Diller retira su oferta de $18.000M por MGM Resorts

María González · Mercados Financieros · 2026-09-24

People Inc. retiró su oferta de $18.000 millones por MGM Resorts tras no conseguir financiamiento externo. Diller mantiene el 27% de la compañía y dice creer en su futuro. El mercado no compra el mensaje.

People Inc., la firma del magnate Barry Diller, retiró este miércoles 23 de septiembre su propuesta para adquirir el 73,9% de MGM Resorts que no posee, una operación valorada en más de $18.000 millones. La razón: Diller no logró asegurar el respaldo de capital necesario de inversores externos tras más de tres meses de negociaciones. MGM Resorts cayó 11% en operaciones extendidas tras el anuncio, mientras las acciones de People Inc. subieron 4%.

La propuesta se presentó el 1 de junio de 2026, ofreciendo $48,30 por acción en efectivo, una prima del 10,6% sobre el cierre del viernes previo de $43,67 y del 30% sobre el precio promedio ponderado de los últimos 90 días. Un comité especial de la junta directiva de MGM participó en las negociaciones durante varios meses. Pero el plan de financiamiento —una combinación de efectivo existente, deuda y nuevos co-inversores— nunca cuajó.

La contradicción que el mercado no perdona

Diller dijo en un comunicado que la transacción no avanzaba «en la forma que esperábamos», pero añadió: «Lo que no está atenuado es nuestra creencia en el futuro de MGM Resorts». People Inc. sigue manteniendo 66,8 millones de acciones, aproximadamente el 27% de la operadora de casinos, y Diller afirmó tener «total confianza tanto en la administración como en las perspectivas de la compañía».

El mercado respondió con claridad. MGM cerró el miércoles en $37,85 (−2,70% en sesión regular) y cayó otros 11% en after-hours tras conocerse el retiro de la oferta. La acción cotiza ahora un 30% por debajo de los $48,30 que Diller ofreció hace tres meses y medio, y acumula una caída del 11% en el último mes según datos de FlickFlow.

Diller retira su oferta de $18.000M por MGM Resorts

Financiamiento, el cuello de botella real

Diller esperaba financiar la operación manteniendo «justo más del 50,1% de la equidad», con otros inversores —posiblemente accionistas existentes de MGM— sosteniendo el resto. Ese esquema nunca se materializó. En un entorno donde el <abbr title="Rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años">bono a 10 años de EE.UU.</abbr> cotiza en 5,11% y el crédito para <abbr title="Fusiones y adquisiciones">M&A</abbr> de gran escala se ha encarecido, conseguir co-inversores para un casino —un activo intensivo en capital, cíclico y expuesto a regulación estatal— no fue trivial.

Paul Salem, presidente de la junta directiva de MGM, respondió que la junta «permanece enfocada en las operaciones de la compañía en Las Vegas, propiedades regionales y el desempeño de BetMGM», su plataforma de apuestas deportivas online. Mensaje implícito: la vida sigue, con o sin Diller como comprador mayoritario.

Tesis intacta, ejecución rota

Cuando Diller presentó la propuesta en junio, argumentó que MGM era «un raro tipo de negocio» con activos físicos de alta barrera de entrada en Las Vegas y una ventaja competitiva difícil de replicar, inmune a disrupciones tecnológicas como la inteligencia artificial. Esa tesis no ha cambiado según su propio comunicado. Lo que cambió fue la capacidad de ensamblar el capital necesario para ejecutarla.

El fracaso plantea una pregunta más amplia: si un inversor con el <abbr title="Historial de operaciones y contactos en la industria">track record</abbr> y los contactos de Diller —quien ya se sienta en la junta directiva de MGM— no puede cerrar una operación de esta escala, ¿qué dice eso sobre el apetito de capital privado por activos reales intensivos en <abbr title="Inversión en bienes de capital">capex</abbr> en el ciclo actual? La respuesta del mercado este miércoles fue clara: sin financiamiento confirmado, la prima desaparece.

Diller sigue siendo el mayor accionista individual con 27% de MGM y un asiento en la junta. Pero pasó de comprador potencial a accionista minoritario atrapado en un activo que el mercado acaba de castigar con doble dígito en cuestión de horas. La confianza declarada ahora tendrá que demostrarse con paciencia, no con cheques.