El dólar cierra su peor semana desde abril por el empleo débil
Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-07-07
El índice del dólar cayó 0,36% semanal tras el reporte de 57.000 empleos, su mayor retroceso en tres meses. Las apuestas de alza de la Fed en septiembre se desplomaron del 67% al 50%, mientras el crudo refuerza la narrativa bajista.
El <abbr title="Dollar Index, índice ponderado del dólar frente a seis divisas principales">DXY</abbr> cerró el viernes en 100,85, acumulando una caída semanal de 0,36% que interrumpe dos semanas consecutivas de ganancias y marca su peor desempeño desde abril. El catalizador fue el reporte de empleo del jueves 2 de julio: 57.000 plazas nuevas en junio, menos de la mitad del consenso de 115.000. En cinco sesiones de trading, los mercados reescribieron el guion de política monetaria que Kevin Warsh había presentado apenas dos semanas atrás.
La combinación es letal para el billete verde: empleo débil que enfría expectativas de alzas, petróleo por debajo de $69 el barril que diluye presiones inflacionarias, y una desescalada geopolítica en el Estrecho de Ormuz que reduce la demanda de refugio. El dólar no solo cayó; perdió su narrativa de soporte.
Los números de la semana
El índice del dólar comenzó la semana cerca de 101 y terminó en 100,85, marcando un mínimo de tres semanas. El jueves 2 de julio, día de publicación del reporte de nóminas, el DXY cayó 0,55% en una sola sesión; desde entonces, el retroceso ha continuado a ritmo más lento pero sostenido. La semana anterior había cerrado con ganancias del 1,37%, su mejor racha desde marzo, cuando las tensiones con Irán y la inflación persistente impulsaban refugio hacia el dólar. Ese ciclo se rompió.

El EUR/USD cerró la semana cerca de 1,1450, recuperando terreno tras semanas de presión. El USD/JPY, que había tocado 162 el lunes en medio de advertencias de intervención japonesa, retrocedió a 161,34 al cierre del viernes. El yen revirtió aproximadamente la mitad de sus ganancias del 2 de julio, cuando había rebotado fuertemente desde mínimos de cuatro décadas tras rumores de que Tokio cambiaría su táctica de intervención sin previo aviso.
Por qué el mercado pivotó en 48 horas
El reporte de empleo no solo decepcionó en el titular. Las revisiones a la baja para abril y mayo sumaron 74.000 empleos borrados: abril pasó de 179.000 a 148.000 (–31.000) y mayo de 172.000 a 129.000 (–43.000). El sector de ocio y hostelería perdió 61.000 empleos, señal de contratación estacional más débil de lo habitual. Mientras tanto, servicios profesionales y empresariales sumaron 36.000, asistencia social 25.000 y sanidad 22.000, pero no alcanzó para compensar.
La tasa de desempleo cayó de 4,3% a 4,2%, pero por motivos equivocados: la participación laboral retrocedió 0,3 puntos a 61,5%, el nivel más bajo desde marzo de 2021. En otras palabras, menos gente buscando trabajo, no más gente empleándose. Los salarios por hora subieron 0,3% mensual a $37,64 y 3,5% anual, dato que en otro contexto habría justificado alzas de tipos, pero que esta vez quedó eclipsado por el deterioro en las nóminas.
Hace apenas dos semanas, en la reunión del 17 de junio, nueve de 19 funcionarios de la Fed proyectaban al menos una alza antes de fin de año. Kevin Warsh, el nuevo presidente desde mayo, había señalado inflación persistente y crecimiento sólido como argumentos para preservar la opción de endurecimiento. El mercado no compró del todo esa narrativa entonces; ahora directamente la descarta.
Petróleo y geopolítica refuerzan la presión
El WTI cotizó el lunes 6 de julio por debajo de $69 el barril, cerca de sus mínimos desde finales de febrero. El jueves 2 de julio había abierto en $68,11, mientras el <abbr title="Brent, referencia europea del petróleo crudo">Brent</abbr> marcaba $71,13. La caída responde a dos factores: recuperación de flujos energéticos a través del Estrecho de Ormuz tras avances en negociaciones indirectas EE.UU.-Irán, y el anuncio de <abbr title="Organización de Países Exportadores de Petróleo y aliados">OPEC+</abbr> de aumentar producción en 188.000 barriles diarios el próximo mes, liderado por Arabia Saudita y Rusia.
- Empleo más débil de lo esperado: las 57.000 plazas en junio cuestionan la fortaleza del mercado laboral que justificaba tipos altos.
- Revisiones negativas acumuladas: 74.000 empleos borrados en abril y mayo amplifican la señal de desaceleración.
- Petróleo a $69: alivia presiones inflacionarias y reduce demanda de refugio en dólares.
- Desescalada en Ormuz: Donald Trump reportó que las negociaciones con Irán avanzan bien tras reuniones en Doha con mediadores de Qatar y Pakistán.
- OPEC+ aumenta producción: 188.000 barriles diarios extra generan preocupaciones sobre exceso de oferta.
El crudo se cotiza en dólares. Cuando el barril sube, la demanda de billetes verdes crece; cuando cae, esa demanda se evapora. Con el WTI retrocediendo a niveles previos al conflicto con Irán, el soporte geopolítico que había impulsado al DXY en marzo se desvanece. El mercado ya no descuenta escalada; descuenta normalización.

Intervención japonesa sin manual
El USD/JPY tocó 162 el lunes, revirtiendo buena parte del rebote que el yen había logrado el jueves 2 de julio desde mínimos de 40 años. La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, reiteró que las autoridades están preparadas para intervenir «en cualquier momento» y que Japón y EE.UU. permanecen en estrecho contacto sobre política cambiaria. Pero los inversores siguen escépticos sobre la durabilidad de cualquier intervención.
Tokio rompió su playbook la semana pasada: dejó de avisar planes de intervención con antelación para sorprender a los operadores. La táctica funcionó momentáneamente; el yen saltó casi 1% en una sesión. Pero sin un cambio en los fundamentales —tipos japoneses bajos, tipos estadounidenses altos—, cualquier intervención solo compra tiempo. La buena noticia para el <abbr title="Bank of Japan, banco central de Japón">BOJ</abbr> es que el debilitamiento del dólar por fundamentales de la Fed le da oxígeno que antes no tenía.
El mercado cotiza un 60% de probabilidad de otra alza del BOJ antes de octubre. Si la Fed no sube en septiembre y el yen se estabiliza por encima de 160, esa apuesta pierde sentido.
La reunión de la Fed del 28-29 de julio se espera sin cambios en tipos, preservando la opción de endurecimiento si la inflación persiste. Pero los futuros de fondos federales ya descuentan que esa opción es más retórica que real. El próximo catalizador viene el miércoles, cuando la Fed publique las minutas de junio con los nueve votos que proyectaban alzas. El mercado buscará matices sobre cuánta convicción real había detrás de esos votos, o si ya entonces algunos funcionarios veían señales de debilidad laboral que justificaban cautela.