Mercado precia dos alzas más del BCE aunque Lagarde evite compromisos
María González · Política Monetaria · 2026-09-10
El banco sube la tasa de depósito al 2,50% pero la presidenta rechaza atarse las manos. Los operadores ya descuentan 48 puntos base más antes de diciembre y funcionarios como Nagel esperan continuar el ciclo.
El Banco Central Europeo subió hoy jueves 25 puntos base la <abbr title="Tasa que el BCE paga a los bancos por depositar dinero overnight">tasa de depósito</abbr> al 2,50%, pero Christine Lagarde se negó a prometer más alzas. El mercado, sin embargo, lleva la cuenta por su lado: los operadores descuentan 48 puntos base adicionales antes de fin de año y 85 puntos base antes de finales de 2027. La brecha entre la comunicación oficial y las apuestas de los traders no tiene precedente reciente en el ciclo del BCE.
La decisión, efectiva desde el 16 de septiembre, eleva también la tasa de refinanciación al 2,65% y el préstamo marginal al 2,90%. La inflación de la eurozona aceleró al 3,3% en agosto, su nivel más alto en tres años, mientras el petróleo Brent cotiza hoy en $107,49 tras escalar más del 6% en la sesión. El gas europeo marca máximos de tres años y medio. Ese es el telón de fondo que presiona al banco central, pero Lagarde insiste en mantener las manos libres.
La decisión en cifras y proyecciones al alza
El BCE actualizó sus proyecciones macro junto con la subida de tipos. La inflación esperada para 2026 se mantiene en el 3,0%, pero el banco revisó al alza la de 2027 al 2,5% (desde 2,3% anterior) y 2028 al 2,1%. El objetivo del banco sigue siendo el 2%, pero el horizonte se aleja. En crecimiento, sin embargo, las cifras mejoran: 0,9% para 2026 (vs. 0,8% previo) y 1,4% para 2027 (vs. 1,2%). La eurozona aguanta mejor de lo que temían hace tres meses, pero con inflación atrapada por encima del objetivo por período extendido.
Esa combinación —crecimiento resiliente con inflación persistente— suele derivar en más <abbr title="Inclinación hacia una política monetaria más restrictiva con tipos más altos">política hawkish</abbr>. Los mercados lo están leyendo así, aunque la presidenta del BCE evitó confirmarlo de forma explícita en la rueda de prensa posterior.

Lagarde rechaza precomprometerse y el tono es menos urgente
En la conferencia de prensa, Lagarde dejó claro que el Consejo de Gobierno no discutió la trayectoria futura de tipos. «La discusión se enfocó en la decisión de hoy», dijo según las transcripciones. Rechazó precomprometerse a alzas adicionales, manteniendo la postura <abbr title="Decisiones basadas en datos entrantes, sin compromiso previo de trayectoria">data-dependent</abbr> que el banco ha usado desde que comenzó el ciclo. En paralelo, el tono de la presidenta fue calificado como "ligeramente más confiado" que el promedio histórico: subrayó los mercados laborales robustos y la resiliencia del crecimiento, lo que reduce la urgencia percibida de volver a flexibilizar.
Lagarde mencionó también el riesgo de que tensiones comerciales renovadas fragmenten cadenas globales y empeoren restricciones de capacidad en la eurozona. El mensaje: hay margen para esperar, evaluar datos, y decidir más adelante. Nada está escrito. Pero el mercado no compra la cautela del banco al pie de la letra.
Operadores descuentan octubre y diciembre pese al discurso oficial
- Encuesta Reuters del 3 de septiembre: el consenso de economistas esperaba que el BCE terminara su ciclo de alzas más corto en 15 años tras la decisión de hoy.
- Precios de mercado hoy: los operadores descuentan 48 puntos base adicionales antes de fin de año (equivalente a dos alzas de 25 pb o una de 50 pb) y 85 puntos base antes de finales de 2027.
- Funcionarios del BCE: según Bloomberg publicado hace tres horas, miembros del Consejo como Joachim Nagel (Bundesbank) están entre los que esperan más alzas, con otra posible en octubre.
La divergencia es clara. Los economistas institucionales proyectaban pausa tras septiembre; el mercado apuesta a que la política monetaria será más restrictiva de lo que el consenso cree necesario. Esa brecha explica en parte la volatilidad del euro: el EUR/USD tocó 1,164 durante la sesión europea de hoy, su nivel más fuerte desde finales de agosto, pero a media tarde en Nueva York cotizaba en $1,1617, retrocediendo un 0,19%. El par se mueve a golpe de expectativas de tipos, y esas expectativas están divididas entre quienes escuchan a Lagarde y quienes miran la inflación y el petróleo. El miércoles 9 de septiembre, antes de la decisión, el par cerró en 1,1652. El Banco de Inglaterra también mantiene esa ambigüedad calculada: Bailey advierte riesgos inflacionarios por el petróleo pero niega plan secreto de alzas. El Banco de Japón enfrenta una situación parecida pero inversa: el 97% del mercado espera alza el viernes 18, con carry trades abiertos por valor de $500.000 millones que enfrentarán costos más altos si Tokio sube.
El miércoles 9 de septiembre, antes de la decisión, el par cerró en 1,1652. El Banco de Inglaterra también mantiene esa ambigüedad calculada: Bailey advierte riesgos inflacionarios por el petróleo pero niega plan secreto de alzas. El Banco de Japón enfrenta una situación parecida pero inversa: el 97% del mercado espera alza el viernes 18, con carry trades abiertos por valor de $500.000 millones que enfrentarán costos más altos si Tokio sube.

Por qué el mercado no se fía de la pausa
La razón principal está en la energía. El Brent toca hoy los $107,49, en plena escalada tras la intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán en Oriente Próximo. El BCE marca con esta su segunda alza desde que comenzó esa guerra. El gas europeo alcanza máximos de tres años y medio, y el banco advierte en su comunicado que los precios energéticos podrían subir más «si hay disrupciones de suministro o un invierno inusualmente frío». Con inflación en 3,3% —muy por encima del objetivo del 2%— y proyecciones de inflación revisadas al alza para 2027 y 2028, el argumento para parar el ciclo se debilita.
Además, el crecimiento aguanta. La revisión al alza del PIB esperado en 2027 al 1,4% quita presión para flexibilizar rápido. Un banco central puede subir tipos con más tranquilidad si la economía no colapsa. Los mercados laborales robustos que mencionó Lagarde refuerzan esa lectura: no hay urgencia por recortar, luego tampoco hay razón para prometer que se acabaron las alzas.
La aritmética es simple para un operador: si la inflación sigue por encima del 3% dentro de tres meses y el petróleo no baja, el BCE tendrá que volver a subir aunque hoy Lagarde esquive el compromiso. Esa apuesta es la que está metida en los 48 puntos base que los futuros de tipos descuentan antes de diciembre. El consenso de economistas puede estar equivocado, o el mercado puede estar sobrereaccionando. Pero la divergencia existe, y eso genera oportunidad y riesgo en igual medida para quien opere el euro.
Para los traders de EUR/USD, la implicación práctica es volatilidad sostenida en las próximas semanas. Cada dato de inflación de la eurozona y cada movimiento del petróleo recalibrará las expectativas de tipos, y con ellas el par. Si el Brent sigue por encima de $100 y la inflación de septiembre no cede, el mercado empezará a poner en precio octubre. Si el petróleo se calma o la inflación sorprende a la baja, el euro puede devolver parte de la ganancia de esta semana. La decisión de hoy resolvió poco; solo desplazó la incertidumbre al próximo dato.