Musk proyecta hasta 660.000 GPUs para Colossus, con el último tramo 'si hay suerte'

María González · Tecnología · 2026-09-25

La expansión en tres entregas de 220.000 chips GB300 cada una requiere $50.000 millones en Q4. El último tramo, en diciembre, depende de la suerte.

Elon Musk confirmó el jueves en X que Colossus 2 podría más que duplicar su inventario de chips Nvidia antes de que termine 2026. El cluster de <abbr title="Inteligencia artificial">IA</abbr> recibiría 660.000 unidades GB300 distribuidas en tres entregas: 220.000 la próxima semana, otras 220.000 en noviembre y un tercer lote a finales de diciembre «si tenemos suerte», en palabras del CEO de SpaceX y xAI.

El ritmo es brutal incluso para los estándares de Musk. Colossus 2 opera hoy con 110.000 chips GB200 y 440.000 GB300; las tres entregas previstas elevarían el total de GB300 a 1,1 millones de unidades en apenas cien días. El capex agregado de la expansión en el cuarto trimestre ronda los $50.000 millones, según estimaciones derivadas del precio de mercado de los chips <abbr title="Unidad de procesamiento gráfico">GPU</abbr> Blackwell.

Musk proyecta hasta 660.000 GPUs para Colossus, con el último tramo 'si hay suerte'

De 91 días a despliegues semanales

La configuración de Colossus arrancó en febrero de 2025, cuando xAI adquirió un almacén y parcelas adyacentes en Memphis. El primer cluster —unas 110.000 GPUs GB200— estuvo en línea en enero de 2026 tras aproximadamente 91 días de construcción, un record que Musk ahora comprime aún más con entregas mensuales programadas para octubre, noviembre y diciembre.

Colossus 1, el cluster inicial, alberga 150.000 H100, 50.000 H200 y 30.000 GB200. Colossus 2 suma otros 110.000 GB200 y los 440.000 GB300 ya operativos. Entre ambos, el complejo en Memphis supera los 2 GW de carga de TI y un valor agregado de hardware superior a $100.000 millones.

Monetización vía alquileres: de xAI a plataforma comercial

SpaceX ha convertido Colossus en una fuente de ingresos recurrentes al arrendar capacidad sobrante. Anthropic firmó en mayo un compromiso de $1.250 millones mensuales por acceso a la infraestructura durante tres años, mientras que Google cerró en junio $920 millones al mes por 110.000 GPUs en el mismo datacenter. Reflection AI añadió $150 millones mensuales ($6.300 millones si el contrato corre hasta 2029) para acceso a chips GB300.

La estrategia es clara: construir por encima de las necesidades propias de xAI, generar flujo de caja inmediato y justificar un capex gigante que de otra forma sería insostenible. Los alquileres acumulados de esos tres contratos rondan los $2.300 millones mensuales, o $27.600 millones anuales, suficiente para cubrir el servicio de deuda del arreglo de leasing con Nvidia.

Musk proyecta hasta 660.000 GPUs para Colossus, con el último tramo 'si hay suerte'

Nvidia como banco y fabricante

En octubre de 2025, Bloomberg reportó que xAI negocia un acuerdo de arrendamiento-compra de $20.000 millones con Nvidia para chips. El arreglo se estructura mediante un vehículo de propósito especial que compra el hardware de Nvidia y lo arrienda a xAI durante cinco años, permitiendo a inversores asegurar retornos mediante los alquileres de chips. Nvidia también invirtió $2.000 millones en xAI como socio estratégico, cimentando un rol dual: proveedor de chips y co-inversor en la infraestructura.

Ese modelo permite a Musk absorber volúmenes de hardware que pocos clientes pueden permitirse sin liquidar activos o diluir accionistas. A cambio, Nvidia asegura demanda garantizada en un mercado donde la oferta de chips Blackwell sigue restringida por limitaciones de fabricación y la cola de pedidos global.

Implicaciones de mercado

La expansión de Colossus 2 se produce mientras Michael Burry alerta sobre prácticas contables en Big Tech que deprecian <abbr title="Unidades de procesamiento gráfico">GPUs</abbr> en cinco o seis años cuando la vida útil real del hardware es de dos a tres. La diferencia suprime $176.000 millones en gastos hasta 2028, inflando las ganancias reportadas. Si ese análisis es correcto, los ciclos de renovación de hardware serán más agresivos de lo que los balances actuales reflejan.

Para Nvidia, la dinámica es favorable: cada oleada de depreciación acelerada genera una nueva ronda de compras. SpaceX cotizó el miércoles en $148,03 (−0,22%), acumulando una caída de −30% desde su máximo de junio tras la <abbr title="Oferta pública inicial">IPO</abbr>. Nvidia cerró el miércoles en $224,58 (−0,41%), operando un −4,6% por debajo de su máximo de 52 semanas.

La oferta de chips <abbr title="Inteligencia artificial">IA</abbr> de grado empresarial sigue siendo un cuello de botella incluso con la producción de Blackwell en marcha. Musk absorbe inventario que hubiera ido a otros clientes; quien esperaba GPUs GB300 en Q4 probablemente tendrá que esperar más o pagar precios superiores en el mercado secundario.