Stablecoins ya suman $200.000M en Treasuries sin ayuda de EEUU
Patricia López · Económicas · 2026-09-24
La administración Trump delibera cómo promover el dólar digital en el extranjero mientras los emisores ya acumulan casi 200.000 millones de dólares en deuda estadounidense sin intervención oficial.
La administración Trump evalúa una iniciativa para promover <abbr title="Criptomonedas vinculadas 1:1 al dólar u otra divisa tradicional">stablecoins</abbr> respaldados en dólares fuera de Estados Unidos, según reportó Bloomberg el martes. Las deliberaciones, que aún no representan política oficial, involucran al Departamento del Tesoro, el Departamento de Estado y la Corporación de Financiamiento para el Desarrollo Internacional (DFC). El objetivo declarado: reforzar el estatus del dólar como activo de reserva mundial y aumentar la demanda de bonos del Tesoro estadounidense. La paradoja: los emisores de stablecoins ya poseen casi $200.000 millones en deuda gubernamental de corto plazo, según datos oficiales presentados hace dos días.
Una demanda que ya existe sin intervención oficial
El mercado global de stablecoins alcanzó los $202.000 millones en capitalización a finales de agosto, con más del 98% de la oferta vinculada al dólar. Los dos emisores dominantes, Tether (USDT) y Circle (USDC), mantienen reservas compuestas principalmente por <abbr title="Bonos del Tesoro estadounidense con vencimiento menor a un año">T-bills</abbr> y efectivo en bancos estadounidenses para respaldar el <abbr title="Vinculación 1:1 entre el valor del stablecoin y el dólar">peg</abbr> 1:1. Esa estructura convierte a los stablecoins en compradores estructurales de deuda estadounidense sin que Washington mueva un dedo.
La pregunta editorial es obvia: si el flujo ya está ocurriendo de forma natural, ¿por qué el gobierno necesita manufacturar más demanda? La respuesta está en el contexto fiscal. Como ya publicamos, el Instituto Aspen proyecta que los stablecoins alcancen el 26% de todos los T-bills pendientes para 2030. Pero ese comprador masivo tiene límites: solo opera en el extremo corto de la curva por liquidez inmediata, no financia déficits estructurales ni el largo plazo de la deuda.

El marco regulatorio que habilita la jugada
Cuando el presidente Donald Trump firmó el Genius Act en julio de 2025, el secretario del Tesoro Scott Bessent declaró que los stablecoins en dólares podrían fortalecer el rol del dólar como moneda de reserva mundial. La ley estableció un marco federal que requiere que los emisores mantengan reservas en dólares y Treasuries a corto plazo, creando demanda regulada por diseño.
David Sacks, quien se desempeñó como zar de cripto e inteligencia artificial de la Casa Blanca, dijo en febrero de 2025 que los stablecoins podrían «extender la dominancia del dólar internacionalmente» y generar trillones de dólares en demanda adicional de deuda gubernamental estadounidense. Christopher Waller, gobernador de la Reserva Federal, articuló la estrategia en mayo de 2026 en términos aún más directos: cada dólar digital circulando en mercados emergentes es un dólar que no puede convertirse a otra divisa.
Por qué ahora: deuda nacional y costos de financiamiento
La deuda nacional estadounidense superó los $40 billones en agosto. En ese contexto, cualquier iniciativa gubernamental para explorar nuevas fuentes de demanda extranjera para bonos del Tesoro envía una señal clara: la preocupación oficial sobre los costos de financiamiento está aumentando. El bono a 10 años estadounidense operaba al cierre anterior en 5,11%, niveles que obligan a Washington a pagar más por cada dólar que pide prestado.
- $40 billones: deuda nacional estadounidense (superada en agosto/septiembre 2026)
- $200.000 millones: Treasuries ya en manos de emisores de stablecoins (dato oficial del Tesoro, 22 de septiembre)
- 98%+: proporción de stablecoins globales vinculados al dólar
- 26%: participación proyectada de stablecoins en todos los T-bills pendientes para 2030 (Instituto Aspen)
El informe de Bloomberg no identificó qué empresas privadas participarían ni cómo se estructurarían, financiarían o programarían tales empresas conjuntas. Los detalles permanecen sin confirmar porque las deliberaciones aún no se han convertido en política oficial. Los traders probablemente tratarán la historia como un titular hasta que los funcionarios confirmen algún mecanismo concreto.
El precedente histórico: petrodólares 2.0
La estrategia tiene precedentes. En los años setenta, Washington alentó a los superávits petroleros saudíes a fluir de vuelta hacia valores del gobierno estadounidense. Los registros oficiales indican que las instituciones saudíes eventualmente colocaron más de $8.000 millones en deuda gubernamental estadounidense. La mecánica era distinta —acuerdos bilaterales en vez de infraestructura blockchain—, pero la intención idéntica: convertir flujos comerciales extranjeros en demanda estructural de Treasuries.
Hoy la narrativa cambia de petróleo a datos. Los stablecoins circulan en mercados emergentes donde el acceso al dólar físico es limitado, costoso o directamente ilegal por controles de capital. Argentina, Turquía, Nigeria y Venezuela son mercados naturales donde USDT y USDC operan como dólares paralelos. Si Washington consigue que empresas conjuntas público-privadas distribuyan esos dólares digitales con infraestructura estadounidense, el flujo de reservas hacia Treasuries se multiplica sin necesidad de que ningún gobierno extranjero firme un acuerdo oficial.
La competencia geopolítica implícita
El movimiento estadounidense ocurre mientras China también considera una estrategia similar para su yuan. El State Council chino se reunió para revisar y trabajar hacia la aprobación de una hoja de ruta que alcance el empuje estadounidense en stablecoins, según reportes de medios locales en agosto. Esa carrera silenciosa por dominar la infraestructura de dinero digital convierte a los stablecoins en el nuevo campo de batalla de las monedas de reserva.
Mientras tanto, el sector privado ya se mueve. Goldman Sachs, Citigroup, Bank of America y otros 19 bancos anunciaron en septiembre que lanzarán su propio stablecoin pegged al dólar en la primera mitad de 2027. El consorcio no tokenizará depósitos, sino que competirá directamente con USDC y USDT en su propio terreno. Si Washington suma empresas conjuntas oficiales a esa carrera, la fragmentación del mercado puede acelerar la adopción global pero también diluir el control sobre las reservas.
La señal de tasas importa más que el mecanismo: un gobierno que explora activamente nuevas fuentes de demanda extranjera para su deuda sugiere que los costos de financiamiento están en el radar oficial. Con el bono a 10 años por encima del 5% y una deuda que crece más rápido que la economía, los $200.000 millones que los stablecoins ya mantienen en Treasuries son útiles pero insuficientes. La iniciativa que Washington delibera ahora busca convertir ese flujo espontáneo en política estructural de Estado.