China ofrece datacenters en seis meses pero Washington ya prepara el veto
Andrés Valcárcel · Tecnología · 2026-09-26
Brightray y otros fabricantes chinos ven oportunidad en el boom de infraestructura de IA de EE.UU., que suma $800.000 millones este año. Problema: la administración Trump acelera restricciones.
Fabricantes chinos de <abbr title="Centros de datos que procesan y almacenan información a gran escala">datacenters</abbr> modulares ven una oportunidad de mercado en el mayor gasto de infraestructura de IA de la historia: $800.000 millones en 2026 solo en Estados Unidos, según proyecciones de S&P Global publicadas en junio. El problema es que Washington está considerando activamente prohibiciones sobre componentes chinos clave para esa misma infraestructura, con posible implementación antes de que termine el año.
La paradoja es inmediata. Empresas como Brightray, una firma cuya solución modular es fabricada por la china PrefabDC, ofrecen construir instalaciones completas en seis meses frente a los doce o más que toman equivalentes estadounidenses. Esa velocidad importa cuando Microsoft, Amazon, Alphabet y Meta han comprometido colectivamente más de $650.000 millones en gastos de capital para expansión de datacenters este año.
El calendario no encaja con la política
Xi Jinping visitó Washington el pasado 24 de septiembre, con la IA como parte prominente de las conversaciones con Trump. La tregua comercial acordada dura solo hasta el 10 de enero de 2027, dos meses cuando el mercado esperaba seis. Mientras tanto, la administración Trump discute nuevas restricciones que afectarían directamente a la capacidad de fabricantes chinos de participar en el boom.
S.K. Lee, vicepresidente global de Brightray, declaró a CNBC que ve demanda creciente en Estados Unidos. Pero la ventana real de oportunidad se cierra. Washington está analizando prohibiciones en modelos de IA de peso abierto chinos y en nuevos tipos de componentes de datacenter, con una posible veda específica a transceptores ópticos chinos dirigida para finales de 2026.

Escasez estructural que favorece a proveedores chinos
Wood Mackenzie estima que en 2026 el mercado tendrá una escasez de aproximadamente 15% en transformadores de potencia y 8% en subestaciones. El cuello de botella es más severo para unidades de 100 MVA y superiores, el segmento donde datacenters han recurrido a fabricantes chinos para manejar retrasos que se cuentan en trimestres.
Hitachi Energy anunció en septiembre de 2025 una inversión de $1.000 millones para expandir producción de infraestructura crítica de red en Estados Unidos, incluyendo $457 millones para una nueva instalación de transformadores de potencia grandes. Pero esa capacidad aún no está operativa, y la demanda crece más rápido que la oferta local.
- 5.427 datacenters de IA en EE.UU. en 2025, más que cualquier otro país (Stanford Institute for Human-Centered Artificial Intelligence).
- $1,3 billones proyectados en gasto de capital para 2027 entre Alphabet, Amazon, Microsoft, Meta, Oracle y SpaceX (S&P Global).
- $15,1 billones capturará EE.UU. del total de inversión global en infraestructura de IA hasta 2050, equivalente al 48% del gasto mundial (PwC, 2 de septiembre).
Esos números asumen que la cadena de suministro se sostiene o se reemplaza sin fricciones mayores. Como ya publicamos, dos tercios de los conectores que hacen funcionar esos datacenters los fabrican compañías chinas, y Washington aún no tiene plan B creíble a corto plazo.

Restricciones ya activas, más en camino
Estados Unidos agregó en marzo de 2025 seis subsidiarias del Grupo Inspur, proveedor chino líder de servicios de computación en nube y datos, a la lista de restricciones de exportación por contribuir al desarrollo de supercomputadoras para el militar chino. Entre empresas chinas en las que entidades estadounidenses tienen prohibido invertir están Huawei, SMIC e Inspur, según el Departamento del Tesoro tras orden ejecutiva vigente.
Huawei Technologies, fabricante de aceleradores de IA, ofrece datacenters modulares que pueden construirse en seis meses. Esa ventaja de velocidad es exactamente lo que necesitan los <abbr title="Gigantes tecnológicos de gran escala como Amazon, Microsoft, Google y Meta">hyperscalers</abbr> estadounidenses para no perder terreno en la carrera de capacidad de cómputo, pero la relación entre ambos rivales permanece tensa y las preocupaciones de ciberseguridad dominan la conversación en el establishment de defensa.
Analistas advierten que una prohibición en importaciones de transceptores ópticos chinos podría escalar significativamente costos y disrumpir construcciones de infraestructura de IA ya en marcha. Eso obligaría a Big Tech a elegir entre retrasos medidos en trimestres o pagar sobreprecio por componentes alternativos cuya oferta aún no cubre la demanda proyectada.
El dilema que no se resuelve con capital
La proyección de PwC publicada el 2 de septiembre anticipa que el gasto de capital anual en datacenters crecerá de aproximadamente $800.000 millones en 2026 a $1,8 billones en 2050. Estados Unidos capturará casi la mitad de esa inversión. Pero ese escenario asume cadena de suministro funcional.
Mientras Washington discute restricciones, modelos chinos ya se instalaron en producción global antes de cualquier veto efectivo. La infraestructura física sigue el mismo patrón: fabricantes chinos ofrecen velocidad y precio que el mercado local no puede igualar a corto plazo, pero el riesgo regulatorio crece cada semana.
El gasto de más de $650.000 millones comprometido por las Big Tech para este año depende de que lleguen componentes a tiempo. La escasez de 15% en transformadores de potencia no se cierra con cheques más grandes; se cierra con fabricación adicional que aún no existe en suelo estadounidense o con importaciones de proveedores que Washington considera cada vez más como riesgo de seguridad nacional.