Wall Street cierra en rojo pese a rebote: Brent a $104 mete presión pre-Fed

Andrés Valcárcel · Económicas · 2026-09-13

El S&P 500 perdió 0,6% en la semana pese al rebote del viernes. El petróleo superó $100 el miércoles y el Treasury a 10 años marcó máximo desde octubre de 2023, mientras el mercado descuenta 90% de probabilidad de alza en la reunión del FOMC.

Los mercados globales cerraron en rojo la semana del 8 al 12 de septiembre. El S&P 500 cedió 0,6%, el Nasdaq 0,7% y el Dow perdió 426 puntos. El Brent cotizó en $109,51 el viernes tras superar la barrera de los $100 el miércoles, mientras el Treasury a 10 años escaló hasta 4,954%, su nivel más alto desde octubre de 2023.

El viernes las acciones rebotaron —el S&P subió 0,9%, el Dow sumó 509 puntos y el Nasdaq 100 avanzó 0,9%—, rompiendo una racha de cuatro sesiones negativas. Pero el rebote no alcanzó para borrar las pérdidas acumuladas de lunes a jueves, cuando las tensiones entre Estados Unidos e Irán escalaron y el mercado empezó a descontar con más fuerza una subida de tipos de la Fed. El Stoxx europeo cerró la semana con una caída de 1,6%, presionado por el encarecimiento de la energía y la decisión del BCE.

Brent sobre $100: Hormuz vuelve al centro

El petróleo Brent superó los $100 por barril el miércoles 9 de septiembre, nivel que no veía desde el 23 de julio, cuando cotizó en $100,69. La escalada se aceleró tras el renovado enfrentamiento entre EE. UU. e Irán el viernes 4, que reavivó el temor a disrupciones de suministro en el Estrecho de Hormuz, paso obligado para cerca de un tercio del crudo transportado por mar.

El viernes el Brent cedió 2,81% tras reportes de que Irán se reuniría con estados del Golfo en Omán para discutir el Estrecho. Diplomáticos del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) tienen previsto negociar el lunes 14 un arreglo temporal que permita aliviar el bloqueo, según fuentes citadas por Trading Economics. Aun con el retroceso del viernes, el crudo cerró la semana con una ganancia cercana al 9%, reflejando que el mercado no confía en una solución rápida.

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Yields máximos y Fed al 90%

El rendimiento del <abbr title="Bono del Tesoro estadounidense a 10 años, referencia global para tasas de interés de largo plazo">Treasury a 10 años</abbr> escaló hasta 4,954% el viernes, marcando su nivel más alto desde octubre de 2023. El movimiento refleja dos fuerzas: la presión inflacionaria que trae el petróleo caro y la expectativa de que la Fed responda con una subida de tipos en su reunión del 15 y 16 de septiembre.

La probabilidad implícita de un alza de tasas en esa reunión saltó a cerca de 90% desde aproximadamente 70% a inicios de semana, según datos de mercado. El gatillo fue el dato de CPI de agosto, publicado el viernes 11: aunque la inflación general cumplió con las expectativas, el núcleo sorprendió al alza con un avance mensual de 0,3% contra el 0,2% esperado.

La paradoja del viernes fue que las acciones subieron mientras los <abbr title="Rendimiento de los bonos del Tesoro; cuando sube, el precio del bono cae y el costo de financiamiento aumenta">yields</abbr> marcaban máximos. El rebote en Wall Street se explica más por un alivio técnico tras cuatro sesiones de pérdidas que por un cambio en el escenario macro. El mercado está descontando que la Fed subirá, pero aún no sabe cuánto ni por cuánto tiempo mantendrá tipos restrictivos.

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Europa aprieta mientras el crecimiento cede

El BCE subió tipos 25 puntos básicos el jueves 10 de septiembre, llevando la <abbr title="Tasa que el BCE paga a los bancos por sus depósitos overnight; es la principal herramienta de política monetaria">tasa de depósito</abbr> a 2,50% y la de refinanciación principal a 2,65%. Es la segunda alza en lo que va del año, marcando un giro restrictivo que pocos esperaban cuando comenzó el conflicto en Oriente Medio.

Christine Lagarde, presidenta del BCE, advirtió en conferencia de prensa que los riesgos al crecimiento están inclinados a la baja, mientras que la inflación enfrenta riesgos al alza. El banco mantiene su pronóstico de inflación para 2026 en 3,0% —muy por encima de su meta del 2%— y revisó al alza las proyecciones para 2027 (2,5%) y 2028 (2,1%). El pronóstico de crecimiento para 2026 quedó en apenas 0,9%, reflejando el impacto de la energía cara sobre la actividad.

El Stoxx europeo cerró la semana con una caída de 1,6%. Carsten Brzeski, economista de ING, se preguntó si el BCE realmente estaría dispuesto a añadir más presión en medio de problemas fiscales y <abbr title="Rendimientos de los bonos soberanos; cuando suben, el costo de financiar deuda pública aumenta">yields</abbr> de bonos soberanos disparados. La disyuntiva es clara: subir tipos contiene la inflación, pero golpea el crecimiento en un momento en que la zona euro ya está frágil.

La semana que define el ciclo

La reunión del FOMC arranca el lunes 15 y concluye el miércoles 16, con la decisión prevista para las 14:00 hora del Este. El mercado ya descuenta un alza, pero la incógnita es si será de 25 o 50 puntos básicos y, sobre todo, qué señalará Jerome Powell sobre la senda futura. Con el Brent cotizando por encima de $100, el diésel en máximos históricos y el núcleo del CPI sorprendiendo al alza, la presión sobre la Fed es doble: contener la inflación sin descarrilar una economía que ya muestra señales de fatiga.

La EIA elevó su pronóstico de producción de crudo estadounidense para 2027 a 14,3 millones de barriles diarios, mientras que la AIE recortó su estimación de demanda global para 2026 en 2,5 millones de barriles. La combinación sugiere que, si Hormuz se reabre de manera sostenida, el mercado podría volver a equilibrarse. Pero eso requiere un acuerdo político que hoy no existe. El viernes el petróleo cedió terreno por la esperanza diplomática; el lunes sabremos si esa esperanza tiene fundamento o si fue solo un rebote técnico en medio de una tendencia alcista que el conflicto en Medio Oriente mantiene viva.