$25.000 millones en bonos: Microsoft vuelve al mercado de deuda tras 9 años
María González · Mercados Financieros ·
La compañía emite deuda de grado de inversión por primera vez desde 2017 para financiar su capex récord en infraestructura de IA. Diez tranches con vencimientos hasta 40 años.
Microsoft busca recaudar al menos $25.000 millones mediante una emisión de bonos de grado de inversión en el mercado estadounidense, su primera colocación de este tipo desde febrero de 2017. La oferta incluye 10 tranches con vencimientos que van de 2 a 40 años, según reportó Bloomberg este jueves. Wells Fargo, JPMorgan Chase y UBS Group gestionan la operación.
Los fondos se destinarán a propósitos corporativos generales: gastos de capital, capital de trabajo, recompra de acciones, adquisiciones y repago de deuda existente. Pero la cifra no sorprende a nadie que siga el capex de la compañía: Microsoft espera invertir aproximadamente $190.000 millones en gastos de capital durante el año calendario 2026, según guidance de su CFO Amy Hood. De esa suma, unos $25.000 millones corresponden al aumento de costos de componentes; el resto, a expansión pura de capacidad.
Nueve años sin tocar el mercado de bonos
La última vez que Microsoft emitió deuda de grado de inversión en Estados Unidos fue en febrero de 2017, cuando colocó $17.000 millones. Aquella emisión se utilizó en parte para financiar la adquisición de LinkedIn y otros movimientos corporativos. Desde entonces, la compañía había permanecido fuera del mercado de bonos estadounidense, un período inusualmente largo para una empresa de su tamaño y <abbr title="Flujo de efectivo generado por las operaciones menos gastos de capital">flujo de caja</abbr> operativo.
El tamaño de la emisión actual refleja una escala distinta: 47% más grande que la de 2017 y con un horizonte de vencimientos que llega hasta cuatro décadas. La estructura sugiere que Microsoft busca financiar compromisos de largo plazo, no solo necesidades de tesorería inmediatas.

El peso del compromiso con OpenAI y Azure
Microsoft ha fijado un compromiso de $250.000 millones en infraestructura de Azure para OpenAI hasta 2030. Ese acuerdo, sumado a la demanda general de clientes corporativos, explica el salto del <abbr title="Gastos de capital: inversiones en activos físicos como centros de datos y servidores">capex</abbr> trimestral: en Q2 FY2026 (trimestre terminado 31 de diciembre de 2025), Microsoft alcanzó $37.500 millones en gastos de capital, un incremento del 66% interanual.
La emisión de bonos no implica que Microsoft carezca de efectivo. La compañía cerró su último trimestre con más de $80.000 millones en caja y equivalentes. Pero el ritmo de inversión —y la magnitud del compromiso con OpenAI— hacen que emitir deuda a tasas fijas de largo plazo sea más eficiente que drenar reservas o liquidar inversiones en un entorno de tasas relativamente elevadas.
Big Tech duplica su capex en un año
Microsoft no está sola. Los cinco mayores proveedores de nube e infraestructura de IA en Estados Unidos —Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Oracle— se han comprometido colectivamente a gastar entre $660.000 millones y $690.000 millones en capex durante 2026, casi el doble de los niveles de 2025, según datos compilados por Futurum en abril.
- Barclays proyectó en julio que el sector tecnológico emitiría aproximadamente $285.000 millones en bonos durante 2026 y degradó su rating del sector a underweight por riesgo de absorción limitada del mercado.
- Apple anunció en abril $100.000 millones en recompra de acciones en lugar de aumentar capex, una estrategia opuesta a la de Microsoft.
- Amazon y Alphabet también han señalado expansiones masivas de centros de datos, aunque no han detallado emisiones de deuda equivalentes en tamaño.
El mercado de bonos corporativos está absorbiendo esta ola de oferta sin señales de estrés inmediato, pero la advertencia de Barclays subraya un riesgo: si la demanda de los inversores no crece al ritmo de la emisión, los <abbr title="Diferencial de rendimiento adicional que un bono paga sobre la tasa libre de riesgo">spreads</abbr> podrían ampliarse, encareciendo el financiamiento para las siguientes colocaciones.
La acción cotiza cerca de máximos históricos
En la sesión de este jueves, Microsoft cotiza en $531,01, apenas un -0,06% en el día. La acción se encuentra a menos del 4% de su máximo de 52 semanas en $553,72, alcanzado hace pocas semanas. El mínimo del último año fue $349,20, un nivel que la compañía dejó atrás hace meses.
El mercado ha premiado los resultados de Microsoft durante 2026, pero el flujo de caja libre cayó 23% en el último trimestre reportado debido al capex récord. Esa caída explica, en parte, por qué la compañía prefiere financiar con deuda en lugar de con caja operativa: preserva liquidez y traslada el costo al balance, donde las tasas fijas a largo plazo pueden ofrecer previsibilidad.
Implicaciones para el inversor
La emisión de bonos no cambia la narrativa de crecimiento de Microsoft, pero sí expone una decisión de estructura de capital: la compañía está dispuesta a apalancarse para no frenar la inversión en IA. Eso puede interpretarse como confianza en que los ingresos de Azure y los servicios de IA eventualmente justificarán el gasto. O como reconocimiento de que, en una carrera donde Alphabet, Amazon y Meta también invierten cifras récord, quedarse atrás en capacidad instalada equivale a perder cuota de mercado.
Para quienes siguen la acción, la pregunta sigue siendo la misma que planteamos en artículos previos: ¿cuándo se estabilizan los márgenes? Microsoft ha batido estimaciones cinco trimestres consecutivos, pero el <abbr title="Flujo de caja libre: efectivo generado después de cubrir gastos operativos y de capital">free cash flow</abbr> ya está cayendo. El mercado, por ahora, apuesta a que la inversión en IA generará retornos suficientes. Esta emisión de $25.000 millones es otra ficha sobre esa misma mesa.