¿Cómo justifica la EPA eliminar límites cuando los data centers duplican consumo?
Patricia López · Energía y Clima · 2026-09-15
Trump revoca los estándares de emisión de 2024 y rescinde el hallazgo de peligro de 2009. La agencia afirma ahorrar $300.000 millones; grupos ambientales calculan $700.000 millones perdidos en inversión climática.
La EPA revocó este lunes los límites de emisiones de dióxido de carbono para plantas de energía de carbón y gas natural, anulando una regla de 2024 que exigía captura del 90% de emisiones para 2032. Lee Zeldin, titular de la agencia, anunció la medida como parte de «el anuncio de desregulación más grande en la historia de EE.UU.». La EPA afirma que la revocación ahorrará a la industria más de $300.000 millones.
El timing plantea una contradicción operativa: la demanda de gas natural para centros de datos crece 15 mil millones de pies cúbicos diarios, según proyecciones recientes de BloombergNEF, pero la administración elimina los requisitos que obligaban a las plantas a reducir sus emisiones mediante tecnología de <abbr title="Proceso industrial que captura CO2 en el punto de emisión y lo almacena bajo tierra para evitar que llegue a la atmósfera">captura y almacenamiento de carbono</abbr>.
Qué elimina exactamente la revocación
La regla de Biden de 2024 exigía que plantas de carbón existentes y nuevas plantas de gas natural capturaran o redujeran el 90% de sus emisiones de CO2 para 2032. Las plantas afectadas emiten más de 1.500 millones de toneladas al año, la mayor fuente industrial de emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos.
Pero el movimiento más significativo no es la revocación de la regla de 2024. Es el ataque a su base legal.

El hallazgo de peligro: cerrar la puerta legal
La EPA finalizó el 12 de febrero de 2026 la rescisión del <abbr title="Conclusión científica de la EPA de 2009 que designó los gases de efecto invernadero como contaminantes del aire que ponen en peligro la salud pública bajo la Ley de Aire Limpio">Hallazgo de Peligro</abbr> de 2009. Ese hallazgo, resultado de la decisión de la Corte Suprema en Massachusetts v. EPA (2007), es el fundamento jurídico de toda regulación federal de gases de efecto invernadero: emisiones de vehículos, aviación, industria.
Ahora la agencia argumenta que los gases de efecto invernadero de plantas de energía no ponen en peligro la salud humana ni el medio ambiente, por lo que no tiene autoridad para regular sus emisiones bajo la <abbr title="Ley federal de 1970 que autoriza a la EPA a establecer estándares nacionales de calidad del aire y regular contaminantes">Ley de Aire Limpio</abbr>. Eliminar el hallazgo de peligro no solo tumba la regla de 2024; cierra la puerta a regulaciones futuras.
- Febrero 2026: la EPA rescinde el Hallazgo de Peligro de 2009 para gases de efecto invernadero.
- Septiembre 2026: revoca los límites de emisión de plantas de energía basados en ese hallazgo.
- Próximo paso: la administración apunta a desmantelar regulaciones de vehículos (la mayor fuente de emisiones del país).
Los números no cuadran
La EPA afirma ahorros de más de $300.000 millones para la industria. Pero en 2024, cuando publicó los estándares que ahora revoca, la misma agencia estimó beneficios netos de $370.000 millones en clima y salud — veinte veces los costos para la industria, según su propio análisis.
El NRDC calculó en un análisis reciente que las políticas de Trump destruirán $700.000 millones en nuevas inversiones del sector energético durante la próxima década, aumentarán las facturas de consumidores más de $30.000 millones por año para 2035, y reducirán a la mitad las reducciones de carbono del sector que probablemente hubieran ocurrido antes. Si comparas los $700.000 millones perdidos con los $300.000 millones ahorrados, la relación es de 2,3 a 1 en contra.
El mercado descuenta el cambio regulatorio
Los <abbr title="Fondo cotizado que agrupa acciones de múltiples empresas de un sector para facilitar inversión diversificada">ETF</abbr> de energía limpia operan este martes en terreno negativo tras el anuncio del lunes. ICLN (iShares Global Clean Energy) cotiza en $17,56, una caída del 2,01%. FAN (First Trust Global Wind Energy) cae 3,13% hasta $22,91, mientras que CNRG (SPDR S&P Kensho Clean Power) pierde 2,73% y opera en $86,46.
La caída es moderada, pero visible en un sector que venía registrando flujos positivos ante la explosión de demanda energética de inteligencia artificial. Las facturas de electricidad en EE.UU. subieron 4,1% en doce meses, superando la inflación general del 3,4%, justo cuando data centers y manufactura avanzada elevan la presión sobre la red.
Litigación en marcha
El NRDC y sus aliados anunciaron que demandarán a la administración para prevenir la revocación. Gudrun Thompson, abogada senior del Southern Environmental Law Center, declaró que «estas reglas son realmente importantes, no solo para nuestro clima, sino también para proteger la salud pública de los peligros de la contaminación del aire local».
La batalla legal no será sobre la regla de 2024. Será sobre el hallazgo de peligro: si la EPA puede, bajo esta administración, revertir la conclusión científica de 2009 que clasificó los gases de efecto invernadero como contaminantes regulables. Perder ese fundamento tumba décadas de marco regulatorio climático. Trump ya retiró a EE.UU. del Acuerdo de París —por segunda vez— y ha llamado al cambio climático «la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo» en un discurso ante Naciones Unidas el año pasado.
El argumento de la industria es pragmático: la red necesita confiabilidad y las plantas de carbón y gas la garantizan mientras crece la demanda. La ventana comercial está abierta para proyectos de gas natural por las disrupciones del Golfo Pérsico. La pregunta que la administración no responde es si esa abundancia energética puede sostenerse sin marco climático cuando el costo de no actuar, según la EPA de 2024, era veinte veces mayor que el de regular.