ASML apenas vende en Europa: menos del 2% de sus ingresos en 2025

María González · Tecnología · 2026-09-22

La compañía holandesa que monopoliza la litografía avanzada facturó menos del 1% en Europa en 2025. El continente que fabrica la herramienta no fabrica chips ni invierte lo suficiente para cambiar esa realidad.

Frank Heemskerk, vicepresidente ejecutivo de ASML para asuntos públicos globales, dijo el lunes por la noche en Ámsterdam algo que resume el fracaso industrial europeo en una frase: «No vendemos absolutamente nada en Europa. Esto se debe a que Europa no está invirtiendo y no se están construyendo fábricas de chips». La compañía que controla el monopolio de la <abbr title="Litografía ultravioleta extrema, tecnología que permite fabricar los chips más avanzados del mundo">litografía EUV</abbr> facturó menos del 1% de sus más de 32.000 millones de euros en ingresos de 2025 dentro del continente europeo.

La paradoja del líder sin mercado doméstico

ASML es la única empresa del mundo que fabrica las máquinas de litografía avanzada sin las cuales ni TSMC, ni Samsung, ni Intel pueden producir los chips que mueven la inteligencia artificial, los centros de datos y los teléfonos móviles. Esas máquinas cuestan hasta 400 millones de dólares cada una en su versión High-NA más reciente. Y ninguna se vende en Europa.

La distribución geográfica de ventas de ASML en 2025 lo dice todo: Países Bajos 0,1%, Europa-Oriente Medio-África 1,6%, China 29,1%, Corea del Sur 25%, Taiwán 25,5%, Estados Unidos 12,5%, Japón 4,3% y Singapur 1,9%. La empresa europea más valiosa por capitalización bursátil depende casi exclusivamente de Asia y Norteamérica para su negocio.

ASML apenas vende en Europa: menos del 2% de sus ingresos en 2025

Dos años de Chips Act, cero tracción real

Europa fabrica aproximadamente el 10% de los chips mundiales y casi ninguno avanzado. El European Chips Act se lanzó con el objetivo de elevar esa cuota al 20% para 2030. Dos años después, la realidad es que el Tribunal de Cuentas Europeo calificó ese objetivo como «muy improbable». La propia Comisión Europea proyecta que la cuota alcanzará solo el 11,7% en 2030, prácticamente igual que ahora.

Esa brecha —casi veinte veces la inversión necesaria contra lo efectivamente movilizado— explica por qué ASML no tiene clientes europeos. No hay fábricas nuevas a las que venderles máquinas. Y sin inversión privada masiva que complemente los subsidios públicos, tampoco las habrá.

Intel canceló Magdeburgo y expuso el problema real

El proyecto estrella del Chips Act europeo era la megafábrica de 30.000 millones de euros que Intel planeaba construir en Magdeburgo, Alemania. En julio de 2025, Intel canceló el proyecto. Oficialmente, por «condiciones de mercado». En la práctica, porque los incentivos públicos europeos no compensaban el costo regulatorio, los retrasos en permisos y la falta de un ecosistema industrial local que justificara la inversión.

Según Heemskerk, construir una fábrica en Europa tarda aproximadamente cuatro años debido a restricciones de planificación y demoras en permisos. En Taiwán o Arizona, ese plazo se reduce a la mitad con incentivos fiscales más agresivos y procesos más rápidos. Para una empresa como Intel, que necesita alinear <abbr title="Gasto de capital en instalaciones y equipamiento">capex</abbr> con ciclos de demanda de IA que cambian en trimestres, esa diferencia es determinante.

ASML apenas vende en Europa: menos del 2% de sus ingresos en 2025

Implicación para la acción y el riesgo geográfico

ASML cotiza este martes en 1.729,28 dólares en el <abbr title="American Depositary Receipt, acción de empresa extranjera que cotiza en bolsas estadounidenses">ADR</abbr> estadounidense, con un alza del 1,05% en la sesión. El lunes cerró en Ámsterdam a 1.481,40 euros, ganando un 2,45%. La declaración de Heemskerk no ha afectado la cotización; el mercado ya sabe que Europa no es cliente de ASML.

Lo que sí plantea es concentración geográfica. Más del 75% de las ventas de ASML provienen de cuatro clientes en tres geografías: TSMC en Taiwán, Samsung en Corea del Sur, Intel en Estados Unidos y <abbr title="Semiconductor Manufacturing International Corporation, foundry estatal china">SMIC</abbr> en China. La capacidad adicional de ASML para 2027 ya está casi totalmente asignada, lo que deja poco margen para diversificar clientes si la tensión geopolítica afecta el acceso a alguno de esos mercados.

La advertencia de Heemskerk es, en el fondo, un recordatorio de dependencia mutua: Europa tiene la tecnología crítica, pero no el mercado ni la voluntad de construirlo. Y ASML, pese a ser europea, funciona como una empresa global cuyo crecimiento depende de decisiones industriales que se toman en Hsinchu, Seúl y Phoenix, no en Bruselas.