Goldman eleva a $5,3 billones la inversión en IA y ve bonos agotados

Lucas Montero · Mercados Financieros · 2026-06-03

La firma revisó al alza su estimación de capex para las Big Four en $800.000M. El mercado de deuda muestra fatiga y Goldman advierte: la financiación tendrá que venir de capital privado.

Goldman Sachs revisó este martes al alza su proyección de <abbr title="Gasto de capital en inversiones de largo plazo como infraestructura y equipamiento">capex</abbr> en inteligencia artificial para las cuatro grandes hiperscalers. La cifra combinada para Meta, Microsoft, Amazon y Alphabet entre 2025 y 2030 pasó de $4,5 billones a $5,3 billones, un salto de $800.000 millones desde la estimación previa al inicio de los reportes del primer trimestre. Solo en 2026, las cuatro compañías gastarán $725.000 millones, un 77% más que los $410.000 millones de 2025.

El análisis, publicado por la estratega Amanda Lynam, sitúa la estimación base agregada para 2026-2031 en $7,6 billones entre cómputo, centros de datos y energía. Pero la nota incluye una advertencia que el mercado ya había empezado a descifrar por su cuenta: las compañías necesitarán acceder a mercados públicos, securitizados y privados, y el capital de infraestructura privada y bienes raíces jugará un rol aún mayor en la financiación.

La escala del gasto, compañía por compañía

El desglose de capex 2026 muestra a Amazon liderando con $200.000 millones proyectados, seguida de cerca por Microsoft con $190.000 millones y Alphabet con una guía revisada al alza en $5.000 millones hasta alcanzar entre $180.000 y $190.000 millones. Meta cierra el grupo con una horquilla de $125.000 a $145.000 millones.

Microsoft justificó parte del incremento citando el encarecimiento de chips de memoria y componentes; su CFO Amy Hood atribuyó $25.000 millones del aumento solo a esa partida. Google Cloud reportó ingresos de $20.000 millones en el primer trimestre con un crecimiento interanual del 63%, respaldando la narrativa de demanda sólida que empuja el gasto.

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La deuda corporativa se agota

La confianza de Goldman contrasta con las señales del mercado de renta fija. Entre los 660 emisores de bonos <abbr title="Investment Grade, calificación crediticia alta que indica bajo riesgo de impago">IG</abbr> del último año, Meta, Amazon, Oracle y Google concentran el 20% de la emisión ponderada por duración. El sector tecnológico aportó el 18% de la oferta IG en Estados Unidos en 2026, el doble que en igual período de 2025.

Meta saltó del puesto 51 al 8 en el índice IG en menos de un año, un movimiento que refleja tanto la escala de su apetito por deuda como la concentración creciente del riesgo tech en carteras institucionales. Pero la demanda ya no sigue el ritmo: cuando Meta emitió $25.000 millones en bonos IG recientemente, la demanda máxima alcanzó unos $96.000 millones, significativamente por debajo de los $125.000 millones registrados en octubre de 2025 en una emisión de $30.000 millones.

Esa fatiga explica por qué Goldman advierte que la financiación tendrá que diversificarse. Tras una vorágine de $300.000 millones en deuda corporativa destinada a IA, los inversores institucionales muestran límites de apetito en un momento en que el capex sigue acelerando.

Capital privado e inmobiliario entran al juego

La solución que plantea Goldman pasa por estructuras alternativas: financiación de proyectos, leasing de <abbr title="Graphics Processing Unit, procesadores especializados en cómputo paralelo usados para entrenar modelos de IA">GPU</abbr>, capital de infraestructura privada y vehículos respaldados por activos inmobiliarios ligados a centros de datos. En la práctica, esto significa que parte del capex dejará de aparecer como deuda corporativa tradicional y empezará a fluir desde fondos de infraestructura, REITs especializados y estructuras de <abbr title="Transformar activos en títulos financieros negociables respaldados por flujos de caja futuros">securitización</abbr>.

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Ese cambio tiene implicaciones prácticas. Las compañías con acceso a esas fuentes podrán escalar sin comprometer más su balance; las que dependan únicamente de deuda corporativa enfrentarán techos más bajos. Brent Thill, analista de Jefferies, declaró al Financial Times que «la economía de IA está sana» y que «la tesis bajista es basura», pero la arquitectura de financiación que describe Goldman sugiere que escalar a $5,3 billones en seis años requerirá más que optimismo: necesitará ingeniería financiera.

El ROI que falta

Goldman reconoce la tensión entre gasto y retorno. En enero, la firma estimó que mantener los <abbr title="Retorno sobre capital invertido, ratio que mide eficiencia en la generación de ganancias con el capital disponible">retornos sobre capital</abbr> con un promedio de $500.000 millones anuales en capex entre 2025 y 2027 requeriría realizar $1 billón en profit anual, más del doble de las estimaciones de consenso de $450.000 millones para 2026.

El mercado castigó a varias de estas compañías tras los reportes del primer trimestre a pesar de superar guidance. Meta cayó 6% en la sesión posterior a earnings; Microsoft enfrentó presión vendedora durante buena parte de 2026. La narrativa de backlog sólido —Microsoft reportó $460.000 millones en contratos cloud, el doble del trimestre anterior; AWS alcanzó $364.000 millones y Alphabet $462.000 millones— no fue suficiente para sostener el precio.

La brecha es clara: el capex de 2026 asciende a $725.000 millones, mientras el backlog cloud combinado ronda los $460.000-$462.000 millones según compañía. El gasto crece más rápido que los contratos firmados que deberían justificarlo. Eso no significa que la inversión sea irracional —Thomas Kurian, jefe de Google Cloud, atribuyó la ventaja competitiva de Alphabet a su estrategia integrada de chips personalizados, modelos fundacionales y productos—, pero sí que la convergencia entre desembolso y monetización sigue siendo una promesa, no un hecho consumado.

Quien opera mirando flujos de caja y múltiplos tiene motivos para dudar. Quien mira contratos firmados y crecimiento de cloud tiene motivos para confiar. Goldman eligió subir la estimación en $800.000 millones. El mercado de bonos, por su parte, ya empezó a cobrar por adelantado.