IGV cae 25% en 2026: Tom Lee señala capitulación por volumen récord

María González · Mercados Financieros · 2026-02-26

El ETF de software IGV pierde 25% en 2026 con picos de volumen históricos en febrero. Tom Lee de Fundstrat identifica señales de capitulación mientras analistas debaten si es suelo real.

El iShares Expanded Tech Software Sector ETF (IGV) ha perdido cerca de 25% en lo que va de 2026, según datos de mercado al 26 de febrero. La caída se concentró en febrero, con el índice S&P 500 Software & Services perdiendo más de 4% en una sola sesión a principios de mes y acumulando una racha de ocho días consecutivos de pérdidas. Tom Lee, estratega de Fundstrat Global Advisors, señala que los picos de volumen registrados en febrero podrían marcar el final de la venta masiva.

Lee identifica un patrón: IGV registró sus cuatro días de mayor volumen de negociación en su historia durante febrero. Dos de esos picos ocurrieron en la primera semana del mes, cuando el selloff se aceleró; los otros dos llegaron a finales de febrero. Este tipo de actividad suele coincidir con lo que los traders llaman capitulación: el momento en que los inversores que aguantaban posiciones finalmente se rinden y venden en masa.

Fundstrat publicó en su análisis de febrero que la venta en software, tecnología y cripto ha sido «exagerada» y que el sector «probablemente ha superado lo peor». Lee lleva más de 25 años en mercados y fue estratega jefe de renta variable en J.P. Morgan entre 2007 y 2014; históricamente ha sido uno de los analistas más alcistas en tecnología de Wall Street.

Anthropic enciende el pánico en software

El detonante del selloff fue el anuncio de Anthropic el 31 de enero de 2026. La startup lanzó nuevas capacidades para su herramienta de productividad Claude Cowork, diseñadas para automatizar trabajo legal, financiero y de marketing. Las herramientas se liberaron bajo licencia de código abierto, lo que amplificó el temor: si cualquiera puede usar IA para reemplazar funciones que antes requerían plataformas de software tradicionales, ¿qué pasa con las licencias corporativas que alimentan a empresas como Salesforce, Oracle o Adobe?

La respuesta del mercado fue inmediata. El 5 de febrero, IGV cerró en 79,65 dólares, su nivel más bajo en 52 semanas, con una caída de casi 5% en el día. El índice de software cayó más de 4% ese mismo día y extendió su racha de pérdidas a ocho sesiones consecutivas. En total, aproximadamente un billón de dólares en valor de mercado se borró del sector en cuestión de días.

Los hedge funds ya llevaban semanas apostando en contra del sector. Hasta el 6 de febrero, las posiciones cortas en acciones de software sumaban aproximadamente 24.000 millones de dólares, según datos de mercado. La venta masiva aceleró esa tendencia: quien había entrado corto a finales de enero ganó terreno rápido cuando el pánico por IA se disparó.

Holdings de IGV: quién se llevó el golpe

El ETF replica un índice de empresas de software con 119 posiciones individuales, pero los 10 principales holdings representan casi 60% del fondo. Microsoft es el mayor peso con 9,67%, seguida de Palantir Technologies (8,16%), Oracle (7,80%), Salesforce (7,58%) y Palo Alto Networks (4,93%). Los activos bajo gestión del fondo ascienden a 8,19 mil millones de dólares al 24 de febrero.

Estas empresas generan ingresos principalmente por licencias de software empresarial y servicios cloud. La narrativa que tomó fuerza en febrero es que herramientas como Claude Cowork podrían reducir la necesidad de esas licencias. Si una empresa puede automatizar flujos de trabajo con IA de código abierto, ¿para qué pagar por Salesforce CRM o Adobe Experience Cloud?

Opiniones divididas: ¿catástrofe real o sobrerreacción?

No todos compran la tesis del apocalipsis. Wedbush Securities publicó una nota calificando la venta como un «escenario de Armagedón para el sector que está lejos de la realidad». El argumento: las empresas no van a «revisar completamente decenas de miles de millones de dólares de inversiones previas en infraestructura de software para migrar a Anthropic, OpenAI y otros». Traducción: cambiar de plataforma tiene costos de integración, formación y riesgo operativo que frenan adopciones masivas a corto plazo.

J.P. Morgan emitió análisis describiendo la venta como un «sobrepaso en este momento» y alentó a inversores a considerar comprar acciones de software «resistentes a la IA». Bank of America también publicó críticas al sentimiento del mercado, señalando que el pánico por Anthropic no refleja la realidad operativa de la mayoría de empresas que usan software corporativo.

Por el lado contrario, Tom Lee reconoció en una entrevista que «no se le escapa a la Fed que la IA está causando estragos en el sector de software ahora, y eso significa que las pérdidas de empleo no tardarán en llegar». Lee no niega el riesgo estructural; su punto es que el mercado ya lo ha descontado de más en las últimas semanas.

¿Suelo o trampa?

Al 26 de febrero, IGV cotiza a 80,85 dólares, un rebote leve desde el mínimo de 52 semanas de 79,65 dólares. Los picos de volumen que Lee señala ocurrieron en un rango estrecho: el ETF operó cerca de su soporte técnico de los 79-80 dólares durante toda la segunda mitad de febrero. Si el patrón de capitulación se confirma, el siguiente movimiento sería consolidación lateral o rebote técnico.

Pero hay factores que complican el diagnóstico. Primero, las posiciones cortas siguen activas: 24.000 millones de dólares apostados en contra del sector no se deshacen de un día para otro. Segundo, Anthropic no es el único jugador de IA con herramientas disruptivas; OpenAI, Google DeepMind y otros siguen lanzando productos que presionan márgenes en software tradicional. Tercero, los datos de empleo aún no reflejan impacto negativo en el sector tech; si eso cambia, el mercado podría retomar la venta.

Desde el punto de vista operativo, quien entre largo en IGV ahora compra en zona de soporte técnico con riesgo asimétrico: si Lee tiene razón y esto fue capitulación, el potencial al alza es recuperar parte del 25% perdido; si la tesis bajista prevalece, el siguiente nivel de soporte está más abajo. Quien opere corto debe vigilar rebotes técnicos cerca del nivel actual.

Implicaciones para quien opera

Los activos bajo gestión de IGV ascienden a 8.190 millones de dólares; es uno de los ETF más líquidos del sector software. El volumen inusual de febrero significa que entradas y salidas de gran tamaño movieron precio con fuerza. Para quien opere derivados o posiciones cortas, esto eleva el riesgo de gaps y reversiones bruscas.

El cierre del 26 de febrero en 80,85 dólares deja a IGV cerca de su mínimo de 52 semanas. Las próximas sesiones dirán si el volumen récord marcó agotamiento o fue solo pausa antes de nueva caída. Mientras tanto, los cortos siguen activos y el debate entre analistas no tiene ganador claro.