Putin propone cumbre con Trump y Xi en noviembre, sin Zelenskyy en la mesa
Andrés Valcárcel · Geopolítica ·
Putin propone reunirse con Trump y Xi en China el 18 y 19 de noviembre para negociar el destino de Ucrania. Kyiv no tiene silla en la mesa y acusa a Washington de bloquear inteligencia y ralentizar Starlink.
Vladimir Putin propuso a Donald Trump y Xi Jinping una cumbre el 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, China, para negociar un acuerdo que ponga fin a la guerra en Ucrania. La propuesta llegó durante una llamada telefónica del 9 de octubre —la misma que produjo el polémico acuerdo de diésel ruso— y contempla un formato sin precedentes: decidir el destino de Ucrania sin que Volodymyr Zelenskyy esté sentado en la mesa.
Según reportó The Wall Street Journal el viernes pasado, la cumbre se celebraría durante la reunión de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Dmitry Peskov, vocero del Kremlin, confirmó que hay discusiones pero advirtió que no existe acuerdo formal: «No hay un entendimiento claro todavía respecto al encuentro o su agenda potencial, aunque los tres actores reconocen la posibilidad hipotética de tal encuentro». Un alto funcionario estadounidense dijo que Trump no ha aceptado participar pero «podría ser receptivo» a la propuesta.

Kyiv acusa, Washington no desmiente
La propuesta de Putin llega en medio de la mayor crisis entre Ucrania y Estados Unidos desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. Entre el 13 y el 18 de octubre se desplegó una cascada de fricciones que pusieron a prueba la alianza militar más importante de Kyiv.
Zelenskyy declaró en NBC Meet the Press el domingo que el acceso a inteligencia estadounidense había sido bloqueado durante algunos días. En una entrevista paralela con Bloomberg, acusó a Washington de ralentizar deliberadamente las velocidades de <abbr title="Sistema de internet satelital operado por SpaceX que permite comunicación y navegación de drones en el ejército ucraniano">Starlink</abbr> —cruciales para la navegación de drones y defensa aérea— y retrasar entregas de misiles <abbr title="Sistema de defensa aérea estadounidense de largo alcance capaz de interceptar misiles balísticos">Patriot</abbr>, ya escasos en los arsenales ucranianos.
Las restricciones de velocidad en terminales Starlink militares se impusieron sin previo aviso el 14 de octubre, obligando a cancelar operaciones. Elon Musk declaró entonces que solo el presidente estadounidense controla esos límites, lo que apuntó directamente a la Casa Blanca.
Una cumbre sin Ucrania sería histórica y peligrosa
Ninguna negociación de alto nivel sobre la guerra ha excluido formalmente a representantes ucranianos desde que comenzó el conflicto. Ni las conversaciones de Estambul en marzo de 2022 —que colapsaron tras la retirada rusa de Kyiv y los hallazgos en Bucha— ni las rondas previas en Bielorrusia contemplaron un formato tripartita sin Ucrania presente.
Para Moscú, la exclusión no es casual. Un formato Putin-Trump-Xi permitiría a Rusia negociar concesiones territoriales y de soberanía ucraniana sin tener que enfrentar objeciones directas de Kyiv en la sala. Beijing, por su parte, ha indicado a través de canales diplomáticos que no se opondría a la reunión si Trump acordara participar, según funcionarios citados por el WSJ.
| Fecha | Evento |
|---|---|
| 9 de octubre | Llamada Putin-Trump: acuerdo de diésel y propuesta de cumbre |
| 13-15 de octubre | Infraestructura satelital estadounidense opera con funcionalidad reducida |
| 14 de octubre | Zelenskyy: «Estamos perdiendo a EE.UU.» (Piers Morgan) |
| 15 de octubre | SpaceX impone restricciones de velocidad en Starlink militar |
| 16 de octubre | Trump firma orden ejecutiva facilitando exportaciones rusas de diésel |
| 18 de octubre | Zelenskyy confirma bloqueo de inteligencia durante tres días; WSJ revela propuesta de cumbre |
| 19 de octubre | Peskov confirma discusiones pero advierte que no hay acuerdo formal |

ISW: la orden ejecutiva de Trump no incentiva paz real
El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), think tank con sede en Washington especializado en análisis de defensa, publicó el 16 de octubre una evaluación demoledora de la orden ejecutiva de Trump que suspende nuevas sanciones y facilita ventas rusas de combustible. Según el ISW, la medida «no respalda los objetivos de política exterior establecidos por Trump de terminar la guerra en Ucrania y solo permitirá que Rusia continúe financiando y prolongando la guerra sin incentivos adecuados para negociaciones de paz significativas».
El análisis apunta a una contradicción en la estrategia de Trump: aliviar presión económica sobre Moscú mientras busca forzar a Putin a negociar. Pero sin costes crecientes, el Kremlin tiene menos razones para ceder terreno en una mesa de negociación, especialmente si esa mesa excluye a la parte directamente afectada.
El timing de Moscú no es casual
Putin lleva meses buscando un formato de negociación que le permita consolidar ganancias territoriales sin reconocer la soberanía ucraniana completa. En junio propuso reanudar las conversaciones de Estambul, pero entonces su economía mostraba contracción y los ataques ucranianos alcanzaban refinerías a 700 km de la frontera. Ahora el contexto es distinto: Trump ha ejecutado giros pro-Rusia visibles (el acuerdo de diésel, la suspensión de sanciones) y la relación Washington-Kyiv está en su peor momento.
La ventana de noviembre coincide además con el agotamiento de reservas de misiles Patriot en Ucrania —reportado el 16 de octubre— y la continuación de ataques rusos devastadores contra plantas energéticas. Moscú negocia desde una posición de presión táctica máxima sobre infraestructura crítica ucraniana, mientras la cobertura defensiva de Kyiv se adelgaza.
Beijing mantiene una postura cautelosa. Aunque representantes chinos han señalado que no se opondrían si Trump participa, Xi Jinping no ha confirmado asistencia. Para China, cualquier acuerdo debe equilibrar su relación estratégica con Rusia —profundizada desde la invasión de 2022— con la necesidad de no alienar completamente a Europa y mantener canales comerciales abiertos con Occidente.
La propuesta está sobre la mesa. Trump no ha dicho que sí, pero tampoco que no. Zelenskyy sabe que si esa cumbre se celebra sin él, la guerra que ha defendido durante casi tres años podría terminar en términos dictados por otros. Y eso, en geopolítica, tiene un nombre: capitulación por proxy.