97% del mercado espera alza del BoJ el viernes 18
Carlos Ramírez · Política Monetaria · 2026-09-10
El consenso de economistas alcanza un récord histórico a siete días de la reunión. Morgan Stanley estima US$500 mil millones en carry trades abiertos que enfrentarán costos más altos si Tokio sube a 1.25%.
El Banco de Japón cerrará su reunión de política monetaria el viernes 18 de septiembre con un nivel de consenso sin precedentes: el 97% de 68 economistas encuestados entre el 1 y el 8 de este mes espera que el banco central eleve la tasa de referencia 25 puntos básicos hasta el 1.25%. Hace dos meses, en la encuesta previa, solo el 57% anticipaba una subida.
La probabilidad implícita en el mercado de swaps <abbr title="Overnight Indexed Swap, derivado que permite apostar sobre tasas de interés futuras">OIS</abbr> asigna un 89% a la decisión, con una expectativa de ajuste de 22.2 puntos básicos. El yen cerró la sesión del martes en 38.96 por dólar, tras haber oscilado entre 160.38 el 2 de septiembre y 154.29 el 7, cuando la presión vendedora cedió ante la posibilidad de intervención.
Cambio de régimen: el BoJ deja atrás el ritmo fijo
El banco central subió tasas a 1% en junio por primera vez desde 1995, consolidando el giro tras décadas de política ultra-laxa. Pero lo que marca 2026 no es solo el nivel de tipos, sino el modo de operar: Hajime Takata, miembro de la junta y figura hawkish del BoJ, describió la nueva etapa como un «cambio de régimen» en el que la política se ajusta de forma flexible a condiciones domésticas y globales. Ya no hay un ritmo predecible de alzas cada trimestre; cada reunión responde a datos y riesgos. Takata propuso en julio elevar directamente a 1.25%, pero el voto lo rechazó 8 a 1.

Ryozo Himino, vicegobernador, advirtió esta semana que el BoJ permanece alerta a riesgos al alza de inflación y que «subir tasas de manera oportuna podría prevenir aceleración de precios y evitar alzas abruptas después». Las expectativas de inflación de hogares, empresas y economistas se acercan o superan el 2%. El <abbr title="Producto Interno Bruto, valor total de bienes y servicios producidos en una economía">PIB</abbr> final del segundo trimestre confirmó crecimiento del 1.4% trimestral desestacionalizado y 0.9% interanual. Los salarios crecieron 4.7% en agosto, máximo desde 1997, añadiendo presión.
US$500 mil millones en carry trades bajo fuego
La estimación de Morgan Stanley sitúa en US$500 mil millones las posiciones de <abbr title="Estrategia que consiste en pedir prestado en una moneda de bajo interés para invertir en activos de mayor rendimiento">carry trade</abbr> financiadas en yen que aún no se han cerrado. Esos inversores —fondos de cobertura, gestores de activos, traders individuales— tomaron yen prestado cuando la tasa estaba en 0% o negativa y compraron bonos de mercados emergentes, tecnológicas estadounidenses, criptomonedas o cualquier activo con rendimiento superior. Cada alza del BoJ encarece el costo de financiamiento y fortalece el yen, amplificando las pérdidas por tipo de cambio.
La economista Ma Tieying, de DBS Group Research, advirtió el lunes que «sorpresas desproporcionadas podrían desencadenar desmantelamiento renovado de carry trades y volatilidad de mercado». El yen ganó más de 6 puntos en la última semana ante el repunte de apuestas por una suba el 18; si el BoJ sorprende con un ajuste mayor a 25 pb —como propuso Takata—, el desapalancamiento podría acelerarse. Los activos de riesgo financiados con yen barato están en el radar.

Washington presiona y Tokio responde
Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, intensificó la presión sobre el BoJ la semana pasada, llamando públicamente a alzas de tasas. El gobernador Kazuo Ueda indicó que el banco central «debatiría subidas incluyendo septiembre», señalando una fuerte probabilidad de movimiento este mes. La primera ministra Sanae Takaichi adoptó una postura más restrictiva respecto al yen débil, alineándose con el giro hawkish.
La cronología sugiere coordinación, aunque el BoJ mantiene formalmente su independencia. Los datos económicos respaldan el movimiento: crecimiento, salarios récord, inflación persistente. Pero la narrativa y el timing encajan demasiado bien con la agenda de Washington, que prefiere un yen fuerte para aliviar presión sobre el dólar y reducir déficit comercial con Japón.
Desmantelamiento brusco, volatilidad segura
- Bonos de mercados emergentes: financiados en yen, sufren salida de capital si el carry se liquida rápido.
- Tech estadounidense: parte del rally 2024-2025 se apoyó en flujos de carry; desapalancamiento presiona a la baja.
- Cripto: activo de alta beta, históricamente correlacionado con desmantelamientos de carry en episodios previos (julio 2024).
- VIX: subió 11.6% hoy, señalando nerviosismo antes de la decisión; cualquier sorpresa hawkish podría disparar volatilidad.
El contexto geopolítico añade ruido: el BCE sube hoy tipos al 2.50% presionado por el petróleo, mientras Trump escaló la guerra comercial con Canadá esta semana, imponiendo aranceles del 50% sobre casi US$28 mil millones de productos canadienses el martes. El mercado de divisas opera en modo defensivo: el dólar cede terreno ante el yen y el euro, pero las apuestas de carry se desmoronan.
El múltiplo riesgo/recompensa del carry trade yen se ha invertido en seis meses. Cuando la tasa estaba en 0%, el costo de financiamiento era casi nulo; al 1.25%, cada punto de spread se come parte del rendimiento. Si el BoJ acelera el ritmo —como sugiere el «cambio de régimen»— y llega al 1.75% en el segundo trimestre de 2027, como proyecta la encuesta de Reuters, el carry deja de ser atractivo y pasa a ser un lastre. Los US$500 mil millones de Morgan Stanley no esperarán a que las pérdidas se acumulen; el desmantelamiento ya empezó.