Trump y el mercado: cómo se movieron el S&P 500, Bitcoin y el dólar
Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-03-06
El S&P 500 subió 67% entre 2017 y 2021 con recortes fiscales; Bitcoin ganó 3.300% mientras Trump lo llamaba estafa. En 2025-2026, aranceles hundieron el índice 20% en siete semanas y Bitcoin tocó $126.000 antes de caer a la mitad. Cada decisión dejó huella medible.
Dos mandatos presidenciales, dos estrategias económicas radicalmente distintas. Entre enero de 2017 y marzo de 2026, Donald Trump firmó recortes fiscales históricos, lanzó guerras comerciales, impuso aranceles del 145%, legalizó la industria cripto y ordenó operaciones militares contra Irán. Cada decisión dejó rastro en los mercados. El S&P 500 acumuló una ganancia del 67,82% durante su primer mandato, mientras que Bitcoin —activo que Trump llamó «estafa» en 2019— subió más del 3.300% en el mismo período. En su segundo término, el índice cayó casi 20% en siete semanas tras el anuncio de aranceles recíprocos, pero Bitcoin alcanzó un máximo histórico de $126.000 en octubre de 2025 antes de desplomarse a la mitad en cuatro meses.
La correlación entre decisión presidencial y movimiento de mercado no es perfecta ni lineal, pero sí medible. Este repaso cronológico documenta qué pasó —con cifras— cada vez que Trump movió ficha en política fiscal, comercial, monetaria, regulatoria o bélica, y cómo respondieron el índice de referencia estadounidense, la criptomoneda más grande del mundo y el <abbr title="Índice ponderado que mide el valor del dólar estadounidense frente a una cesta de monedas internacionales">DXY</abbr>.
Primer mandato (2017-2021): recortes fiscales, guerra comercial y Bitcoin ignorado
El 22 de diciembre de 2017, Trump firmó la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos (TCJA), que bajó la tasa máxima de impuesto corporativo del 35% al 21%. En 2018, más de 90 empresas del Fortune 500 pagaron una tasa fiscal efectiva federal del 0% o inferior. Las ganancias corporativas del S&P 500 crecieron 23% interanual en 2018, el mayor impulso desde la crisis financiera de 2008. El índice cerró su primer año completo bajo Trump con subidas generalizadas; las valoraciones se mantuvieron bajo control gracias al aumento de beneficios.

Pero el estímulo fiscal tuvo costo. La TCJA redujo las colecciones fiscales federales en los tres primeros años posteriores a su entrada en vigor (2018-2020), y el modelo presupuestario Penn Wharton estimó una pérdida de ingresos de $4,9 billones durante la próxima década. La deuda pública estadounidense se aceleró incluso antes de que llegara la pandemia.
En paralelo, la guerra comercial con China arrancó en 2018. Tras el anuncio de aranceles sobre productos chinos, el Dow Jones cayó 724 puntos o 2,9% en una sola sesión. Corporaciones expuestas al comercio con China como Caterpillar y Boeing sufrieron caídas inmediatas en el precio de sus acciones. El déficit comercial estadounidense no se redujo; de hecho, se amplió. Los empleos manufactureros tampoco regresaron en masa, y los precios de bienes importados subieron.
Bitcoin vivió su propio ciclo, completamente ajeno a la narrativa oficial. Después del alza especulativa de 2017, pasó la mayor parte de 2018 en tendencia bajista y cerró ese año en $3.709, una caída del 73%. Trump fue explícito: en una entrevista con el Wall Street Journal, llamó a Bitcoin «estafa». A pesar de eso, el activo comenzó 2021 con optimismo renovado y alcanzó un pico por encima de $64.000 en abril. Para noviembre de 2021, marcó $69.044, acumulando una ganancia superior al 3.300% durante el término completo de Trump.
- Diciembre 2017: TCJA firmada. S&P 500 gana impulso en 2018 (+23% en ganancias corporativas).
- 2018-2019: Aranceles sobre China. Dow cae 724 puntos (-2,9%) tras anuncio inicial.
- Enero 2020: Operación contra el general iraní Qasem Soleimani. Bitcoin sube de $7.200 a $7.300.
- Marzo 2020: COVID-19 desencadena caída histórica, seguida de estímulo masivo y recuperación en V.
- Noviembre 2021: Bitcoin marca $69.044, ganancia acumulada de +3.300% desde enero 2017.
El dólar terminó el primer mandato debilitado. A pesar de períodos de fortaleza durante 2018 y 2019, el masivo estímulo monetario y fiscal para combatir la pandemia resultó en un <abbr title="Índice ponderado que mide el valor del dólar estadounidense frente a una cesta de monedas internacionales">DXY</abbr> significativamente más bajo cuando Trump dejó el cargo en enero de 2021.
Segundo mandato (2025-2026): aranceles radicales, desregulación cripto y volatilidad extrema
El segundo término arrancó con un giro radical en política cripto. El 23 de enero de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva para apoyar el crecimiento responsable del comercio de activos digitales y creó el Grupo de Trabajo Presidencial sobre Mercados de Activos Digitales. El precio de Bitcoin se disparó a un nuevo máximo histórico de $109.350 horas antes de la inauguración, el 20 de enero.
En marzo de 2025, Trump anunció la creación de la Reserva Estratégica de Bitcoin, un activo de reserva financiado con bitcoin confiscado por el Departamento del Tesoro. También se estableció la Reserva de Activos Digitales para activos que no son bitcoin. Para febrero de 2026, el gobierno federal estadounidense se convirtió en el mayor tenedor estatal conocido de bitcoin del mundo, con aproximadamente 328.372 BTC.

Pero la desregulación cripto fue solo una cara de la moneda. La otra fue arancelaria y generó la mayor volatilidad de mercado desde 2008. El 2 de abril de 2025, Trump declaró el «Día de Liberación» e invocó la IEEPA para imponer un arancel recíproco mínimo del 10% a casi todos los países, efectivo el 5 de abril. Los mercados colapsaron. En siete semanas, el S&P 500 cayó casi 20%.
El 9 de abril, con los activos estadounidenses en caída libre —acciones, dólar y bonos declinaban simultáneamente—, Trump anunció en Truth Social que los aranceles recíprocos por encima del 10% serían pausados por 90 días para todos los países excepto China. Las acciones se dispararon dentro de minutos: el S&P 500 subió 9,52%, su mayor ganancia diaria desde la crisis de 2008. A pesar de ese rebote, el índice cerró 2025 con un rendimiento total del 17,9%, claramente por debajo del primer mandato.
Bitcoin, por su parte, vivió su propio ciclo de euforia y colapso. Alcanzó un máximo histórico de $126.000 el 6 de octubre de 2025, impulsado por flujos renovados hacia ETFs y optimismo regulatorio. Cuatro días después, un crash flash el 10 de octubre redujo el precio a $108.000 (en algunos exchanges llegó a $100.000), borrando $19.000 millones en posiciones apalancadas tras la amenaza de Trump de imponer aranceles del 100% sobre exportaciones de tecnología china. Bitcoin cerró 2025 alrededor de $88.750, tras perder casi la mitad de su valor desde el pico de octubre.
- 20 enero 2025: Inauguración presidencial. Bitcoin marca $109.350, máximo histórico previo.
- Marzo 2025: Anuncio de Reserva Estratégica de Bitcoin. EE.UU. posee 328.372 BTC.
- 2 abril 2025: «Liberation Day». Aranceles recíprocos del 10%. S&P 500 cae 20% en siete semanas.
- 9 abril 2025: Pausa de aranceles. S&P 500 sube 9,52% en una sola sesión.
- 6 octubre 2025: Bitcoin toca $126.000, máximo histórico absoluto.
- 10 octubre 2025: Crash flash reduce Bitcoin a $108.000. $19.000 millones liquidados.
- 27 febrero 2026: Operación militar contra Irán. Bitcoin cae bajo $64.000, luego rebota a $70.000.
Dólar y geopolítica: cuando el refugio seguro dejó de serlo
Uno de los cambios más notorios del segundo mandato fue el comportamiento del dólar. Tradicionalmente, en episodios de volatilidad extrema, el <abbr title="Índice ponderado que mide el valor del dólar estadounidense frente a una cesta de monedas internacionales">DXY</abbr> sube junto con el <abbr title="Índice de volatilidad del mercado, conocido como índice del miedo">VIX</abbr>: los inversores huyen hacia activos seguros denominados en dólares. Pero tras el «Liberation Day», el dólar cayó mientras el VIX se disparaba. Esa desconexión generó especulación inmediata: los inversores globales ya no consideraban las inversiones estadounidenses como refugio seguro y estaban abandonando el dólar.
El dólar se había fortalecido brevemente en enero de 2025, cuando Trump amenazó con aranceles contra China, México y Canadá. Pero una vez suspendidas esas amenazas, el índice cedió. La narrativa de dominio del dólar en los mercados financieros globales comenzó a debilitarse, impulsada por políticas percibidas como caprichosas y mal calibradas.

En febrero y marzo de 2026, la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán —denominada «Operación Furia Épica»— volvió a poner a prueba los activos. Bitcoin, que había caído por debajo de $64.000 durante los ataques israelíes iniciales, se mantuvo por encima de $63.000 cuando llegaron los misiles de represalia desde Teherán. El lunes siguiente, saltó a un máximo de dos semanas cerca de $70.000, subiendo junto con activos más riesgosos mientras la guerra entraba en su tercer día.
Correlación no es causalidad, pero el patrón es claro
Establecer causalidad directa entre una decisión política singular y un movimiento de mercado requiere metodología multifactorial estricta. Las decisiones de la Reserva Federal, los ciclos económicos globales, los eventos geopolíticos no controlados por Washington y la innovación regulatoria interactúan simultáneamente. Pero el patrón observable es consistente.
Durante el primer mandato, la combinación de recortes fiscales, desregulación y política monetaria acomodaticia impulsó un mercado alcista duradero. El S&P 500 subió más del 67% acumulado. Bitcoin, rechazado públicamente por Trump, realizó una ganancia superior al 3.300%. El dólar terminó débil tras el estímulo masivo por COVID.
En 2025-2026, la política cambió radicalmente. Trump implementó aranceles agresivos (hasta 145% sobre China) que generaron volatilidad inmediata en mercados, pero la desregulación cripto fue sin precedentes: legislación pro-cripto, reserva estratégica de Bitcoin, reguladores amigables en SEC y CFTC. Bitcoin alcanzó máximos históricos pero cayó casi 50% en los meses siguientes, ahora más sensible a riesgos macro que a optimismo regulatorio.
La lección práctica: aranceles impactan más en el S&P 500 y en índices de riesgo que en Bitcoin en el corto plazo, mientras que la desregulación cripto impulsa Bitcoin pero pierde fuerza cuando los activos de riesgo se desmoralizan. Y el dólar ya no se mueve como antes cuando sube la volatilidad. La correlación entre decisiones presidenciales y mercados es evidente, pero no es lineal ni predecible. Cada decisión genera efectos cruzados que tardan semanas o meses en manifestarse completamente.
Quién opera activos estadounidenses —o correlacionados con ellos— debe seguir no solo la agenda económica de la Casa Blanca, sino también la divergencia entre retórica y ejecución. Porque en nueve años, Trump amenazó más veces de las que ejecutó, pausó medidas después de anunciarlas y cambió de estrategia sin previo aviso. El precio de cada activo reflejó esa incertidumbre, sesión tras sesión.