EE.UU. vendió euros para defender el yen pero la ECB se enteró un día después
Patricia López · Política Monetaria · 2026-08-08
El Tesoro estadounidense vendió entre 5.000 y 10.000 millones de dólares en euros para comprar yen la semana pasada, en coordinación con Japón pero sin avisar a Lagarde hasta cerrar la operación.
El US Treasury vendió euros —no dólares— para comprar yen japonés el 31 de julio y 1 de agosto, en la primera intervención coordinada entre Washington y Tokio en más de una década. El detalle que incomodó a Europa: Christine Lagarde se enteró un día después de que la operación ya había cerrado. El secretario del Tesoro Scott Bessent solo llamó a la presidenta del BCE el sábado 1 de agosto, cuando la New York Fed ya había ejecutado ventas por un rango estimado de 5.000 a 10.000 millones de dólares en euros, según reveló una nota manuscrita de Bessent.
La maniobra rompe un protocolo vigente desde la Segunda Guerra Mundial: los bancos centrales occidentales históricamente planificaban intervenciones cambiarias de forma conjunta, con consulta previa. Esta vez, Europa quedó fuera del circuito hasta que el mercado ya había reaccionado.
El yen saltó de 162.80 a 157 en una hora
El yen había tocado 163.99 por dólar en la última semana de julio, su nivel más débil en 40 años. La noche del jueves 30 de julio, la moneda japonesa se disparó repentinamente contra el dólar: pasó de alrededor de ¥162.80 a la marca de ¥157 en solo una hora. Japón había intervenido primero, con compras estimadas en ¥8.45 trillones (unos 52.800 millones de dólares), probablemente la mayor intervención de un solo día en la historia del MOF japonés.

Al día siguiente, el viernes 31 de julio, Washington entró en acción. La Fed de Nueva York ejecutó las órdenes del Tesoro, con Goldman Sachs y Morgan Stanley manejando la ejecución técnica: vendieron euros para comprar yen. El par USD/JPY cerró esa sesión en 157.376, frente a 159.495 del jueves. En cinco sesiones (del 29 de julio al 7 de agosto), el dólar cedió 3.53% frente al yen, pasando de 163.415 a 157.649.
Por qué euros y no dólares
La decisión de vender euros en lugar de dólares fue deliberada. Bessent necesitaba fortalecer el yen sin debilitar el dólar, lo que habría contradicho su política de dólar fuerte. Vender dólares para comprar yen es el mecanismo convencional en intervenciones cambiarias, pero habría señalado un giro en la estrategia de Washington. Al descargar euros de las reservas del Tesoro, EE.UU. pudo mover el yen sin tocar sus propias tenencias en dólares.
El problema: nadie avisó al BCE antes de vender su moneda. Desde la óptica de Fráncfort, la operación quiebra las reglas tácitas que rigen la cooperación entre autoridades financieras occidentales desde 1945. Washington y Tokio, en cambio, invocan un marco bilateral previo: la intervención se realizó «de conformidad con la Declaración Conjunta de los Ministros de Finanzas de Japón y EE.UU.» emitida en septiembre de 2025, según declaró el ministerio japonés.
Efectividad en duda
El yen se fortaleció más del 1% contra el dólar y el euro el día de la acción coordinada. Pero la ganancia no se sostuvo. A cierre del viernes 7 de agosto, el par USD/JPY cotizaba en 157.649, apenas 0.42% por debajo de la sesión anterior. Hoy sábado, con mercados cerrados, el tipo de cambio se mantiene cerca de 157.745, según datos en tiempo real. El rango de 52 semanas va de un mínimo de 145.47 a un máximo de 163.87, este último registrado justo antes de la intervención.
- Montante combinado: Japón gastó ¥8.45 trillones; EE.UU. añadió entre $5.000 y $10.000 millones en euros. Total estimado superior a $60.000 millones en un solo episodio.
- Duración del efecto: El yen recuperó terreno en 24-48 horas, pero se debilitó nuevamente en la semana siguiente, reactivando la especulación sobre una segunda intervención.
- Costo de oportunidad: Las reservas en euros del US Treasury se redujeron sin ganancia estratégica duradera para el dólar, y el yen volvió a niveles cercanos a los previos a la acción.

Bessent actuó con mayor autonomía que sus predecesores en el Tesoro, reflejando un cambio más amplio en la relación EE.UU.-Japón bajo Trump y la primera ministra Sanae Takaichi. La lógica geopolítica es clara: Washington necesita un yen estable para evitar turbulencias en los mercados asiáticos y mantener la competitividad exportadora japonesa sin erosionar el valor del dólar. Pero la ejecución unilateral —sin coordinar con el BCE— marca un precedente incómodo para la gobernanza multilateral de divisas.
Si el yen vuelve a presionar hacia los 160 por dólar en las próximas semanas, la pregunta será si Bessent está dispuesto a repetir la operación, esta vez quizás avisando a Lagarde con antelación. O si, como sugieren los datos del viernes, la intervención solo compró tiempo sin resolver el diferencial de tipos que sigue empujando al yen a la baja.