Berkshire marca máximos históricos mientras semiconductores se desploman

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La clase B marcó $546,97 el jueves, borrando por completo la caída post-anuncio de Buffett. El rally de octubre coincide con la salida de flujos de tech y IA.

Berkshire Hathaway alcanzó nuevos máximos históricos el jueves 22 de octubre, borrando por completo las pérdidas acumuladas desde el anuncio de retiro de Warren Buffett hace 17 meses. La clase B cerró en $546,97 y la clase A en $820.500, superando los registros del viernes 2 de mayo de 2025, el último día de trading antes de que Buffett sorprendiera al mercado con su salida.

Ese martes 20 de octubre, BRK.B había superado el anterior máximo de $539,80 por apenas dos centavos, cerrando en $539,82. Recuperar ese nivel tomó año y medio; en el mismo lapso, el S&P 500 ganó más del 35%.

Berkshire marca máximos históricos mientras semiconductores se desploman

Octubre: nueve sesiones al alza mientras tech sangra

BRK.B acumula casi 9% de ganancia en octubre, frente a una caída de 0,4% del S&P 500 y un desplome de 4,8% del índice equal-weight FANG+ que agrupa las acciones tecnológicas más populares. El movimiento es más pronunciado aún cuando se compara con semiconductores: el iShares Semiconductor ETF (<abbr title="Fondo cotizado que replica el sector de semiconductores">SOXX</abbr>) cayó 15,17% entre el 6 y el 20 de octubre, perdiendo en 10 de 11 sesiones, mientras Berkshire subió en nueve.

La rotación responde a crecientes dudas sobre si los enormes gastos en infraestructura de inteligencia artificial de las grandes tecnológicas se traducirán en ganancias sostenidas. Ese flujo defensivo beneficia directamente a Berkshire, que mantiene más de $350 mil millones en caja y equivalentes y genera ganancias después de impuestos cercanas a $50 mil millones anuales de un grupo diversificado de negocios.

La caja defensiva ahora rinde más que muchas acciones

Lo que hace un año era motivo de crítica —acumular efectivo en vez de desplegar capital— hoy funciona como motor de rentabilidad bajo tasas de interés elevadas. Con aproximadamente $360 mil millones en caja, cada punto porcentual de rendimiento en letras del Tesoro equivale a $3.600 millones adicionales de ingresos anuales sin riesgo operativo.

Las ganancias netas del segundo trimestre de 2026 fueron de $25,67 mil millones, más del doble de los $12,37 mil millones del trimestre homólogo de 2025. Las ganancias operativas de los negocios subyacentes subieron 16% interanual, mientras Greg Abel desplegó más de $4,5 mil millones en recompras de acciones, adquisiciones e inversiones en renta variable durante el periodo.

Berkshire marca máximos históricos mientras semiconductores se desploman
Desempeño comparado octubre 2026 (desde inicio del mes)
ActivoVariación octubre
BRK.B+9,0%
S&P 500−0,4%
FANG+ equal-weight−4,8%
iShares Semiconductor ETF (SOXX)−15,2%

UBS eleva target a $942.000 para la clase A

El jueves 22 de octubre, UBS elevó su precio objetivo para BRK.A de $604.000 a $942.000, reflejando confianza en la rentabilidad multifacética de la compañía y en la disciplina de asignación de capital bajo Abel. Para la clase B, el target subió de $604 a $628.

El viernes 23 de octubre ambas clases bajaron casi 1%, pero se mantienen aproximadamente 0,5% por encima de los máximos pre-anuncio de mayo de 2025.

La cronología de 17 meses

En esos 17 meses de travesía, Berkshire recuperó el terreno perdido mientras el S&P 500 acumulaba más de 35% de ganancia. El rezago refleja la composición defensiva de la cartera —con peso en energía, banca y negocios tradicionales— en un mercado dominado por tecnología y semiconductores. Ahora que ese liderazgo se invierte, la estructura de Abel empieza a mostrar tracción propia.

Berkshire marca máximos históricos mientras semiconductores se desploman

Quien compró en el fondo de agosto de 2025 lleva más de un año de subida; quien esperaba que Berkshire siguiera el ritmo del índice amplio en tiempo real se equivocaba. La compañía tardó 17 meses en recuperar 3% de caída, pero lo hizo con $360 mil millones en caja, ganancias operativas creciendo a doble dígito y sin la necesidad de rezar porque la infraestructura de IA rinda algún día.