Rusia vende oro a ritmo récord pero el déficit ya duplica lo previsto

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Moscú liquidó 62 toneladas en diez meses para tapar un agujero presupuestario de 7,3 billones de rublos. Es el segundo productor mundial, pero las reservas tocan mínimos de 2019.

El Banco de Rusia vendió 200.000 onzas troy de oro en septiembre —equivalentes a 6,2 toneladas—, reduciendo las reservas soberanas a 72,8 millones de onzas (2.264 toneladas), el nivel más bajo desde finales de 2019, según datos oficiales del banco central publicados este miércoles. La liquidación se extiende por diez meses consecutivos, sumando 62 toneladas desde diciembre de 2025, la mayor desinversión sostenida desde la crisis financiera de 1998.

El giro es brutal si se mira en perspectiva: durante dos décadas —desde 2000 hasta la invasión a gran escala de Ucrania en 2022— Moscú acumuló oro de forma compulsiva, llegando a comprar cientos de toneladas anuales como estrategia de diversificación frente al dólar. Ahora vende a un ritmo promedio de 6,2 toneladas mensuales para tapar un déficit presupuestario que se dirige a 7,3 billones de rublos en 2026, el doble de las proyecciones originales del gobierno.

Rusia vende oro a ritmo récord pero el déficit ya duplica lo previsto

El déficit como detonante

Las ventas no las ejecuta directamente el Banco de Rusia como intervención en el mercado de divisas, sino que se canalizan a través del Ministerio de Finanzas y el Fondo Nacional de Riqueza (<abbr title="Fondo soberano ruso que acumula superávits fiscales y activos estratégicos">FNR</abbr>). El FNR liquida el oro y los ingresos van directo al presupuesto para cubrir el agujero fiscal impulsado por el gasto en defensa. El banco central actúa como intermediario; no gana nada como institución, solo gestiona la operativa.

El déficit proyectado de 7,3 billones de rublos para 2026 representa un deterioro acelerado respecto de las estimaciones de marzo, cuando el Ministerio de Finanzas calculaba 4,6 billones. El desvío refleja caída de ingresos energéticos —pese a que el crudo Brent cotiza hoy en $110,05— y un aumento sin freno del gasto militar. Como ya publicamos en mayo, la apreciación del rublo en 2025 (subió 45%) encarece las exportaciones y reduce los ingresos fiscales en moneda local, agravando la ecuación presupuestaria.

La paradoja del productor

Rusia es el segundo productor mundial de oro —solo detrás de China— con una producción anual superior a 300 toneladas. Sin embargo, está vendiendo reservas acumuladas durante décadas en vez de usar la producción corriente para cubrir necesidades. La tensión estructural es evidente: Moscú liquida activos estratégicos mientras sigue extrayendo el metal del subsuelo a buen ritmo, señal de que el déficit consume más rápido de lo que la producción doméstica puede aportar.

El valor de las reservas de oro rusas cerró septiembre en $301,6 mil millones, frente a $333,5 mil millones un mes antes, una caída mensual de $31,9 mil millones que refleja tanto la venta física como la variación del precio internacional. El oro cotiza hoy en $4.148,9 la onza, prácticamente plano respecto del cierre del martes.

Rusia vende oro a ritmo récord pero el déficit ya duplica lo previsto

Precedente histórico y posición global

La última vez que Rusia desinvirtió oro de forma sostenida fue durante la crisis financiera de 1998, cuando el rublo colapsó y el país entró en default. En esa ocasión, las ventas fueron erráticas y de emergencia; en 2026, la liquidación es más ordenada pero igual de significativa en volumen. Durante los últimos veinte años, el banco central nunca había reducido sus reservas más de 100.000 onzas (3,1 toneladas) en un mes, y esa única ocasión —julio de 2005— fue para acuñar monedas, no para financiar déficit.

Con 2.264 toneladas, Rusia todavía ocupa el sexto lugar mundial en reservas de oro soberanas. Pero la trayectoria importa tanto como el stock: al ritmo promedio de los últimos diez meses, el país estaría liquidando unas 75 toneladas anuales. Si el déficit sigue creciendo —y no hay señales de que el gasto en defensa vaya a moderarse—, ese ritmo podría acelerarse.

Evolución de las reservas rusas de oro y déficit presupuestario
PeríodoReservas (M oz troy)Reservas (toneladas)Déficit presupuestario (billones RUB)
Ene 202674,8~2.327—
Sep 202672,82.2647,3 (proyección)
Liquidado dic 25 - sep 26−2,0−62—
Fin 2019 (referencia)~72,8~2.264—

¿Cuánto aguanta el colchón?

La pregunta operativa es hasta dónde puede sostener Rusia este ritmo sin comprometer su credibilidad crediticia. Las 2.264 toneladas restantes dan margen, pero cada tonelada liquidada erosiona un activo estratégico que Moscú acumuló precisamente para momentos de estrés. Elvira Nabiullina, presidenta del Banco de Rusia, ha enfatizado públicamente que la disminución de reservas refleja operaciones del Ministerio de Finanzas y el FNR, en un intento de separar la política monetaria de la fiscal.

Si el déficit se mantiene en 7,3 billones de rublos y el oro sigue siendo la válvula de escape preferida, el ritmo de ventas podría intensificarse en los próximos trimestres. A $4.148,9 la onza, cada millón de onzas vendidas genera aproximadamente $4.150 millones, un importe que solo cubre una fracción del agujero presupuestario si se convierte a rublos al tipo de cambio actual. La aritmética sugiere que Moscú tendrá que buscar otras fuentes de financiación —o recortar gasto— antes de que las reservas de oro dejen de ser suficientes.

El contraste con lo que hace China —comprando oro a ritmo récord pese a precios cercanos a máximos— subraya estrategias divergentes. Mientras Beijing acumula para diversificar reservas en un horizonte de décadas, Moscú vende para tapar huecos presupuestarios inmediatos. Dos lecturas del mismo activo, dos urgencias distintas.