$4.000 millones por operación empujan a Morgan Stanley a cerrar apuesta steepener
Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-08-26
Vishal Khanduja reduce su posición contra bonos largos tras la duplicación de compras del Tesoro. El rally inicial duró 48 horas; ahora ve un «comprador no económico» distorsionando el mercado.
Vishal Khanduja, jefe de renta fija de mercados amplios en Morgan Stanley Investment Management, redujo su exposición a operaciones steepener sobre la curva de Treasuries tras la intervención masiva del secretario del Tesoro Scott Bessent. El 19 de agosto, solo dos semanas después de su primer anuncio, Bessent duplicó el tamaño de las operaciones de compra de deuda: de $2.000 millones a al menos $4.000 millones por operación, enfocadas en el tramo de 10 a 30 años.
La decisión de Khanduja marca un cambio respecto a abril, cuando veía en la curva 5/30 el mayor potencial de aumento por expectativas de recortes de la Fed y presión fiscal. Ahora, según declaró a Bloomberg, considera difícil mantener steepeners en cartera «porque hay un comprador no económico en el extremo largo». Se refiere al Tesoro comprando por motivos políticos, no por retorno esperado.
Rally de 48 horas y vuelta a máximos
El anuncio del miércoles 19 movió el mercado: el bono a 30 años cayó desde 5.34% (máximo de 19 años) y las acciones subieron. Pero el jueves 20 todo había revertido. El 30-year subió 7 pb a 5.26%, borrando el alivio inicial.
Munición disponible contra déficit estructural
Bessent cuenta con cerca de $950.000 millones acumulados en la Cuenta General del Tesoro (TGA) para financiar las compras anunciadas, que arrancan el 9 de septiembre y corren hasta el 4 de noviembre. Ese firepower le da margen para influir en yields de largo plazo sin recurrir a nueva emisión de deuda. Sin embargo, el contexto fiscal trabaja en contra: con dos meses restantes del año fiscal 2026, el déficit acumulado es de $1,8 billones, aproximadamente 10% más amplio que el año anterior.
La deuda pública estadounidense superó por primera vez los $40 trillones el mismo 19 de agosto, día del anuncio de Bessent. Esa cifra implica que el gobierno paga más de $1 trillón anual solo en intereses, una carga que crece cada vez que yields suben. La aritmética es simple: con un déficit del 5% del PIB y yields por encima del 4,5% en el tramo largo, cada punto básico de alza en la curva encarece el refinanciamiento futuro.
- 30-year: tocó 5.34% el 18 de agosto, máximo de 19 años; hoy cerca de 5.17%.
- 10-year: cotiza en 4.639% este miércoles, sin variación en la sesión.
- Déficit fiscal 2026: $1,8 trillones con dos meses restantes del año fiscal.
- TGA disponible: ~$950.000 millones para financiar compras de bonos.
- Deuda pública total: superó $40 trillones el 19 de agosto.
Cuando la intervención distorsiona la señal
Khanduja no es el único escéptico. Inversores consultados por Trading Economics tras el anuncio señalaron dudas sobre si el programa ampliado proporcionará alivio duradero para costos de préstamo elevados. El mercado de 10-20 años y 20-30 años registró una «huelga de compradores» desde finales de junio, reflejo de desconfianza en la sostenibilidad fiscal. La intervención de Bessent resuelve un problema de liquidez puntual, pero no altera la ecuación estructural: más déficit requiere más emisión futura.
La posición de Morgan Stanley ilustra un dilema más amplio. Si el Tesoro sostiene compras por motivos políticos —no por valoración— durante varios trimestres, deforma la curva de rendimientos como señal de expectativas de mercado. Un gestor de renta fija lee yields para inferir crecimiento, inflación y política monetaria; si parte de la curva refleja intervención no económica, esa señal pierde nitidez. Khanduja ajustó su cartera en consecuencia: menos exposición a movimientos de la curva, más peso en otros factores.
Bessent anunció estar dispuesto a hacer «lo que sea necesario» para mantener yields bajos, un eco deliberado del «whatever it takes» de Mario Draghi en 2012. Pero Draghi operaba con un balance del BCE que podía expandirse sin límite político inmediato. Bessent depende de la TGA y, eventualmente, de la voluntad del Congreso de seguir financiando déficits. Morgan Stanley ya tomó nota: la apuesta steepener que diseñó hace cuatro meses dejó de tener el upside esperado.