Intel se desploma y borra $12.000M del valor de la apuesta del CHIPS Act en un día
María González · Empresas y Resultados ·
La participación del 9.9% del gobierno en Intel, comprada por $8.900 millones en agosto de 2025, perdió $12.000 millones de valor el viernes tras el peor desplome de la acción en 52 años.
La participación del gobierno de Estados Unidos en Intel —comprada por $8.900 millones en agosto de 2025 a través del <abbr title="Ley de incentivos a la fabricación de semiconductores en EE.UU.">CHIPS Act</abbr>— perdió aproximadamente $12.000 millones de valor de mercado el viernes 30 de octubre, cuando la acción se desplomó un 28,6% en su peor sesión desde 1974. El contribuyente estadounidense, convertido en el mayor accionista único de Intel con un 9,9% del capital, vio evaporarse casi un tercio de su inversión en una sola jornada.
Intel cerró el lunes 2 de noviembre en $59,97, acumulando una caída adicional del 8,8% que extiende el sangrado. El desplome comenzó tras publicar una guía decepcionante de cuarto trimestre la tarde del jueves 29, cuando el mercado anticipó un deterioro estructural en el negocio de PC y una caída esperada de más del 20% en ventas del grupo de computación cliente, la principal fuente de flujo de caja de la compañía.
Cómo se construyó la apuesta
En noviembre de 2024, Intel recibió una asignación de fondos directos de aproximadamente $7.900 millones del programa de incentivos CHIPS Act, más $3.000 millones adicionales a través del programa Secure Enclave, según registros de la SEC y de Congress.gov. En agosto de 2025, el gobierno acordó convertir parte de esos fondos en capital: compró 433,3 millones de acciones ordinarias a $20,47 por acción, convirtiéndose en el mayor accionista único de Intel con un 9,9% del capital total.
La operación buscaba anclar la fabricación avanzada de semiconductores en suelo estadounidense y reducir la dependencia de Asia. Intel era el vehículo: la única foundry estadounidense con capacidad de competir contra TSMC y Samsung en nodos de proceso avanzados. El timing parecía favorable: Intel había reportado un trimestre sólido en data center y sumaba partnerships de foundry con Tesla y Google.

El mes que lo cambió todo
Octubre fue el peor mes en la historia bursátil de Intel. La acción cayó 45% en treinta días, arrastrando consigo la inversión del gobierno. El viernes 30 de octubre, tras reportar resultados del tercer trimestre después del cierre del jueves, Intel se desplomó un 28,6% desde $92,07 hasta $65,76. Esa única sesión borró $12.000 millones del valor de la participación gubernamental.
La guía de cuarto trimestre reveló grietas estructurales: ingresos esperados de $15.000–16.000 millones, por debajo de los $17.000 millones que el consenso anticipaba. Intel advirtió que el mercado de PC de cliente se deteriorará aún más en el cuarto trimestre de 2026 y en 2027, proyectando una caída del 10% en el mercado de PC comparado con 2026. La presión proviene de precios elevados de memoria y escasez de otros componentes que impactan tanto la demanda como los precios finales.
Además, Intel incluyó un golpe de aproximadamente $300 millones en ingresos por un accidente en su fábrica de Israel, añadiendo incertidumbre operativa a la narrativa de debilidad de demanda.
Contagio sectorial
El desplome de Intel arrastró al sector completo. Aproximadamente $1 billón en capitalización de mercado del sector semiconductor fue borrado el viernes 30 de octubre, según estimaciones intraday de Benzinga. Desde el 6 de octubre, acciones de chips y memoria han perdido aproximadamente $3,7 billones en valor de mercado combinado, según Finance.Yahoo.com.
- Applied Materials: perdió 22% en 30 días tras el warning de Intel sobre PC
- AMD: cotizaba en $504,80 el lunes 2 de noviembre, un 22,3% bajo su máximo de octubre
- Nasdaq Composite: cayó 2,86% el viernes 30, cerrando octubre con su peor mes desde marzo de 2025
Bank of America Securities bajó Intel de Buy a Neutral y redujo su target de precio de $145 a $100. JPMorgan, Truist y RBC Capital también recortaron objetivos, mientras que Roth Capital Partners, Seaport Research Partners y Freedom Broker rebajaron la acción a Neutral o Hold.

La aritmética de la pérdida
Con 433,3 millones de acciones en manos del gobierno, cada dólar que cae Intel multiplica la pérdida por ese volumen. El viernes, la caída de $26,31 por acción (desde $92,07 hasta $65,76) se tradujo en una erosión de $11.400 millones, redondeando a los $12.000 millones reportados. Al cierre del lunes 2 de noviembre, con Intel en $59,97, el valor de mercado de la participación gubernamental se situaba en aproximadamente $25.980 millones.
Eso implica una ganancia en papel de $17.080 millones sobre la inversión inicial de $8.900 millones (un retorno del 192% desde agosto de 2025). Pero la referencia relevante no es el precio de compra: es el pico. Aunque no hay confirmación del máximo exacto alcanzado por la participación, la caída acumulada del 47% desde el 6 de octubre sugiere que el gobierno vio evaporarse decenas de miles de millones en valor no realizado en menos de un mes.
| Fecha | Precio cierre | Variación diaria | Valor participación (433,3M acciones) |
|---|---|---|---|
| Jueves 29 oct | $92,07 | — | $39.890M |
| Viernes 30 oct | $65,76 | -28,6% | $28.493M |
| Lunes 2 nov | $59,97 | -8,8% | $25.980M |
Política industrial en el mercado real
La inversión del gobierno estadounidense en Intel es la apuesta de capital más visible del CHIPS Act. A diferencia de las subvenciones directas, que no enfrentan volatilidad de mercado, esta participación accionaria expone al contribuyente a los vaivenes bursátiles. El objetivo estratégico —asegurar capacidad de fabricación de chips en territorio nacional— no ha cambiado, pero el timing de la inversión resulta, en retrospectiva, desafortunado.
Intel sigue operando y su división de foundry avanza en nodos de proceso, pero el negocio de <abbr title="Client Computing Group, la división de PC de Intel">CCPG</abbr> —su principal fuente de flujo de caja— enfrenta un ciclo de contracción que los analistas no anticipaban cuando el gobierno cerró la compra en agosto de 2025. La guía de cuarto trimestre hace explícito un deterioro estructural que se extenderá hasta 2027.
Para el contribuyente, la pregunta no es si Intel sobrevivirá —la compañía tiene caja, activos y contratos de foundry— sino cuánto tardará en recuperar tracción en su negocio core y si el gobierno saldrá de la posición con ganancia o pérdida neta cuando llegue el momento de vender.
Por ahora, la acción cotiza en $59,97, un 35% por debajo del cierre previo al desplome del jueves 29 de octubre, y la participación del gobierno —diseñada como ancla estratégica de largo plazo— sigue sujeta al ciclo de semiconductores y a la capacidad de Intel para ejecutar su hoja de ruta en foundry mientras sostiene márgenes en PC.