Japón amenaza con intervenir el yen tras tocar 160 por dólar
Lucas Montero · Mercados Financieros · 2026-04-01
El billete verde marca su mejor mes en nueve meses mientras Tokio responde con palabras a la peor caída del yen desde julio de 2024. Petróleo caro, Fed quieta y BOJ atrapado: la tormenta perfecta contra la moneda japonesa.
El dólar estadounidense cierra marzo con una ganancia de 2,57%, su mejor resultado mensual desde julio de 2025, mientras el yen japonés toca su nivel más débil desde julio de 2024 tras superar la barrera psicológica de 160 por dólar el viernes 27 de marzo. La respuesta de Tokio llegó este lunes 30 de marzo: advertencias verbales de «medidas decisivas», pero sin acción concreta todavía.
El par USD/JPY cotizaba en 159.81 en la sesión asiática del martes 31 de marzo, ligeramente por debajo del pico intradía de 159.03 registrado antes de que Japón elevara el tono. El <abbr title="Índice ponderado que mide el valor del dólar frente a una cesta de seis divisas principales">DXY</abbr> alcanzó 100.17 puntos el mismo día, consolidando su condición de activo refugio en un entorno de guerra en Oriente Medio que ha disparado el petróleo por encima de los $100 por barril.
La línea roja del 160: Tokio habla de «medidas decisivas» pero no actúa
El viceministro de Finanzas para Asuntos Internacionales, Atsushi Mimura, utilizó por primera vez desde que asumió el cargo en julio de 2024 el término «decisivo» al referirse a posibles acciones en el mercado de divisas. «Estamos constatando que la especulación está aumentando en el mercado de divisas, además del mercado de futuros del petróleo. Si esta situación persiste, pronto serán necesarias medidas decisivas», declaró Mimura este lunes.
Los operadores interpretan ese lenguaje como señal de que las autoridades están dispuestas a <abbr title="Compra o venta de divisas en el mercado por parte de un banco central para influir en el tipo de cambio">intervenir</abbr>, aunque hasta ahora la respuesta japonesa se ha limitado a palabras. La ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, reforzó el mensaje al describir los movimientos recientes de la moneda como «especulativos» y reiterar la disposición para actuar contra la <abbr title="Fluctuaciones rápidas y pronunciadas del precio de un activo">volatilidad</abbr> excesiva.

El gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, añadió presión al debate al señalar que los movimientos del tipo de cambio están teniendo un impacto significativo en la inflación y que la debilidad persistente del yen podría justificar subidas de tasas. Pero aquí está el dilema: subir tipos en medio de una crisis geopolítica que amenaza el crecimiento global no es una jugada sencilla.
El petróleo caro destroza al importador neto de energía
La caída del yen no es casualidad. Japón importa prácticamente todo su petróleo, y el conflicto en Oriente Medio —que ya lleva un mes— ha llevado al Brent a cotizar por encima de $100 por barril el 31 de marzo, tras tocar picos de $116 en horas de la mañana. El WTI cerró ese mismo día en $101.86, con una caída diaria de 0,86% que no logra compensar las alzas acumuladas de más del 55% desde el inicio del conflicto.
- Petróleo caro en dólares: Japón paga cada barril en dólares, y el encarecimiento del crudo amplifica la demanda de billetes verdes.
- Yen débil importa inflación: El tipo de cambio débil encarece aún más las importaciones de energía, alimentando la inflación interna.
- BOJ atrapado: Subir tipos para defender el yen podría frenar el consumo interno en un momento de incertidumbre externa; no subirlos perpetúa la debilidad de la moneda.
El crudo se cotiza en dólares. Cuando el barril se dispara, la demanda de billetes verdes crece. Y cuando eres un importador neto de energía con una moneda débil, el golpe es doble.
Europa sangra por el mismo motivo: inflación energética de vuelta
El euro tampoco se salva. El par EUR/USD cotizaba en 1.15844 al cierre del 1 de abril, tras retroceder cerca del 3% en marzo. Europa es uno de los principales perdedores del shock energético debido a su dependencia del exterior, mientras que Estados Unidos es exportador neto de energía y los precios altos favorecen la inversión en <abbr title="Técnica de extracción de petróleo y gas mediante fracturación hidráulica de formaciones rocosas">shale gas</abbr>.
Tras un largo período de inflación sorprendentemente estable, los precios en la eurozona se dispararon nuevamente por la energía. El Banco Central Europeo proyecta que la inflación medida por el <abbr title="Índice Armonizado de Precios de Consumo, medida oficial de inflación en la zona euro">IAPC</abbr> aumente de forma acusada hasta el 3,1% en el segundo trimestre de 2026, impulsada por el rápido avance de la tasa de variación de los precios de la energía como consecuencia de la crisis de Oriente Próximo.

El conflicto en Oriente Medio amplía el diferencial de crecimiento entre EE.UU. y Europa. El continente europeo importa energía cara en dólares; Estados Unidos la produce y la exporta. La narrativa es clara: mientras el riesgo geopolítico y energético siga presente, el sesgo será favorable para el dólar.
El dólar gana la carrera de refugios
Como ya publicamos en artículos recientes, el oro —tradicional activo refugio— ha perdido más del 14% en el último mes mientras la geopolítica se tensa. El mercado no huye hacia el metal; huye hacia el dólar. La guerra en Oriente Medio reescribe las reglas del portafolio de crisis: cuando el miedo es económico (aranceles, recesión, estanflación), el billete verde se impone.
El dólar australiano y el neozelandés cayeron a mínimos de varios meses en la última semana de marzo. El aussie, que había resistido gran parte del mes, comenzó a ceder en las sesiones recientes a medida que los mercados cambiaron de foco: del crecimiento doméstico chino al riesgo de recesión global por energía cara.
El DXY cierra marzo en 100.17 puntos, consolidando una ganancia mensual de 2,57%. El mejor mes del dólar desde julio de 2025. Japón puede amenazar con intervenir, pero el mercado sigue apostando a favor del billete verde mientras el petróleo cotice por encima de $100 y la Fed mantenga los tipos sin recortar. Tokio ha puesto sobre la mesa las palabras; ahora el mercado espera ver los hechos.