el mercado espera tenso por el petróleo caro. Recortar ahora sería prematuro; subir, suicida. Quietos.
Commodities: Australia exporta lo que el mundo necesita
El segundo pilar del rally del AUD son los precios de <abbr title="Materias primas como minerales, energía y alimentos">commodities</abbr>. Australia no exporta solo hierro: exporta carbón, oro, mineral de hierro, gas natural, trigo, uranio y carne. Las actividades mineras representan el 75% de las exportaciones del país y casi el 15% de su PIB. Cuando esas materias primas suben, el AUD las sigue.
- Oro: cotiza por encima de $4,800 por onza desde mediados de abril, impulsado por la debilidad del dólar y la demanda de refugio tras el conflicto en Ormuz.
- Carbón: superó los $140 por tonelada, nivel más alto desde octubre de 2024. Japón y otras naciones aumentan su uso para compensar el shock energético del conflicto en Irán.
- Hierro: el mineral se negoció a $106.22 por tonelada el 27 de marzo, subiendo 6.42% en el último mes por reactivación de la demanda china.
- Gas natural licuado (GNL): Australia es el segundo mayor exportador mundial, con aproximadamente 106.8 mil millones de metros cúbicos anuales en 2024, competiendo con Qatar. Las perturbaciones en Ormuz empujan los precios al alza.
Como ya publicamos el domingo, el trigo australiano también juega su carta: si la tregua en Ormuz se rompe del todo, el cereal sube por escasez global y arrastra al AUD con él. Es un movimiento correlacionado que pocos siguen pero que puede amplificarse rápido.

La debilidad del USD: el tercer factor
El índice del dólar (DXY) ha caído aproximadamente un 9,4% en 2025, alcanzando su nivel más bajo en tres años. JP Morgan publicó en noviembre su perspectiva de divisas para 2026 con un mensaje claro: bajista para el dólar, aunque de «menor magnitud y con una amplitud menos uniforme que en 2025».
El punto de inflexión fue el «Día de la Liberación» de Trump en abril de 2025, cuando lanzó la primera oleada arancelaria masiva. Desde entonces, la confianza mundial en el dólar como refugio se ha agrietado. China diversifica reservas, Europa negocia en euros con proveedores asiáticos, y los flujos de capital hacia activos en dólares se ralentizan. El caos arancelario no solo afecta al comercio: erosiona la prima de seguridad que el billete verde cobraba por décadas.
El único freno visible para el AUD en este momento es el conflicto en Oriente Medio. Si el cierre del Estrecho de Ormuz se prolonga, el petróleo sigue caro, la inflación global se acelera y los bancos centrales —incluido el RBA— pueden verse obligados a frenar. Pero por ahora, ese riesgo está descontado en el precio del crudo (que ya cayó de 104 a 91 dólares entre el lunes y el miércoles pasados), no en el AUD.
Mayo: el próximo test
El 5 de mayo el RBA vuelve a reunirse. Si confirma la tercera alza consecutiva, el diferencial con la Fed se amplía y el carry del AUD se vuelve aún más atractivo para fondos que buscan rendimiento sin salir de economías desarrolladas. Si mantiene tipos, el mercado leerá cautela y puede recortar posiciones largas en AUD que se abrieron apostando por divergencia.
Por ahora, el consenso entre los cuatro grandes bancos australianos (Westpac, CBA, NAB, ANZ) apunta a una nueva subida. El RBA ya dejó claro en su comunicado de marzo que la inflación sigue por encima del objetivo y que el riesgo de que permanezca elevada ha aumentado. Con commodities resilientes, un dólar débil y la Fed inmóvil, el escenario sigue favorable para el AUD. Hasta que deje de serlo.