Tipos actuales no restringen: Schmid y Goolsbee alertan en Jackson Hole

Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-08-27

Dos funcionarios de la Fed admitieron este jueves que la política monetaria vigente no frena la inflación. Schmid cuestiona qué están restringiendo con el 3.75%; Goolsbee advierte que cinco años sobre objetivo son «perturbadores».

Dos funcionarios de la Reserva Federal cuestionaron este jueves la efectividad de la política monetaria actual en medio del simposio anual de Jackson Hole. Jeffrey Schmid, presidente de la Fed de Kansas City, afirmó en declaraciones a CNBC que el rango de tipos vigente de 3.50%-3.75% «no parece ser restrictivo» y añadió: «No sé qué estamos restringiendo actualmente con la política de tasas que tenemos hoy». Schmid no está solo: Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, advirtió en el podcast Rapid Response que mantener la inflación por encima del objetivo «durante más de cinco años» es «perturbador».

Schmid duda de la restricción monetaria

La admisión de Schmid es inusual para un funcionario de la Fed en funciones. Preguntado si respaldaría un alza de tipos ahora, respondió que necesita «un poco más de información» sobre el lado de la demanda que impulsa tanto el crecimiento como la inflación. Pero dejó claro su sesgo: mencionó a los tres disidentes de la reunión de política de julio del FOMC —que votaron a favor de subir 25 puntos básicos— y señaló que se habría alineado con la narrativa de que «la inflación es muy alta y se necesita acción ya para evitar futuros aumentos de tasas más severos».

Schmid no es votante del FOMC este año, pero su trayectoria pesa: disintió dos veces en 2025 contra recortes de tasas argumentando que la inflación seguía demasiado alta. Su postura de hoy refuerza el ala halcona dentro del sistema, justo cuando el mercado asigna aproximadamente 32% de probabilidad a un alza en la reunión de septiembre, según datos recientes del CME FedWatch.

Cinco años sobre objetivo y creciendo la inquietud

Goolsbee fue más directo sobre el riesgo de credibilidad. «Mi mayor miedo en el corto plazo sigue siendo que la inflación no esté bajo control», declaró. El presidente de la Fed de Chicago puso el dedo en dos factores externos que complican el panorama: los aumentos en costos de energía vinculados a la guerra de Irán y la oscilación constante en los aranceles de la administración Trump, que golpean a los hogares en un momento de inflación ya inaceptablemente alta.

El dato macro de fondo refuerza la inquietud: el índice de Precios de Consumo Personal (PCE) cerró en 3.7% interanual hasta julio, según el Departamento de Comercio publicado el martes. Iguala el nivel de junio y representa una ligera mejora frente al 4.1% de mayo, pero sigue lejos del objetivo del 2% que la Fed repite en cada comunicado. La aritmética es simple: con tipos al 3.75% y PCE al 3.7%, el tipo real efectivo ronda apenas 0.05% — un nivel históricamente poco restrictivo para frenar demanda.

Warsh habla mañana bajo presión creciente

El presidente de la Fed, Kevin Warsh, dará su primer gran discurso como líder del banco central hoy viernes en Jackson Hole. Como publicamos ayer, Warsh llega al estrado con los rendimientos del bono a 10 años en tensión y el mercado fijando entre 33% y 40% de probabilidad de alza en septiembre según fuentes más recientes. Las declaraciones de Jeffrey Schmid y Austan Goolsbee el jueves elevan la presión: si Warsh evita dar señales claras sobre el sesgo de política, el ala halcona interpretará silencio como debilidad.

La tensión no es solo retórica. En la reunión de julio, el FOMC mantuvo el rango de tipos con nueve votos a favor y tres disidentes pidiendo alza, mientras las actas señalaron que «el desempleo fue prácticamente sin cambios y el crecimiento económico continuó siendo sólido, aunque la inflación se mantuvo elevada respecto al objetivo». Goldman Sachs advirtió recientemente que el mercado sigue «demasiado alcista» en tasas, es decir, descuenta recortes que la realidad inflacionaria no justifica.

¿Qué pasa si Warsh no mueve ficha?

Si el presidente de la Fed mantiene mañana su estrategia de guía limitada —evitando comprometerse con alzas o pausas—, el resultado práctico puede ser volatilidad en bonos y presión sobre el dólar. Schmid dejó la puerta abierta: necesita «más información», pero su lectura es que la política actual no está haciendo su trabajo. Goolsbee suma el contexto geopolítico (Irán, aranceles) como factor adicional que la Fed no controla pero que alimenta las presiones de precios. Con PCE al 3.7% y tipos reales cerca de cero, el margen para seguir esperando se estrecha. La pregunta para Warsh mañana no es si debe subir en septiembre, sino cuánto tiempo más puede permitirse no dar una respuesta clara sin erosionar la credibilidad del mandato de estabilidad de precios.