Más alzas en el radar: Barkin confirma demanda firme e inflación amplia
Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-09-22
El presidente de la Fed de Richmond dijo este martes que la economía se fortalece y la presión de precios va más allá de energía y aranceles. Dieciséis de dieciocho oficiales esperan al menos otra subida este año.
Tom Barkin, presidente de la Fed de Richmond, dijo este martes en Baltimore que las condiciones económicas de EE.UU. «se están fortaleciendo» y que los riesgos de inflación superan a los de empleo. La afirmación respalda la subida de 25 puntos básicos que la FOMC aprobó la semana pasada —la primera desde 2023— y abre la puerta a nuevos ajustes si la demanda no cede.
Barkin no es miembro votante del <abbr title="Comité Federal de Mercado Abierto, el órgano que decide la política monetaria de la Reserva Federal">FOMC</abbr> este año, pero sus palabras refuerzan el tono de otros oficiales de la Fed que han advertido que la oferta monetaria aceleró en julio y que la inflación mantiene ritmo por encima del objetivo del 2%. Según el presidente de Richmond, «¿se necesitarán alzas adicionales, y cuántas? Lo veremos».
La Fed votó 12 a 0 y el dot plot marca el camino
El miércoles 16 de septiembre, la Fed elevó el rango de tipos a 3,75%-4,00% de forma unánime. El <abbr title="Gráfico de puntos que muestra las proyecciones de cada miembro del FOMC sobre los tipos de interés futuros">dot plot</abbr> publicado ese día dejó claro que el ciclo no termina ahí: 16 de los 18 participantes esperan al menos una subida más en lo que queda de 2026, y cuatro de ellos ven posibles dos alzas adicionales.
Barkin subrayó en Baltimore que los shocks «que deberían ser pasajeros no están resultando cortos ni puntuales». La inflación no se explica solo por el petróleo a $91,26 —que cayó hoy un 1,2%— ni por los aranceles, sino por una demanda generalizada que mantiene presión sobre los precios en múltiples sectores.
Defensa y manufactura se suman al empujón
El discurso de Barkin amplía el diagnóstico más allá del auge de la inteligencia artificial, que ya había sido señalado como motor inflacionario estructural. Según el presidente de Richmond, «oigo momentum fuera de los centros de datos. El sector defensa está caliente. Los contactos manufactureros suenan más optimistas». Esa afirmación contrasta con la narrativa de que la economía estadounidense se enfría: el <abbr title="Producto Interior Bruto, medida del valor de todos los bienes y servicios finales producidos en una economía">PIB</abbr> del segundo trimestre creció apenas un 1,5%, pero la demanda en sectores específicos sigue tirando.
- Data centers y semiconductores: la inversión en infraestructura para IA mantiene presión sobre componentes, energía y mano de obra especializada.
- Sector defensa: Barkin mencionó explícitamente que los contactos en este ámbito reportan actividad elevada, algo que no había aparecido en discursos previos de otros oficiales.
- Manufactura general: el tono de los contactos es «más optimista», lo que sugiere reactivación de pedidos y posible repunte de inversión en capex.
Si la presión inflacionaria viene de múltiples frentes —no solo de un shock puntual—, la tarea de la Fed se complica. Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, ya había advertido en Jackson Hole que los tipos actuales quizás no restringen lo suficiente. Barkin confirma hoy esa línea: si la economía «se fortalece», los 3,75%-4% no bastan para devolver la inflación al 2%.

Octubre marca el siguiente punto de decisión
La próxima reunión del FOMC está programada para el 27 y 28 de octubre. Entre ahora y entonces, el mercado recibirá el CPI de septiembre (previsto para la segunda semana de octubre) y datos de empleo que pueden inclinar la balanza. El bono del Tesoro a 10 años cotiza hoy en 4,976%, subiendo un 0,26% en la sesión, lo que refleja expectativas de tipos más altos por más tiempo.
Barkin cerró su discurso sin comprometerse con un número específico de alzas, pero la aritmética del dot plot es clara: si 16 de 18 oficiales esperan al menos una más, y cuatro ven dos posibles, el escenario base ya no es «una sola subida y pausa». Es un ciclo de ajustes graduales mientras la demanda siga resiliente. Para quien opera bonos o derivados de tipos, eso implica recalibrar: la curva de futuros tendrá que moverse si el consenso de «pivot rápido» se desmorona ante datos que confirmen lo que Barkin describe hoy.
La Fed dejó de pelear contra shocks externos. Ahora pelea contra su propia economía, que se niega a enfriarse al ritmo que el manual dice que debería.