Tech cotiza a 21x, nivel de noviembre 2022

María González · Mercados Financieros · 2026-09-21

El sector tecnológico del S&P 500 tiene un múltiplo forward de 21 veces ganancias, el mismo que cuando OpenAI lanzó ChatGPT. Los earnings suben 20% mientras las valuaciones caen 34% desde octubre.

El sector tecnológico del S&P 500 cotiza con un <abbr title="Price-to-Earnings ratio forward: múltiplo que relaciona el precio de una acción con las ganancias esperadas de los próximos 12 meses">ratio forward P/E</abbr> de 21 veces, el mismo nivel que registraba en noviembre de 2022 cuando OpenAI lanzó ChatGPT. La caída desde el pico de 32 veces alcanzado en octubre de 2025 representa una compresión del 34% en apenas doce meses, según datos de Keith Lerner, director de inversiones de Truist Wealth.

La diferencia con hace cuatro años es que ahora hay 800.000 millones de dólares de inversión real en infraestructura de IA y las estimaciones de beneficios del sector han subido aproximadamente 20% en los últimos tres meses. Esa combinación —múltiplos cayendo mientras los earnings crecen— no es habitual.

Tech cotiza a 21x, nivel de noviembre 2022

La prima de valuación toca mínimos

Lerner señala que la prima de valuación relativa del sector tecnológico frente al resto del S&P 500 se ha contraído hasta aproximadamente el 9%, cerca de los niveles más bajos de la última década. En contexto: cuando el mercado asignaba un múltiplo de 32x al sector hace un año, esa prima superaba el 40%.

El mercado está precificando dos riesgos concretos: el primero, que los 800.000 millones de dólares que empresas como Meta y Amazon están destinando a infraestructura de IA no entreguen retornos en el plazo que los inversores esperan. El segundo, que el bono del Tesoro a 10 años rondando el 5% —nivel visto por última vez hace 19 años— eleve la tasa de descuento lo suficiente como para erosionar el valor presente de esas ganancias futuras, por fuertes que sean.

Earnings fuertes, múltiplo débil

El crecimiento de beneficios forward del sector tecnológico sigue siendo el más fuerte del mercado, muy por delante del resto de sectores del S&P 500. Las estimaciones han subido de forma sostenida en el tercer trimestre, lo que convierte la caída del múltiplo en una anomalía técnica: habitualmente, cuando los analistas suben proyecciones de ganancias, los múltiplos se expanden o al menos se mantienen.

Esa divergencia entre precio y fundamentales suele abrir dos lecturas opuestas. Una: el mercado está sobrecorrigiendo por incertidumbre de corto plazo y el múltiplo de 21x representa una oportunidad de entrada en un sector que sigue creciendo. Dos: el mercado descuenta que los márgenes y el ritmo de adopción de IA se ralentizarán más de lo que las proyecciones actuales reflejan, y por tanto el múltiplo ya está caro incluso en 21x.

Tech cotiza a 21x, nivel de noviembre 2022

El ROI del capex de IA, en el centro

Lerner reconoce que persisten «riesgos y preguntas abiertas» en torno al financiamiento circular entre hyperscalers y al ritmo de desarrollo de nuevos modelos de IA. Traducido: si Meta y Amazon invierten cientos de miles de millones en centros de datos y chips para entrenar modelos que luego no generan ingresos en el plazo esperado, esa inversión se convierte en un lastre para las ganancias y el múltiplo de 21x deja de ser barato.

El antecedente de noviembre 2022 es instructivo. En aquel momento, ChatGPT acababa de lanzarse y el mercado especulaba sobre qué empresas aprovecharían la ola de IA generativa. Hoy, cuatro años después, esa especulación se ha convertido en inversión masiva verificable, pero el sector cotiza al mismo múltiplo. La pregunta que queda es si esa inversión se traducirá en ganancias que justifiquen volver a expandir el P/E o si, por el contrario, el peso del sector en el índice y la concentración en pocas acciones amplifican cualquier decepción.

En la sesión del viernes 18 de septiembre, el S&P 500 cerró en 7.650,5 puntos, con una subida marginal del 0,17%. Amazon terminó en 253,71 dólares (+1%) y Meta en 665,75 dólares (−2,43%). El bono del Tesoro a 10 años se mantuvo cerca del 5%, presionando el descuento de flujos futuros y limitando el apetito por activos de crecimiento largo.