El FMI advierte sobre $2 billones en IA con deuda
Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-09-23
El organismo alerta que el apalancamiento de las firmas tech para financiar infraestructura de IA crea un desajuste de vencimiento peligroso. Big Tech emitió $159.000 millones en bonos en cinco meses.
El Fondo Monetario Internacional estimó que la inversión global del sector privado en <abbr title="Inteligencia artificial">IA</abbr> supera los $2 billones este año, pero advirtió que esa construcción cada vez más financiada con deuda puede provocar un reajuste rápido en las valuaciones de tech si los retornos tardan más de lo esperado. El organismo puso el foco en un riesgo estructural que el mercado aún no ha repreciado del todo: el desajuste entre la duración de los activos físicos que se están construyendo y la deuda que los financia.
Según datos de Dealogic, Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle emitieron $159.000 millones en bonos corporativos solo en los primeros cinco meses de 2026, una cifra que supera el total de endeudamiento de estas cinco empresas en los cinco años anteriores. Nvidia se sumó al movimiento en agosto con $25.000 millones en bonos, su primera ronda desde 2021. TD Economics reportó que la emisión relacionada con IA superó los $250.000 millones en el primer semestre del año.
Desajuste de vencimiento, el riesgo que no cotiza
Tobias Adrian, exdirector del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI (cargo que dejó el 31 de agosto de 2026), declaró a Bloomberg que «lo que es bastante preocupante desde la perspectiva de estabilidad financiera es que las principales firmas de tech comienzan a apalancarse a sí mismas». Adrian apuntó a un problema técnico concreto: el potencial desajuste de vencimiento entre la duración de los activos físicos —centros de datos que tardan años en construirse y más en generar flujo de caja positivo— y la duración de la deuda emitida, que en muchos casos tiene plazos intermedios.
Eso no es solo un problema de <abbr title="Relación entre la deuda y los activos o capital de una empresa">apalancamiento</abbr> alto; es un problema de timing. Si los bonos vencen antes de que los activos generen retorno suficiente para refinanciarlos en condiciones parecidas, el riesgo de refinanciación se activa justo cuando el mercado puede estar repreciando el riesgo tech a la baja. Como ya publicamos en agosto, los <abbr title="Instrumentos financieros que cubren el riesgo de impago de deuda corporativa">CDS</abbr> de Nvidia se duplicaron en dos meses mientras la acción ignoraba el riesgo; el mercado de crédito suele mover antes que el equity cuando aparece este tipo de desbalance.
Financiamiento circular como vector de contagio
El FMI alertó sobre los «arreglos de financiamiento circular», un fenómeno donde las mismas empresas son simultáneamente clientes, proveedoras e inversoras entre sí. En ese esquema, si una firma recorta su <abbr title="Gasto de capital en activos físicos como instalaciones y equipos">capex</abbr> en IA —por ejemplo, porque los inversores piden rentabilidad antes— el impacto no se queda en esa empresa: se convierte automáticamente en un agujero de ingresos para otra que le vendía infraestructura, lo que puede propagar estrés en toda la cadena de proveedores tech.
El riesgo no es teórico. Si Amazon frena construcción de centros de datos, golpea directamente a Nvidia, que a su vez afecta a TSMC, y eso retroalimenta a los que compran chips de Nvidia para sus propios centros. El modelo de interdependencia que funcionó bien en fase de expansión puede convertirse en amplificador en fase contractiva, especialmente si cada actor está más apalancado que en ciclos anteriores. En julio ya reportamos que cinco gigantes tech acumulaban $1,65 billones en obligaciones de infraestructura IA fuera de balance, cifra que supera su deuda formal.
Dos voces del FMI, dos ángulos del riesgo
Existe matiz en la narrativa del organismo. Pierre-Olivier Gourinchas, quien fue economista jefe del FMI hasta junio de 2026, comentó en las reuniones anuales FMI-Banco Mundial que si bien una corrección de mercado podría afectar a accionistas, «no necesariamente se transmite al sistema financiero más amplio». Gourinchas minimizó la comparación con el dot-com, señalando que el auge actual de IA representa menos del 0,4% del PIB de EE.UU. desde 2022, frente al 1,2% en la burbuja del 2000, y afirmó que «esto no está financiado por deuda» en su conjunto.
Pero Adrian pone el énfasis en otro lado: no en la escala agregada del capex de IA como porcentaje del PIB, sino en el riesgo estructural específico de las empresas que lideran esa inversión. El desajuste de vencimiento y el apalancamiento concentrado en un puñado de firmas puede no ser sistémico en términos de tamaño, pero sí en términos de contagio si esas firmas están interconectadas como proveedoras y clientes entre sí.
- $2+ billones: inversión global en IA estimada para 2026 según el FMI
- $159.000 millones: bonos emitidos por cinco hyperscalers en los primeros cinco meses de 2026, superando su deuda total de los cinco años previos
- $250.000 millones: emisión de bonos relacionados con IA en el primer semestre, según TD Economics
- 60%: porcentaje de capacidad de centros de datos para 2027 que aún no inició construcción (J.P. Morgan, mayo 2026)
BIS refuerza la alerta sobre capex sin respaldo de ganancias
Pablo Hernández de Cos, jefe del Banco de Pagos Internacionales, advirtió en septiembre que el auge de inversión en IA —con los cinco mayores hyperscalers comprometiéndose con más de $1 billón en capex de IA durante 2025-26— está superando ganancias e incrementando el financiamiento vía deuda. Eso pone al descubierto otra dimensión del riesgo: no solo el desajuste de vencimiento que señala Adrian, sino también el desajuste entre el ritmo de inversión y la capacidad de generar flujo de caja operativo suficiente para sostenerlo sin recurrir al mercado de deuda cada vez con más frecuencia.
Para el trader o el inversor institucional, la implicación práctica es doble. Primero, las valuaciones de tech pueden estar preciando una narrativa de crecimiento sostenido en ingresos por IA que aún no ha aparecido en las cuentas de resultados de los compradores finales. Segundo, si el mercado de crédito empieza a ampliar spreads en bonos tech —como ya ocurrió parcialmente con los CDS de Nvidia en agosto— el ajuste en equity puede llegar después pero más rápido, porque el reajuste de múltiplos en un entorno de tasas altas y crédito más caro comprime las valuaciones desde dos frentes a la vez.
El mercado cerró la sesión del miércoles con el Nasdaq en 26.936 puntos, cayendo 1,13%, y el S&P 500 en 7.706 puntos, retrocediendo 0,75%. El VIX subió 6,8% hasta 15,18 puntos, reflejando un aumento moderado en la percepción de riesgo. El bono a 10 años de EE.UU. cotizó en 5,114%, subiendo 2,9% en la jornada. Si el FMI tiene razón y el timing de los retornos de IA se retrasa más de lo que el consenso espera, esa combinación —tech vendiendo, bonos subiendo y volatilidad activándose— puede repetirse con más fuerza en los próximos trimestres.