¿Por qué sube el cobre si 64% del suministro está atrapado en Estados Unidos?

Carlos Ramírez · Materias Primas · 2026-08-04

200.000 toneladas llegaron a puertos estadounidenses en julio, el mayor flujo mensual en 12 años. Pero la acumulación drena inventarios en Asia y Europa mientras Morgan Stanley proyecta déficit de 600.000 toneladas para 2026.

El cobre cerró el lunes 3 de agosto en $6.47 por libra, sumando 0.55% en la sesión y acumulando un avance de 4% en el mes. Pero el rally esconde una distorsión: más de 200.000 toneladas métricas de cobre refinado llegaron a puertos estadounidenses solo en julio, el mayor flujo mensual registrado desde 2014 según datos de envíos rastreados por Bloomberg. La causa no es demanda física explosiva sino incertidumbre arancelaria: operadores anticipan que Washington activará aranceles escalonados a partir de 2027 y acumulan metal antes del cierre de ventana.

Resultado: 64% de los inventarios visibles globales de cobre están ahora almacenados en territorio estadounidense, más del doble del promedio histórico cercano al 30%. Mientras tanto, los inventarios en la Bolsa de Metales de Londres y en la Shanghai Futures Exchange operan por debajo de sus promedios de cinco años. Geoff Yu, estratega macro de BNY Mellon, lo resume: la disponibilidad se ajusta mientras los envíos a Estados Unidos drenan suministro de otros mercados y la producción minera restringida deja al mercado expuesto a presiones de oferta.

Julio récord: 200.000 toneladas en un mes

Los almacenes Comex superaron las 650.000 toneladas en junio, varias veces su nivel al inicio de la ola de importaciones. Sumando depósitos privados en puertos, el inventario estadounidense total rebasa las 740.000 toneladas según el reporte de Bloomberg del 3 de agosto. Ese metal no está disponible para mercados fuera de Estados Unidos: está económicamente atrapado en espera de que Washington defina su política comercial definitiva.

¿Por qué sube el cobre si 64% del suministro está atrapado en Estados Unidos?

La maniobra crea tensión artificial en mercados fuera de Estados Unidos. Ewa Manthey, estratega de commodities en ING, acuñó el término «tensión artificial» en marzo para describir esta dinámica: no hay escasez física global de cobre, pero la redistribución geográfica forzada por la amenaza arancelaria estrecha la oferta disponible en Asia y Europa. El mercado opera sobre expectativas de política comercial, no sobre fundamentos de demanda.

Déficit de 600.000 toneladas o superávit de 262.000: quién tiene razón

La narrativa de escasez tiene respaldo en proyecciones bancarias, pero las cifras divergen hasta niveles irreconciliables:

La diferencia entre Morgan Stanley y Macquarie alcanza casi 900.000 toneladas — más del 3% de la demanda global anual. La brecha se explica por suposiciones distintas sobre el timing de nuevas minas (particularmente en Perú y República Democrática del Congo), tasas de reutilización de chatarra y, crucialmente, por la activación o no de aranceles estadounidenses que reconfigurarían flujos comerciales.

Goldman Sachs apuesta por la narrativa de déficit: elevó su objetivo de fin de año de $12.465 a $13.735 por tonelada en junio y proyecta que el precio podría superar los $14.000 en el segundo semestre si Washington activa aranceles plenos. Pero incluso Goldman reconoce que el rally actual descuenta más política que física.

Restricciones mineras: Chile cae 9%, Indonesia lucha en Grasberg

Más allá de la distorsión arancelaria, la oferta minera primaria sí enfrenta presiones reales. La producción chilena cayó 9.04% interanual en marzo de 2026, cerrando en 434.314 toneladas según datos de Cochilco. Codelco registró un descenso del 10%, Escondida cayó 15.75% y Collahuasi retrocedió 10.8%. Las causas: menor ley de mineral, paros laborales y recortes operativos en yacimientos maduros.

¿Por qué sube el cobre si 64% del suministro está atrapado en Estados Unidos?

En Indonesia, Grasberg — la segunda mina de cobre más grande del mundo, que representa cerca del 4% de la producción global — enfrenta desafíos operativos que ING documentó en febrero. Un tercio de las importaciones de ácido sulfúrico de Chile provenía históricamente de China; dentro de un año esos envíos cayeron a cero, creando un cuello de botella crítico para fundiciones que procesan concentrados de cobre. Sin ácido suficiente, los márgenes de refinación colapsan y los incentivos a procesar concentrado desaparecen.

Ese cuello de botella en insumos explica por qué los inventarios de cobre refinado pueden estar altos en Estados Unidos mientras el mercado de concentrados (materia prima minera) opera tenso. Son dos mercados con dinámicas distintas.

Implicación para traders: COMEX vs. LME

La acumulación en Estados Unidos crea un arbitraje de facto entre Comex (Nueva York) y LME (Londres). Históricamente ambos contratos cotizan en paridad ajustada por costos de transporte y financiamiento. Pero cuando aproximadamente 60% del inventario visible está en un solo mercado, esa paridad se rompe. Los futuros Comex registraron $6.52 por libra el 3 de agosto, subiendo 1.26% en 24 horas, mientras LME enfrentaba presión por inventarios bajos.

Si Washington activa aranceles en 2027, ese cobre acumulado en Comex quedará atrapado dentro de la frontera estadounidense, sin poder fluir hacia déficits en Asia o Europa. En ese escenario, LME podría dispararse mientras Comex enfrenta sobreoferta doméstica. El spread Comex-LME se convierte en una apuesta sobre política comercial, no sobre oferta y demanda global.

Quien opere cobre en agosto debe entender que el precio refleja expectativas de política, no fundamentos actuales. La demanda física de data centers para infraestructura de inteligencia artificial apenas representa el 1% del consumo global de cobre según estimaciones de Goldman Sachs, pero la narrativa de IA elevó el piso del metal en H1 2026. Ahora es la amenaza arancelaria la que sostiene el rally. Si Washington extiende la exención o reduce el alcance de los aranceles programados, el cobre podría devolver ganancias rápido. En cambio, si activa tarifas plenas, el mercado descuenta un salto hacia $13.000-$14.000 por tonelada que beneficiaría posiciones largas en LME más que en Comex.