Burry cuestiona el gasto en IA de Microsoft pese a mantener opciones
Lucas Montero · Análisis y Opinión ·
El inversor que predijo la crisis de 2008 cuestiona si el capex responde a demanda real o a una carrera por asegurar un oligopolio. Microsoft extendió la vida útil de sus data centers a 25 años justo cuando acelera su inversión.
Michael Burry, el inversor que anticipó el colapso de las hipotecas subprime en 2008, publicó esta semana una crítica directa al gasto de Microsoft en infraestructura de inteligencia artificial. Según Seeking Alpha y GuruFocus, Burry sostiene que compañías como Microsoft «gastan como si sus vidas dependieran de ello cuando claramente no es así». La sorpresa: Burry mantiene acciones y <abbr title="Opciones que dan derecho a comprar la acción a un precio fijado en una fecha futura">call options</abbr> de largo plazo en la compañía. No es una apuesta bajista; es escepticismo desde dentro.
Microsoft cotiza en $533,69 este jueves, con una caída del 1,80% en la sesión. La acción ha subido este año, pero como ya publicamos en septiembre, el mercado no termina de premiar el ritmo de inversión: la compañía lleva cinco trimestres consecutivos batiendo estimaciones, pero el <abbr title="Flujo de caja libre: efectivo generado tras cubrir inversiones de capital">free cash flow</abbr> cayó un 23% en el último trimestre mientras el <abbr title="Gasto de capital: inversiones en activos fijos como data centers y equipamiento">capex</abbr> se disparaba.
El cambio contable que reduce la depreciación
El 29 de julio de 2026, al inicio de su año fiscal 2027, Microsoft ajustó la vida útil estimada de sus data centers y edificios de oficinas: de 15 años a 25 años. La consecuencia inmediata es menor gasto de depreciación anual y, por tanto, mayores ganancias reportadas sobre el papel. Amy Hood, CFO de la compañía, justificó el cambio en la llamada de resultados diciendo que refleja «historia operativa y uso esperado de estos activos».
Burry señala la disonancia: gran parte del equipamiento de computación tiene una vida útil de alrededor de seis años, no 25. El cambio también afecta la clasificación de futuros contratos de arrendamiento: más <abbr title="Arrendamientos operativos: no se contabilizan como activo ni deuda en el balance">operating leases</abbr> en lugar de <abbr title="Arrendamientos financieros: se registran como activo y pasivo en el balance">finance leases</abbr>. Los finance leases se incluyen en el capex reportado; los operating leases no. El resultado neto: cifras de inversión más bajas en los estados financieros sin reducir el compromiso económico real.

La tesis de Burry y la carrera por el oligopolio
En su post, Burry plantea que la única razón por la que los CEOs de los monopolios tecnológicos gastan de forma desatada en data centers es porque asumen que se les otorgará un oligopolio demasiado grande para quebrar. Estima que los principales hiperscalers acumulan aproximadamente $3 billones en pasivos relacionados con infraestructura de IA fuera de balance, financiados mediante estructuras que no aparecen como deuda convencional.
Microsoft guía $190 mil millones en capex para 2026, un incremento del 61% respecto a 2025. En el segundo trimestre de su año fiscal 2026, el capex alcanzó $37,5 mil millones, arriba 66% año contra año. La compañía ha repetido en sus llamadas de resultados que no puede construir data centers lo suficientemente rápido para satisfacer la demanda de clientes.
- Leases no iniciados: Microsoft reporta $329,1 mil millones en contratos de arrendamiento adicionales que aún no han comenzado, esperados para arrancar entre los años fiscales 2027 y 2033, con términos de uno a 20 años.
- Off-balance: Estos compromisos no están registrados como deuda en el balance, pero representan obligaciones futuras vinculantes.
- Riesgo de ejecución: Si la monetización de IA no acelera al ritmo del gasto, la brecha entre inversión y retorno se amplía más allá de lo que el mercado está dispuesto a tolerar.
La paradoja: crítica desde posición alcista
Burry no está apostando contra Microsoft. Según los reportes, mantiene acciones y call options de largo plazo. Eso convierte su crítica en algo más interesante: no es pánico vendedor, sino preocupación sobre la estructura de capital y la transparencia contable de una compañía en la que confía lo suficiente como para mantener exposición con opciones.
| Concepto | Cifra | Período |
|---|---|---|
| Capex invertido | $97.000 M | Últimos 4 trimestres |
| Ingresos recurrentes IA | $37.000 M | Anualizado |
| Capex guiado 2026 | $190.000 M | Año fiscal completo |
| Leases no iniciados | $329.100 M | FY2027-2033 |
La lógica de Burry parece ser que Microsoft ejecutará bien a largo plazo —de ahí las call options—, pero que el mercado y los reguladores no están prestando suficiente atención a cómo se contabiliza y financia esa ejecución. En su visión, Wall Street no está mirando los números con el nivel de escrutinio que merecen.

Qué implica para quien lee balances
El cambio de depreciación mejora el <abbr title="Beneficio operativo: ganancia antes de intereses e impuestos">operating income</abbr> reportado sin cambiar el flujo de efectivo subyacente. Para un trader o inversor que analiza múltiplos de valoración basados en ganancias, el ajuste infla la métrica sin alterar la capacidad de generación de caja. Burry señala que esa diferencia importa cuando el hardware que impulsa la narrativa de IA tiene una vida útil de seis años, no 25.
El gap de monetización sigue abierto. Microsoft anunció su chip Maia 300 esta semana, prometiendo 40% más eficiencia, pero la acción cayó al día siguiente. Los $329.100 millones en leases uncommenced representan capacidad futura comprometida que aún debe convertirse en ingresos. Mientras tanto, el capex del segundo trimestre fiscal ($37.500 millones) ya superó los ingresos recurrentes anuales actuales de todo el segmento de IA.