El WTI cae 13% en tres días pese al bloqueo de Ormuz
Lucas Montero · Mercados Financieros · 2026-04-15
El crudo cayó de 104 a 91 dólares entre el lunes y el miércoles. Trump mantiene el bloqueo, pero el mercado descuenta que la demanda débil pesa más que el riesgo geopolítico.
El crudo WTI cerró el miércoles 15 de abril en 90,92 dólares por barril, completando una caída de casi 13 dólares desde el pico de 104 dólares que el Brent tocó el lunes tras el anuncio del bloqueo estadounidense sobre el <abbr title="Estrecho de Ormuz, paso marítimo clave para el 20% del petróleo mundial">estrecho de Ormuz</abbr>. En tres sesiones bursátiles, el mercado pasó del pánico a la calma, no porque las tensiones con Irán hayan desaparecido —Trump mantiene el bloqueo y la tregua vence el 21 de abril—, sino porque los traders están leyendo otro mensaje: la demanda global se está destruyendo antes de que la oferta se corte de verdad.
Tres días, dos narrativas
El lunes comenzó con el anuncio de Trump: tras el fracaso de las negociaciones en Islamabad —JD Vance abandonó Pakistán el domingo después de 21 horas sin acuerdo—, Estados Unidos puso en marcha el bloqueo naval sobre puertos iraníes a las 14:00 GMT. El Brent reaccionó con una subida intradiaria del 8% hasta tocar los 104 dólares. Pero al cierre del martes, el WTI ya había perdido casi el 8% y el miércoles continuó cediendo terreno. La pregunta que queda es incómoda: si el mercado no sostiene los precios con Ormuz bloqueado, ¿qué está viendo que Trump no?
La respuesta está en los datos de demanda. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) publicó en abril su pronóstico más sombrío en años: la demanda global de petróleo contraerá 80.000 barriles diarios en 2026, una revisión a la baja de 730.000 barriles respecto al reporte anterior. Es más: la IEA espera una caída de 1,5 millones de barriles diarios en el segundo trimestre, la más pronunciada desde la pandemia de Covid-19. En otras palabras, el petróleo caro ya está matando consumo. Europa ralentiza compras industriales, China acelera la adopción de <abbr title="Vehículos eléctricos e híbridos que reducen la dependencia del petróleo">vehículos eléctricos</abbr> y acumula reservas estratégicas en lugar de comprar al margen.

China acumula, Europa frena, el mercado ajusta
Uno de los factores silenciosos detrás de la caída del crudo es China. Según datos publicados esta semana, el gigante asiático acumuló entre 900 y 1.400 millones de barriles de crudo en los últimos meses, anticipándose a la crisis de Ormuz. Esa montaña de reservas representa varios meses de importaciones y reduce drásticamente la compra marginal china en el mercado spot. Mientras tanto, la adopción de vehículos eléctricos e híbridos en el país avanza a ritmo récord, moderando el crecimiento estructural de la demanda de gasolina.
En Europa, el escenario es similar: precios altos están enfriando el consumo industrial y de transporte. La combinación de <abbr title="Tasas de interés elevadas que encarecen el crédito y ralentizan la actividad económica">tipos de interés elevados</abbr> en la zona euro y costos energéticos en máximos está frenando la actividad antes de que cualquier cierre físico de Ormuz se materialice. El mercado, en resumen, está descontando que la destrucción de demanda llegó antes que la interrupción de oferta.
El dilema de OPEC+: subir, bajar o quedarse quieto
Mientras el mercado ajusta expectativas, la OPEC+ enfrenta un triángulo sin salida. A principios de abril, ocho países del cartel —Arabia Saudita, Rusia, Iraq, UAE, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán— acordaron aumentar su producción en 206.000 barriles diarios, citando una economía global estable. Pero el número es más señal que solución: en marzo, la OPEC+ bajó su producción en 9,4 millones de barriles diarios mes a mes, llegando a 42,4 millones de barriles diarios. El incremento de 206.000 barriles representa menos del 2% del suministro interrumpido por el bloqueo de Ormuz.
- Si OPEC+ recorta producción para sostener precios, acelera la destrucción de demanda y profundiza la recesión global que ya se asoma.
- Si mantiene o sube oferta, el precio cae más porque la demanda no absorbe el volumen adicional.
- Si Arabia Saudita, UAE, Kuwait e Irak quieren elevar producción, no pueden: sus exportaciones están bloqueadas o limitadas por Ormuz.
Jorge León, analista en Rystad Energy, calificó el anuncio de OPEC+ como «una señal, pero no una solución» dadas las interrupciones actuales en el estrecho. El cartel está atrapado entre la geopolítica de Trump y la aritmética de la demanda.

Negociaciones frágiles, mercado escéptico
Pese al fracaso de las conversaciones en Islamabad, Trump declaró el martes 14 de abril que las negociaciones con Irán «podrían reanudarse en los próximos dos días». Funcionarios pakistaníes confirmaron que su país ha propuesto celebrar una segunda ronda de conversaciones antes de que finalice el alto el fuego, previsto para el 21 de abril. Pero el tono del mercado sugiere escepticismo: la caída del petróleo en pleno bloqueo indica que los traders leen diplomacia, no escalada sostenida.
El núcleo del desacuerdo sigue siendo el mismo: Irán ofreció suspender sus actividades nucleares durante cinco años; Trump exige veinte años. Mohammad-Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, declaró tras abandonar Islamabad que la contraparte estadounidense «no pudo ganarse la confianza». Mientras tanto, Rachel Ziemba, investigadora sénior en el Center for a New American Security, señaló que una pausa voluntaria de Irán en sus envíos de crudo sería el primer indicador real de desescalada. Hasta ahora, ese movimiento no ha ocurrido.
El riesgo de cola que el mercado ignora
Aunque el mercado está apostando a que la demanda débil y la diplomacia evitarán una escalada mayor, el riesgo de cola sigue sobre la mesa. Analistas consultados por LiteFinance proyectan que una escalada del conflicto podría empujar el petróleo hasta 150-200 dólares por barril durante el año. El FMI, en su último reporte, estimó que el crudo podría promediar 110 dólares en 2026 y alcanzar 125 dólares en 2027 si las tensiones persisten. El escenario optimista —un conflicto de corta duración— contempla precios de 82 dólares promedio para 2026.
Pero los futuros de petróleo no están descontando ese escenario extremo. La curva de precios refleja que los operadores esperan una resolución diplomática o, al menos, que la destrucción de demanda mantenga los precios contenidos incluso si Ormuz sigue parcialmente bloqueado. Osama Rizvi, analista de energía y mercados, lo resumió con claridad: «La destrucción de demanda es clave en el mediano plazo, especialmente con el aumento de tasas de interés en Estados Unidos».
Si las negociaciones fracasan una segunda vez antes del 21 de abril y Trump decide escalar —bombardear infraestructura iraní, como ha amenazado—, el mercado tendrá que repricing en cuestión de horas. Pero por ahora, la apuesta mayoritaria es que el petróleo caro ya hizo su trabajo: mató la demanda antes de que Ormuz se cerrara del todo.