Meta EV del 67% eliminada: Trump aprueba eficiencia del 2% anual
María González · Energía y Clima · 2026-09-26
Los nuevos estándares bajan la exigencia del 5% anual de Biden al 2% y abandonan el objetivo de dos tercios de ventas eléctricas para 2032. Detroit gana flexibilidad; Tesla pierde presión regulatoria a su favor.
Donald Trump aprobó este sábado nuevos estándares de economía de combustible que reducen la exigencia anual de eficiencia del 5% al 2% y eliminan el mandato de vehículos eléctricos de la administración Biden. La medida, anunciada vía Truth Social, abandona el objetivo de que el 67% de las ventas de autos nuevos fueran eléctricos para 2032 y da a los fabricantes estadounidenses mayor margen para producir SUVs y pickup trucks sin penalizaciones regulatorias.
«Estos nuevos estándares sacarán el desperdicio de construir autos en América. Eso significa precios más bajos, ahorrando a familias miles de dólares en un auto nuevo, hermoso y seguro», escribió Trump. Según la propuesta de la <abbr title="Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras">NHTSA</abbr> presentada en diciembre, el ahorro estimado por vehículo nuevo es de $930, aunque la agencia reconoce que el cambio causará un aumento de 100 mil millones de galones en consumo de combustible hasta 2050.
De 50,4 a 34,5 millas por galón: la brecha regulatoria
Los nuevos estándares establecen una flota media de 34,5 millas por galón para 2031, frente a las 50,4 millas por galón que exigía el marco de Biden. La diferencia no es solo numérica: bajo el régimen anterior, los fabricantes debían aumentar la eficiencia en 8% anual para los años modelo 2024 y 2025, 10% en 2026, y 2% desde 2027 hasta 2031. Trump recorta esa trayectoria a un 2% uniforme desde ahora hasta 2032, reduciendo la presión sobre los márgenes de Detroit y permitiendo que las plantas se concentren en los vehículos de mayor rentabilidad: camionetas y SUVs.

Detroit gana margen; Tesla pierde presión regulatoria aliada
Al cierre del viernes 25 de septiembre —antes del anuncio de Trump—, Ford cotizaba en $12,71 (+0,87%), General Motors en $82,63 (+2,56%) y Stellantis en $4,60 (+2,91%). Tesla, por su parte, cerró en $372,11 (−1,54%). La aprobación llega en fin de semana, por lo que el mercado procesará las implicaciones en la apertura del lunes.
Para Detroit, la flexibilidad regulatoria es directa: menos obligación de escalar producción EV y más espacio para vender vehículos de combustión interna con márgenes altos. Para Tesla, que capturó el 52% del mercado EV estadounidense hasta agosto —como ya publicamos—, la medida elimina la presión regulatoria que empujaba a competidores tradicionales hacia lo eléctrico. Sin ese empuje, Ford, GM y Stellantis pueden quedarse más tiempo en combustión, diluyendo la ventaja estructural de Tesla.
- Ford acumula una caída del 32,26% desde su máximo histórico de $18,76; cotiza en rango de 52 semanas entre $11,02 y $17,44.
- GM está un 8,49% por debajo de su pico de $90,30 (alcanzado en las últimas 52 semanas); la acción sube 36,96% en el último año.
- Tesla opera por debajo de su máximo de $386,83 registrado en el año; en los últimos 12 meses cae 12,11%.
Cronología: del anuncio de Duffy a la firma de Trump
El 31 de agosto, el secretario de Transporte Sean Duffy anticipó en Michigan que la administración anunciaría «pronto» estándares de economía de combustible «significativamente más bajos». «Queremos que Detroit construya autos que los estadounidenses quieran comprar, no autos que los demócratas quieran que Washington construya», declaró. Pasaron 26 días hasta la aprobación de este sábado. En ese intervalo no hay registro público de negociaciones, aunque Trump afirmó en su post que «más de $100 mil millones se están invirtiendo en manufactura automotriz americana bajo esta administración». La Casa Blanca reportó en julio inversiones recientes de GM ($6.000 millones), Ford ($3.000 millones en BlueOval) y Stellantis ($628 millones sumando tres plantas), pero la cifra agregada de Trump no está verificada contra un único período.

Patrón de desregulación: del carbón a los coches
Este movimiento se alinea con la estrategia más amplia de la administración Trump. El 15 de septiembre, la EPA eliminó los límites de emisiones a plantas de carbón, revocando estándares de 2024 que exigían captura del 90% de emisiones para 2032. Lee Zeldin, titular de la agencia, calificó aquella medida como parte del «anuncio de desregulación más grande en la historia de EE.UU.». La lógica es paralela: reducir costos regulatorios inmediatos (en autos, $930 por unidad; en electricidad, $300.000 millones según la EPA) a cambio de mayores costos ambientales de largo plazo (100 mil millones de galones de combustible extra; emisiones de carbono no capturadas).
Qué sigue: guía de cumplimiento en el cuarto trimestre
La EPA y la NHTSA emitirán guía de cumplimiento y plazos formales durante el cuarto trimestre de 2026, según fuentes del gobierno. Los fabricantes ajustarán planes de producción para los años modelo 2027 en adelante. En paralelo, empresas de baterías como CATL —que controla el 39,9% del mercado global de baterías EV— verán menor demanda de tecnología avanzada si Detroit ralentiza su escalada eléctrica. El contexto de ese fabricante chino ya fue tenso: hace dos semanas, Ford rechazó el ultimátum de Duffy sobre sus vínculos con CATL, y la Casa Blanca defendió a la automotriz 24 horas después.
Para quien opera energía fósil o automotrices, la señal es clara: menos presión EV significa mayor consumo de gasolina y diésel en el horizonte de 2032. Para quien apuesta por la transición eléctrica, la regulación acaba de dejar de ser aliada.