Moody's y S&P suman garantías de IA de Nvidia y Meta al riesgo
Lucas Montero · Empresas y Resultados · 2026-09-21
Moody's, S&P y KBRA ajustan sus análisis de apalancamiento sumando los $300.000 millones que Nvidia, Meta, Broadcom y Alphabet mantienen en garantías de infraestructura. El riesgo no es invisible para quien califica deuda.
Las agencias de calificación crediticia no están pasando por alto los $300.000 millones en garantías de infraestructura de inteligencia artificial que Nvidia, Meta, Broadcom y Alphabet mantienen fuera de sus balances. Como publicamos el domingo, estas empresas han estructurado el financiamiento de centros de datos y chips mediante garantías de valor residual que preservan ratios de apalancamiento en los estados financieros reportados. Pero Moody's, S&P y KBRA están ajustando sus modelos internos para incorporar esa exposición contingente, según reveló el Financial Times este fin de semana y confirmaron analistas de las tres firmas.
Doug Colandrea, director senior de KBRA, dijo en un reporte del 26 de agosto que ha habido «expansión significativa en exposición fuera del balance durante el año pasado», lo que incrementa la complejidad de los perfiles de riesgo crediticio. Los analistas de S&P ajustan sus cifras sumando la porción del valor garantizado que excede su propia estimación de lo que obtendrían los chips o centros de datos en una venta bajo condiciones estresadas.
Moody's reafirma a Nvidia pero señala concentración de riesgo
En agosto, Moody's reafirmó el <abbr title="calificación de deuda de alta calidad, segunda mejor categoría de grado de inversión">rating Aa1</abbr> de Nvidia con perspectiva positiva, citando aproximadamente $106.000 millones en efectivo y valores comerciales sobre base pro forma y un ratio ajustado de deuda total a EBITDA de solo 0,2. Sin embargo, el mismo reporte identificó «la concentración de múltiples tales transacciones dentro de un corto período» como riesgo clave, proyectando que la exposición de garantía de Nvidia alcanzaría su pico en 2031.
La garantía más grande corresponde a los $105.000 millones que Nvidia comprometió para respaldar un centro de datos de IA de OpenAI en Ohio, con capacidad inicial de 4,25 gigawatts. La obligación se activa en fases conforme se cumplen condiciones, y la exposición declina a medida que OpenAI cumple pagos de arrendamiento. Nvidia tiene además opción de proporcionar apoyo de crédito adicional para aproximadamente 3,8 GW más de capacidad.

Cómo funciona el mecanismo de garantía de valor residual
Las garantías establecen un valor mínimo futuro para equipos informáticos o centros de datos propiedad de entidades de propósito especial. Si esos activos se venden o alquilan por menos del monto garantizado al final del período, la compañía tecnológica podría ser responsable de cubrir parte de la diferencia. La estructura permite a los proyectos recaudar financiamiento a costos solo moderadamente superiores a los que pagaría el garante directamente, sin que la obligación aparezca como deuda en el balance consolidado bajo el tratamiento contable vigente.
Meta fue pionera en el uso de este esquema para su proyecto Hyperion, un centro de datos en Louisiana. En octubre de 2025, Meta y fondos gestionados por Blue Owl Capital formaron una asociación en participación (80% Blue Owl, 20% Meta) con $27.000 millones en financiamiento de deuda estructurado a través de un vehículo de propósito especial. Meta proporcionó una garantía de valor residual (máximo $45.990 millones) durante los primeros 16 años de operación. Broadcom replicó el modelo con $29.000 millones en garantías para infraestructura destinada a clientes de IA como Anthropic. Alphabet aumentó sus garantías de centros de datos de $16.900 millones a $43.800 millones en seis meses, con menos del 2% registrado en su balance sheet.
Los tres escenarios que dispararían pérdidas reales
El riesgo se materializa si se cumple alguna de estas condiciones: la demanda de IA decepciona, el hardware se vuelve obsoleto más rápidamente de lo esperado, o la industria construye más capacidad de cómputo que la que los clientes terminan necesitando. Morgan Stanley estima que los compromisos totales fuera del balance entre hiperscalers y fabricantes de chips superan los $3,1 billones, una cifra que eleva las preocupaciones de riesgo crediticio mientras las inversiones en infraestructura de IA superan ampliamente el flujo de caja operativo disponible.
- Demanda débil: Si los ingresos de IA no crecen al ritmo proyectado, los arrendatarios de centros de datos podrían incumplir pagos. En 2025, los ingresos de IA se proyectaron en solo ~$60.000 millones, mientras el <abbr title="inversión en activos fijos como equipos, infraestructura y centros de datos">capex</abbr> combinado de Amazon, Alphabet, Meta y Microsoft alcanzó aproximadamente $381.000 millones.
- Obsolescencia acelerada: Las GPUs más viejas podrían depreciarse más rápido de lo esperado si nuevas generaciones de chips hacen que la infraestructura existente pierda competitividad. El valor residual garantizado dependería entonces de equipos que nadie quiere arrendar.
- Sobreoferta de capacidad: La carrera por construir data centers podría generar capacidad ociosa si varios proyectos se completan simultáneamente sin demanda suficiente para absorberlos. Centros de datos no utilizados caerían de valor, activando las garantías.
Broadcom ha indicado a inversores que considera baja la probabilidad de pérdidas debido a la rentabilidad esperada de desarrolladores de IA líderes y al valor residual del equipamiento. Pero las agencias de calificación no comparten esa confianza de forma automática: ajustan sus cifras de apalancamiento suponiendo escenarios más conservadores sobre qué obtendrían esos activos en una venta forzada.
La reacción del mercado este lunes
Las acciones de las tres empresas más expuestas cotizan hoy con signo mixto. Meta opera en $708,45, subiendo 6,41% en la sesión que aún no cierra, después de haber cerrado el viernes 18 de septiembre en $665,75. Nvidia cotiza en $225,39, avanzando 1,40% desde el cierre de $222,27 del viernes. Broadcom sube apenas 0,24% a $358,47, desde $357,61 el viernes.
El repunte de Meta refleja un rebote técnico tras haber caído 15,53% desde su máximo de $788,15 en el rango disponible de FlickFlow. Nvidia se mantiene a solo 5,6% por debajo de su máximo histórico de $235,47, mientras Broadcom acumula una caída de 25,74% desde su pico de $481,57, alcanzado antes de que el mercado comenzara a procesar la magnitud del <abbr title="inversión en activos fijos como equipos, infraestructura y centros de datos">capex</abbr> comprometido para 2026 y 2027.
El <abbr title="índice compuesto del mercado tecnológico estadounidense">Nasdaq</abbr> sube 1,59% este lunes a 26.944,77 puntos, en una sesión que también registra rebote del S&P 500 (+1,04% a 7.729,98) y del Dow Jones (+0,46% a 51.922,62). La estrategia de vendor financing de Nvidia, que moviliza capital de firmas como Apollo, BlackRock y KKR, forma parte del mismo esquema de financiamiento fuera de balance que ahora escrutinan las agencias de calificación.
El déficit de flujo de caja que explica la estructura
En 2025, los gastos de capital combinados de Amazon, Alphabet, Meta y Microsoft totalizaron aproximadamente $381.000 millones, casi completamente financiados por flujo operativo. Esa cifra se espera que aumente más del 60% en 2026 a alrededor de $700.000 millones, mientras que los ingresos de IA en 2025 se proyectaron en solo aproximadamente $60.000 millones. El déficit no puede cubrirse solo con flujo de caja, y emitir bonos corporativos de escala comparable erosionaría fácilmente incluso los ratings más altos de grado de inversión. Por eso las garantías han reemplazado bonos como mecanismo preferido de financiamiento.
Bank of America proyecta $5 billones en <abbr title="inversión en activos fijos como equipos, infraestructura y centros de datos">capex</abbr> de IA hacia 2030, con una necesidad de $1,2 billones de financiamiento externo. La convergencia de cifras entre BofA, McKinsey y JPMorgan valida el orden de magnitud: un ciclo de inversión comparable al despliegue de infraestructura energética o de telecomunicaciones de décadas pasadas, pero concentrado en cinco años.
Para un inversor en bonos corporativos de estas empresas, la implicación es directa: el apalancamiento real es mayor que el reportado en el balance. Las agencias ya lo están sumando; el mercado de crédito debería hacer lo mismo al calcular spreads y primas de riesgo.