Bono a 20 años de EE.UU. marca 5,42%, máximo desde 1986

Patricia López · Bitcoin · 2026-09-24

La subasta del miércoles ofreció rendimiento récord en el 20 años. Para un inversor con $100k, son $5.420 anuales garantizados frente a la volatilidad de BTC.

La subasta del Tesoro a 20 años alcanzó un rendimiento de 5,42% el miércoles 23 de septiembre, según datos de Morningstar. Es el nivel más alto desde que el gobierno reintrodujo este vencimiento en octubre de 1993 y el máximo absoluto desde enero de 1986, cuando ese plazo cotizaba en 9,45%. Para Bitcoin, esto significa competir contra un retorno sin riesgo que no había visto esta generación de traders.

Bono a 20 años de EE.UU. marca 5,42%, máximo desde 1986

El dato se suma a una escalada general en el extremo largo de la curva. El bono a 10 años cotiza en 5,11% en la sesión del miércoles 23, por encima del 5% que ya marcó a mediados de septiembre. El 30 años rinde 5,30% según StreetStats, mientras el 5 años se mantiene en 4,84%. La curva está empinada hacia adelante: quien presta al gobierno por más tiempo recibe más, pero también renuncia a cualquier activo que no pague cupón en ese lapso.

Aritmética del costo de oportunidad

Un inversor con $100.000 que compre el bono a 20 años al rendimiento de la subasta del miércoles recibirá $5.420 anuales en intereses, sin volatilidad y con el respaldo del Tesoro estadounidense. Bitcoin, en cambio, cotiza en $84.332 este jueves por la madrugada, sin generar <abbr title="Pago periódico de intereses que genera un bono o instrumento de deuda">cupón</abbr> y con oscilaciones diarias que pueden superar ese 5,42% en ambas direcciones.

La brecha se ha ampliado en tres semanas. El mercado secundario llevó el rendimiento del 20 años a 5,44% antes de la subasta del miércoles, según Universe News Network, antes de retroceder a 5,41% tras el cierre de la operación. La demanda no colapsó, pero tampoco fue entusiasta: los inversores exigen más para financiar al gobierno a dos décadas.

Por qué presiona a Bitcoin

Tasas reales más altas elevan el umbral de rentabilidad que cualquier activo de riesgo debe superar para justificar su compra. Si un bono soberano ofrece 5,42% anual garantizado, Bitcoin necesita prometer un retorno esperado significativamente superior para compensar su volatilidad, ausencia de flujos y riesgo de custodia. Esa prima de riesgo se traduce en precio: cuanto más alto el <abbr title="Ganancia anual que paga un bono, expresada como porcentaje de su valor nominal">rendimiento</abbr> sin riesgo, menor el atractivo relativo de BTC para carteras institucionales que buscan rendimiento ajustado por riesgo.

Bitcoin cerró en $86.574 el miércoles 23, con una caída del 2% en la sesión tras datos PMI fuertes que empujaron el rendimiento del 10 años por encima del 5%. La subasta del 20 años confirma que la presión no viene solo del tramo medio de la curva: el largo también se ha encarecido.

El contexto macro refuerza la presión. Los bonos largos acumulan su peor década desde 1803, con un retorno anualizado de -2% en los últimos diez años según Bank of America. Pero esa debilidad histórica del precio equivale a rendimientos actuales récord para quien compra hoy: el inversor que entra ahora captura ese 5,42% durante veinte años si mantiene hasta vencimiento.

Déficit fiscal como telón de fondo

La escalada de tasas no ocurre en el vacío. El déficit fiscal de EE.UU. supera el 6% del PIB, y el gasto en intereses de la deuda alcanzó $1,4 billones en el último año, una cifra que rivaliza con el presupuesto de Defensa. Moody's rebajó la calificación crediticia del país de Aaa a Aa1, un movimiento que puede haber influido en la demanda de la subasta del miércoles. Cuando los inversores dudan de la sostenibilidad fiscal, exigen mayor compensación por prestar.

Para Bitcoin, ese escenario es ambiguo. Por un lado, tasas más altas aumentan el costo de oportunidad inmediato. Por otro, si la escalada refleja desconfianza en la solvencia del emisor, algunos flujos podrían girar hacia activos descentralizados como depósito de valor alternativo. Hasta ahora, el efecto dominante ha sido el primero: Bitcoin cede terreno cuando el Tesoro ofrece retornos atractivos sin volatilidad.

El próximo dato clave será la subasta del bono a 30 años, programada para finales de septiembre. Si ese vencimiento también rompe máximos recientes, la presión sobre activos sin rendimiento se intensificará. Mientras tanto, el 20 años a 5,42% ya establece un piso de rentabilidad que cualquier asignación de riesgo debe superar por margen suficiente.