Trump manda autogeneración eléctrica a data centers
Andrés Valcárcel · Tecnología ·
El mandato publicado el miércoles carece de mecanismo de cumplimiento y llega a 12 días de unas elecciones donde la oposición local a estas instalaciones es tema clave de campaña.
Donald Trump mandó el miércoles 21 de octubre que los data centers nuevos y grandes de Estados Unidos generen su propia electricidad. El anuncio, publicado en Truth Social, carece de detalles sobre quién debe cumplir, cómo se verificará o qué sanciones habrá por incumplimiento. Llega a 12 días de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, donde la oposición local a estas instalaciones se ha convertido en un tema de campaña de alto impacto.
En el mismo post, Trump escribió que las empresas deben «dar o vender cualquier exceso de vuelta a la comunidad local o a la red», y sugirió que paguen un «dividendo» a las comunidades anfitrionas para frenar el rechazo. El presidente prometió «una disminución sustancial» en los precios de la electricidad, pero no especificó cantidades ni plazos.
Fink reencuadra el debate hacia inflación nacional
El mismo miércoles, Larry Fink, CEO de BlackRock, advirtió a Bloomberg que una desaceleración en la construcción de data centers dispararía los costos de cómputo de inteligencia artificial y exacerbaría presiones inflacionarias. «Si no construimos estos centros de datos, es realmente más inflacionario porque el costo de cómputo es tan alto ahora mismo», declaró.
La advertencia marca un cambio de marco respecto a su declaración del 14 de octubre, cuando alertó a CNBC que una moratoria federal empujaría a Estados Unidos a recesión. El pivote de recesión a inflación reencuadra el debate: ya no es solo un problema de costos locales de servicios públicos, sino un riesgo macroeconómico nacional.

Los números del sector y la oposición
Moody's estima que el gasto de capital de Estados Unidos en data centers alcanzará $700.000 millones este año y hasta $2,48 billones entre 2026 y 2030. El consumo global de electricidad en data centers se proyecta llegará a 565 TWh en 2026, un aumento del 26% respecto a los 447 TWh de 2025, según Gartner.
Goldman Sachs proyecta que la demanda de potencia de data centers en Estados Unidos subirá de 31 GW en 2025 a 41 GW en 2026 y 66 GW en 2027, un aumento del 61% en un año (de 2026 a 2027). Esa expansión choca con la realidad sobre el terreno: al menos 100 localidades han aprobado moratorias a la construcción de data centers al julio de 2026, según reportes de la industria.
La oposición local se centra en tres ejes: facturas de servicios públicos al alza para residentes, consumo de agua en zonas con estrés hídrico y daño ambiental por generación térmica. En agosto, Trump había publicado que las comunidades que se opongan quedarían «atrasadas y pobres», argumentando que los data centers traen prosperidad y empleo. El post del miércoles pivota hacia concesiones: autogeneración y dividendos.
Un mandato sin mecanismo de cumplimiento
El mandato presidencial no aclara cómo se verificará el cumplimiento ni qué organismos supervisarán. La <abbr title="Comisión Federal Reguladora de Energía de Estados Unidos">FERC</abbr> rechazó en octubre de 2026 esfuerzos por requerir autogeneración en el mayor sistema de red de EE.UU., lo que limita el alcance práctico de la orden de Trump.
El presidente ya había logrado en marzo de 2026 que empresas pledgearan suministrar su propio poder, un esfuerzo que no ha detenido el crecimiento de la oposición ni cerrado el déficit energético, que Goldman Sachs estima en decenas de gigavatios para 2027. Ninguna de las fuentes consultadas especifica cuántos proyectos han instalado generación propia desde ese pledge inicial.

Implicaciones para el sector
El sector enfrenta ahora un dilema operativo: cumplir con un mandato sin dientes ni presupuesto federal, negociar dividendos con cada localidad de forma individual o ralentizar proyectos hasta después de las elecciones del 3 de noviembre. La escala del capex —$700.000 millones anuales— hace imposible que el ritmo de construcción se detenga sin impacto en el calendario de despliegue de infraestructura de inteligencia artificial.
BlackRock cerró el miércoles 21 de octubre a $1.149,60, en una sesión donde el Nasdaq retrocedió 2,20% y el S&P 500 1,07%. La acción de la gestora cotiza por debajo de su máximo de 52 semanas de $1.219,94, alcanzado en un contexto de récord de flujos hacia infraestructura y tecnología.
El cálculo de Fink es transparente: frenar la construcción de data centers por oposición local causará escasez de capacidad de cómputo, subirá los precios de servicios de IA y transmitirá inflación a toda la economía. El mandato de Trump, sin mecanismo de cumplimiento, no resuelve la ecuación energética —41 GW hoy, 66 GW en 2027— y el reloj electoral corre.