Trump moviliza $40 mil millones en minerales pero China aún controla el 90% del refinado

Carlos Ramírez · Geopolítica · 2026-09-27

Desde enero de 2025, la administración firmó 160 acuerdos con inversión pública y privada para romper la dependencia en tierras raras. El problema: construir refinerías toma años y el dominio chino sigue intacto.

La administración Trump ha movilizado casi $40 mil millones en inversiones, préstamos y garantías para asegurar cadenas de suministro de minerales críticos desde enero de 2025, según datos del Departamento de Estado y la Casa Blanca. En total, se firmaron o aprobaron 160 acuerdos que involucran al Pentágono, agencias de financiamiento y capital privado. El objetivo es explícito: reducir la dependencia estadounidense de China en materiales esenciales para defensa, semiconductores, baterías y manufactura avanzada.

El promedio de inversión por acuerdo ronda los $250 millones, pero el rango es amplio: desde los $1.4 mil millones que el Departamento de Defensa destinó a Sila Nanotechnologies para ánodos de batería hasta los $150 millones en Niron Magnetics para desarrollar imanes permanentes sin <abbr title="Grupo de 17 elementos químicos esenciales para tecnología avanzada, motores eléctricos y defensa">tierras raras</abbr>. Solo en los últimos seis meses, el gobierno canalizó más de $30 mil millones en este esfuerzo.

Abril de 2025: el catalizador que cambió todo

El punto de quiebre llegó en abril de 2025, cuando China anunció restricciones de exportación sobre siete elementos de tierras raras pesadas —samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio— y sobre imanes permanentes derivados. La medida fue una respuesta directa a los aranceles de la administración Trump y expuso vulnerabilidades críticas en sectores estratégicos. Semanas después, las líneas de producción automotriz en Estados Unidos, Europa y Japón reportaron disrupciones que amenazaban con detener manufactura doméstica.

La administración Trump negoció un armisticio de 90 días para reiniciar exportaciones. Cuando expiró en octubre de 2025, China reimpuso controles aún más estrictos días antes de una reunión planeada entre Trump y Xi Jinping en Corea del Sur. El mensaje fue claro: quien domina el refinado tiene el control estratégico, aunque el mineral se extraiga en otro lugar.

La arquitectura: más allá de cheques individuales

Las inversiones puntuales como los $450 millones en Elmet Group o los $1.25 mil millones de MP Materials en Texas forman parte de un ecosistema más amplio que involucra múltiples agencias. La Export-Import Bank emitió $14.8 mil millones en Cartas de Interés para proyectos de minerales críticos, incluyendo $455 millones para desarrollo y procesamiento de tierras raras en territorio estadounidense, $400 millones para extracción de litio en Arkansas y $350 millones para producción de cobalto y níquel en Australia.

La Development Finance Corporation, por su parte, vio elevada su autoridad de <abbr title="Capacidad legal para asumir compromisos financieros contingentes, como garantías de préstamo">contingent liability</abbr> de $60 mil millones a $205 mil millones, triplicando su capacidad de respaldo financiero. En julio de 2026, el Presidente Trump firmó una Determinación Presidencial que delega autoridad bajo la Defense Production Act para instituir restricciones de exportación en minerales críticos recuperables.

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De extracción a procesamiento: el cambio estratégico

Históricamente, Estados Unidos minaba tierras raras y las enviaba a China para refinado. La estrategia 2026 enfatiza el downstream: procesamiento, aleaciones, imanes y baterías. Construir esa capacidad toma años y capital intensivo, pero ofrece márgenes más altos que competir en precio con operaciones chinas subsidiadas. Project Vault, una iniciativa público-privada de $12 mil millones anunciada en febrero de 2026, establece una reserva mineral estratégica para fabricantes estadounidenses. Participantes tempranos incluyen Boeing, Corning, GE Vernova, General Motors, Google, Stellantis y Western Digital.

Glencore y Mercuria Energy Group comprometieron $1 mil millón para obtener y almacenar minerales críticos destinados a fabricantes estadounidenses, poniendo en movimiento la primera reserva mineral estratégica comercial del país. La garantía de comprador y precio mínimo remueve el riesgo de demanda que históricamente ahuyentó capital privado de proyectos mineros en Estados Unidos.

Qué significa para quien invierte

El VanEck Rare Earth/Strategic Metals ETF (REMX) cerró el viernes en $66.66, una caída de 0.40%, operando cerca de su mínimo de 52 semanas de $60.42 y lejos del máximo de $111.55 alcanzado hace meses. A pesar del impulso de $40 mil millones, el mercado no premia el sector con convicción. La razón: construir refinerías, plantas de procesamiento y cadenas de suministro completas toma entre cinco y diez años. Los primeros flujos de caja están lejos.

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Para traders, el timing importa más que el cheque. Las empresas que reciben inversión del Pentágono con contratos de compra garantizada (como MP Materials o Niron) tienen un piso de ingresos; las que dependen de demanda de mercado abierto enfrentan volatilidad de precios de commodities y competencia china. La apuesta es estructural, no trimestral.

El Departamento de Comercio señaló que China es el productor líder de 30 de las 44 materias primas críticas que rastrea. Esa proporción no cambia con un cheque; cambia con plantas operativas que aún no existen. Mientras tanto, Beijing conserva la palanca de refinación, puede ajustar precios y flujos en cualquier momento, y sabe que Estados Unidos necesita años para cerrar la brecha. La movilización de $40 mil millones es real. La independencia mineral sigue siendo una promesa a largo plazo.