Carry unwind golpea al peso con volatilidad máxima desde marzo
Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-10-02
La volatilidad implícita a un mes salta a 12.53% y aplasta el diferencial de tasas México-EE.UU. El USD/MXN cotiza en 18.27 tras caer 8% el peso desde mediados de septiembre.
El peso mexicano cotiza este viernes en 18.2734 unidades por dólar, acumulando una caída de 8% desde mediados de septiembre que lo convierte en la divisa con peor desempeño de América Latina en ese período. Pero el dato que explica la presión no es solo el precio: la <abbr title="Medida de la incertidumbre esperada del precio de un activo en un período futuro">volatilidad implícita</abbr> a un mes ha saltado a 12.53%, su nivel más alto desde marzo, comprimiendo la relación carry/volatilidad a 0.22 desde 0.25 hace una semana.
Ese ratio mide cuánto rendimiento ofrece el diferencial de tasas por cada unidad de riesgo de volatilidad. Cuando baja, el <abbr title="Estrategia que consiste en pedir prestado en una divisa con tasa baja para invertir en otra con tasa más alta">carry trade</abbr> deja de tener sentido: el colchón de 275 puntos base que Banxico ofrece sobre la Fed (6.50% vs. 3.75–4.00%) se evapora si el riesgo de movimientos bruscos sube más rápido que el rendimiento. Y eso es exactamente lo que está pasando.
Contagio desde el mercado de tasas
Derek Halpenny, responsable de investigación de mercados globales EMEA en MUFG, publicó hoy una nota en la que advierte que la volatilidad del mercado de bonos estadounidenses se está extendiendo a divisas emergentes. «Hemos estado señalando el riesgo de que la volatilidad del mercado de tasas se extienda a otros mercados. <abbr title="Mercado de divisas de países emergentes">EM FX</abbr> está viendo ahora liquidación de carry intensificada», escribió Halpenny. El movimiento no es aislado: ayer, el franco suizo y el yen tuvieron el mejor desempeño en el universo G10, patrón clásico de <abbr title="Búsqueda de activos refugio en momentos de incertidumbre">flight-to-safety</abbr>.

La curva de volatilidad implícita del USD/MXN permanece invertida, con los nodos de una y dos semanas en sus niveles más altos desde marzo. Esa inversión es señal de demanda urgente de cobertura a corto plazo: los participantes del mercado esperan movimientos bruscos en los próximos días, no dentro de varios meses. Cuando la volatilidad de corto plazo supera a la de largo plazo, el carry trade se convierte en una apuesta demasiado cara.
Posicionamiento crowded amplifica el unwind
Según datos de la <abbr title="Compromiso de Traders, reporte semanal de posiciones en futuros">IMM</abbr>, las posiciones largas de fondos apalancados en peso mexicano están en su nivel más alto desde inicio de 2023. Esa concentración multiplica el efecto de cualquier movimiento de salida: cuando todos tienen la misma posición y la volatilidad sube, el intento de cerrar al mismo tiempo genera un <abbr title="Movimiento brusco de precios cuando muchos participantes intentan salir a la vez">squeeze</abbr> que acelera la depreciación.
- Desde mediados de septiembre: USD/MXN subió 8%, el peor desempeño entre divisas latinoamericanas.
- Volatilidad implícita a 1 mes: 12.53%, máxima desde marzo; los nodos de 1-2 semanas también en máximos del año.
- Ratio carry/volatilidad: 0.22, por debajo del umbral en el que la estrategia compensa el riesgo.
- Posicionamiento: fondos apalancados largos en MXN en máximos de casi cuatro años, amplificando el efecto de liquidación.
El problema de fondo es aritmético. Banxico mantiene su tasa de referencia en 6.50% sin cambios, mientras la Fed está en el rango 3.75–4.00%. Hace tres meses, ese diferencial de ~275 puntos base era suficiente para atraer capital a pesar del riesgo. Pero con Treasuries pagando 5%+ y volatilidad en alza, el rendimiento ajustado por riesgo ya no favorece al peso. Como ya publicamos, la encuesta de Banxico proyectaba un cierre de 2026 en 17.50 pesos por dólar; el mercado rebasó ese nivel hace dos días.

Por qué el peso lidera la caída en LatAm
Otras divisas latinoamericanas también están bajo presión, pero el peso mexicano lidera la depreciación por dos razones. Primera: el posicionamiento estaba más <abbr title="Concentrado, con muchos participantes en la misma dirección">crowded</abbr> que en otros emergentes, lo que amplifica el movimiento cuando se revierte. Segunda: la sensibilidad del peso a la volatilidad de las tasas estadounidenses es estructuralmente alta por la proximidad comercial y financiera con EE.UU. Cuando los bonos del Tesoro se venden con fuerza, el peso suele ser el primero en reaccionar entre las divisas de la región.
Deloitte identifica un entorno externo menos favorable —fortalecimiento del dólar, política monetaria estadounidense más restrictiva y menor diferencial de tasas México-EE.UU.— y espera estabilización alrededor de 17.90 a cierre de 2026. Esa proyección supone una reversión de aproximadamente 2% desde los niveles actuales, algo que requeriría un descenso marcado en la volatilidad implícita o una ampliación renovada del diferencial de tasas. Ninguna de las dos parece probable en el corto plazo.
Halpenny advierte que los movimientos de ayer en el franco suizo y el yen «podrían extenderse aún más», lo que sugiere que el episodio de risk-off no ha terminado. Si la volatilidad se mantiene elevada en los próximos días, el unwind de carry trades en divisas emergentes podría profundizarse. El peso mexicano, con su posicionamiento concentrado y su sensibilidad a las tasas estadounidenses, seguirá siendo el más expuesto.