Solari Capital emerge con $350M: apuesta a que todo se programa

Patricia López · Criptomonedas · 2026-09-24

AJ Scaramucci saca del sigilo a su fondo tras desplegar $350 millones en IA, cripto, biotech y robótica. La tesis: la potencia computacional convertirá dinero, biología y materia en código.

Solari Capital salió este jueves del sigilo tras desplegar $350 millones en startups de inteligencia artificial, infraestructura cripto, biotech y robótica. El fondo, liderado por AJ Scaramucci —hijo del financiero de Wall Street Anthony Scaramucci—, opera bajo una tesis que denomina «Programmable Reality»: la idea de que la potencia computacional creciente convertirá el dinero, la biología, la inteligencia y la materia física en sistemas programables con precisión de software.

La idea no es nueva para AJ Scaramucci. Remonta el concepto a 2012, cuando leyó Abundance de Peter Diamandis en su dormitorio de Stanford. Desde entonces, la computación ha crecido exponencialmente: los modelos de lenguaje pasaron de millones a cientos de miles de millones de parámetros, las <abbr title="Cadenas de bloques descentralizadas que ejecutan contratos inteligentes sin intermediarios">blockchains</abbr> procesaron billones en transacciones y la edición genética bajó de décadas a semanas. Solari Capital apuesta a que esa convergencia apenas empieza.

Solari Capital emerge con $350M: apuesta a que todo se programa

Cuatro pilares, 73 inversiones

Fundado en 2024 y operando en sigilo hasta hoy, Solari Capital ha completado 73 inversiones distribuidas en cuatro categorías que Scaramucci considera los dominios donde la computación reescribirá las reglas.

La distribución del capital combina cheques tempranos en pre-seed y Series A con inversiones de crecimiento en rondas tardías, además de incubaciones internas. Solari no publica el desglose exacto por etapa, pero la firma ha participado en rondas que van desde menos de $5 millones hasta cientos de millones en valuaciones maduras.

Coleccionables: $25 billones sin acceso institucional

Una apuesta menos ortodoxa de Solari es la inclusión de coleccionables —cómics, tarjetas de trading, fósiles de dinosaurio— como clase de activo dentro del pilar Programmable Finance. Scaramucci estima el tamaño de ese mercado en $25 billones, en gran parte sin acceso de capital institucional. Su argumento: estos objetos funcionan como «almacenes de valor cultural» al igual que el oro o Bitcoin, pero con liquidez fragmentada y sin infraestructura estandarizada de custodia, valoración o intercambio.

La tesis choca con el escepticismo tradicional del mercado de capitales, que históricamente ha tratado coleccionables como nicho recreativo, no como inversión institucional. Solari está construyendo infraestructura propietaria —autenticación, tokenización, <abbr title="Custodia: almacenamiento seguro de activos por cuenta de un tercero">custodia</abbr>— para convertir esos activos en productos comercializables a escala. Si funciona, desbloquea liquidez; si no, queda como una apuesta marginal dentro de un portfolio más amplio.

Solari Capital emerge con $350M: apuesta a que todo se programa

AJ Scaramucci es graduado con MBA de Stanford. Comenzó su carrera en Tesla en 2013, cuando la compañía apenas había entregado 22.000 vehículos y cotizaba a una fracción de su valuación actual. Pasó brevemente por Google, donde trabajó junto a Eric Schmidt, entonces CEO de Alphabet. Schmidt es ahora limited partner de Solari Capital.

La base de inversores del fondo incluye figuras prominentes de Silicon Valley: Ron Conway, inversor ángel en Google y Facebook; Jim Breyer, socio de Accel Partners que lideró la inversión temprana en Facebook; y Peter Diamandis, cofundador de Singularity University y autor del libro que inspiró la tesis original de Scaramucci. Diamandis también figura como limited partner.

Anthony Scaramucci, el padre, comenzó en Goldman Sachs antes de fundar SkyBridge Capital, firma neoyorquina que gestiona miles de millones en estrategias de hedge fund y exposición cripto. Anthony fue brevemente director de comunicaciones de la Casa Blanca en julio de 2017, un episodio que duró once días. Su firma ha mantenido posiciones en Bitcoin y fondos cripto durante años; el hijo tomó esa exposición y la llevó a la capa de infraestructura.

Solari Capital emerge en un momento en que otros fondos y startups compiten por capital masivo en ventanas estrechas. Situational Awareness desplegó $500 millones en Source Foundry tras liquidar gran parte de su cartera pública. Anthropic apunta a octubre con valuación cercana a $900.000 millones; OpenAI levantó capital en marzo. La carrera por infraestructura de IA —hardware, modelos, blockchains— no tiene precedente en velocidad ni en escala.

Con 73 inversiones desde 2024, Solari tiene un track record en construcción. Los $350 millones desplegados hasta ahora son capital comprometido, no retornos realizados; el fondo aún no ha tenido salidas públicas ni exits documentados. La tesis es ambiciosa, los respaldadores tienen peso y el timing coincide con el pico de interés institucional en la convergencia IA-cripto-biotech. Si la «realidad programable» se materializa, Solari habrá posicionado capital temprano en los cuatro dominios clave. Si no, será otra apuesta de venture que sobrestimó la velocidad de adopción de tecnologías exponenciales.