Bono a 10 años toca 4.92%: los $6B de Bessent no convencen al mercado

María González · Política Monetaria · 2026-09-10

El Tesoro triplicó las recompras el miércoles, pero el yield siguió subiendo. NVIDIA y Microsoft se llevan el capital que antes iba a bonos, y la retórica no cambia los flujos.

El rendimiento del bono a 10 años de EE.UU. tocó 4.84% el jueves, subiendo 5 puntos básicos en la sesión y alcanzando su nivel más alto desde noviembre de 2023. El mercado ignoró por completo el anuncio del miércoles: el secretario del Tesoro, Scott Bessent, triplicó el programa de recompra de bonos a $6 mil millones, pero los yields subieron en lugar de bajar porque los inversores esperaban una intervención aún mayor.

Bessent intentó proyectar autoridad. Dijo «I am the house now» (ahora la casa soy yo) en su comunicado del 9 de septiembre, anunciando compras de hasta $6 mil millones en Treasuries y señalando que futuras operaciones serán de al menos $4 mil millones. La referencia al casino era clara: él controlaría el mercado de bonos como un crupier controla la mesa.

La geometría no funciona

El problema es aritmético. $6 mil millones de recompras frente a una deuda nacional de $40 billones representan el 0.015% del total. Padhraic Garvey, jefe de estrategia de tasas y deuda global en ING, lo resumió para CNN: «Los mercados pueden estar señalando a Bessent que será difícil tener control sobre las tasas del tramo largo».

Stanley Druckenmiller, antiguo mentor de Bessent y gestor de Duquesne Family Office, fue más directo: «Cuando el mercado cree que el Tesoro defiende un precio, cada alza de yields se convierte en una prueba de determinación oficial. Las operaciones deben crecer para sobrevivir esas pruebas. Los gobiernos que defienden precios contra los fundamentales siempre pierden. La única variable es cuánto gastan antes de admitirlo».

Bono a 10 años toca 4.92%: los $6B de Bessent no convencen al mercado

Big Tech compite por el mismo capital

La presión no viene solo del lado de la oferta de deuda. El lado de la demanda cambió. NVIDIA acumuló obligaciones de suministro por $279 mil millones a finales de agosto, más del doble de los $119 mil millones del trimestre anterior. Ese dinero va principalmente a adquisición de memoria HBM y otros componentes para centros de datos de <abbr title="Inteligencia artificial, sistemas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana">IA</abbr>.

Microsoft tampoco se queda atrás. La compañía guía hacia un <abbr title="Capital expenditure, gasto en inversión de capital para infraestructura y activos de largo plazo">capex</abbr> de $120 mil millones o más en su año fiscal 2026, habiendo gastado $37.5 mil millones solo en su trimestre más reciente. Ese capital no va a Treasuries; va a servidores, energía y capacidad de cómputo.

El mercado reprecia. Los dólares que antes financiaban déficits ahora financian infraestructura de IA. Bessent puede aumentar las recompras a $10 mil millones o $20 mil millones, pero eso no cambia el hecho de que el capital fluye hacia activos con retorno tangible, no hacia bonos largos con <abbr title="Rendimiento anual que paga un bono a su tenedor">yields</abbr> del 5% y riesgo de duración elevado.

Hipotecas al 6.7% y cancelaciones récord

Los yields altos tienen consecuencias inmediatas en el mercado residencial. La tasa hipotecaria a 30 años promedió 6.71% en la semana del 3 de septiembre, según Freddie Mac. D.R. Horton, el mayor constructor de viviendas de EE.UU., reportó en julio una tasa de cancelación del 20% en su tercer trimestre fiscal 2026, frente al 17% del año anterior.

El CFO de D.R. Horton señaló que «la calificación crediticia sigue siendo la razón más grande para cancelaciones». A 6.7%, una hipoteca de $300,000 cuesta aproximadamente $1,950 mensuales solo en capital e interés. Con ingresos medios estancados, ese pago deja fuera a más compradores cada semana que pasa.

JPMorgan gana $105 mil millones con la curva alta

No todos pierden. JPMorgan Chase actualizó su guía en julio: espera ingresos netos por intereses de aproximadamente $105.5 mil millones para el año fiscal 2026, con $96.5 mil millones excluyendo mercados, aumentado desde su estimación anterior de $95 mil millones.

Los bancos con depósitos estables y carteras de préstamos corporativos se benefician directamente de yields elevados. Mientras Bessent intenta empujar los bonos hacia abajo y D.R. Horton sufre cancelaciones, JPMorgan cobra <abbr title="Diferencia entre el tipo de interés al que un banco presta y al que toma prestado o remunera depósitos">spread</abbr> sobre una base de crédito que no se mueve. El entorno actual —yields altos, demanda firme de crédito corporativo, liquidez abundante— es exactamente lo que maximiza el ingreso por intereses.

La acción de JPMorgan cotiza este jueves en $353.6, bajando 0.31% en la sesión, pero manteniéndose en rango consolidado tras marcar máximos históricos en agosto. El mercado no castiga a quien gana con la curva que Bessent quiere domar.

El Tesoro contra los flujos

La intervención del miércoles no fue tímida. $6 mil millones triplican el tamaño habitual de operaciones del Tesoro en el mercado abierto. Pero la reacción fue clara: algunos bonos antiguos subieron 5 puntos básicos antes de moderarse. El mercado de $32 billones rechazó el plan.

Guy LeBas, estratega jefe de renta fija en Janney Montgomery Scott, señaló que el timing tampoco ayudó: el petróleo Brent cotizaba en torno a $101.21, subiendo 3.4%, y eso dispara preocupaciones inflacionarias que empujan yields al alza independientemente de lo que haga el Tesoro.

Bessent puede aumentar las compras, pero no puede cambiar los fundamentales. NVIDIA y Microsoft no van a reducir sus obligaciones de suministro ni su capex porque el Tesoro compre $10 mil millones adicionales en bonos. Los constructores no van a vender más casas porque Bessent diga que controla el mercado. Y JPMorgan va a seguir ganando $105 mil millones anuales mientras la curva se mantenga donde está.

El mercado decidió: los yields reflejan competencia real por capital, no retórica oficial. El bono a 10 años en 4.92% no es un accidente ni una anomalía técnica. Es el precio que el mercado exige para financiar una deuda creciente en un entorno donde Big Tech paga cualquier cosa por capacidad de cómputo y los bancos cobran <abbr title="Diferencial de tipos de interés entre distintos plazos o instrumentos">spreads</abbr> récord. Bessent puede ser la casa, pero hoy no controla las fichas.