EE.UU. crea 178.000 empleos en marzo con salarios al 3,5%
Lucas Montero · Mercados Financieros · 2026-04-06
El dato superó por tres veces las expectativas, pero esconde una trampa: 76.000 vinieron de la huelga de Kaiser y los salarios marcaron su menor alza desde 2021. El NFP de abril dirá si fue rebote o espejismo.
Estados Unidos sumó 178.000 empleos en marzo, casi tres veces las 60.000 posiciones que esperaba el mercado. El dato del Bureau of Labor Statistics, publicado el viernes 3 de abril, marca la cifra más alta desde diciembre de 2024 y parece cerrar el debate sobre la fortaleza del mercado laboral. Pero el titular esconde una trampa: más de la mitad del crecimiento vino de trabajadores que regresaron tras el fin de la huelga de Kaiser Permanente, los salarios se enfriaron al 3,5% interanual —el nivel más bajo desde mayo de 2021— y la participación laboral cayó a su mínimo en 40 años.

El mercado está atrapado entre dos señales contradictorias. Por un lado, la cifra titular sugiere demanda laboral sostenida. Por otro, los datos subyacentes —salarios enfriados, participación en caída libre y un febrero revisado a -133.000 empleos (desde -92.000 inicialmente reportado)— pintan un cuadro de recalibración forzada, no de crecimiento genuino. Y el viernes 8 de mayo a las 8:30 ET, cuando se publique el NFP de abril, sabremos si marzo fue un espejismo o el inicio de una recuperación real.
El efecto Kaiser: 76.000 empleos que no miden demanda
La huelga de médicos en Kaiser Permanente sacó aproximadamente 37.000 trabajadores de las nóminas en febrero. Cuando la huelga terminó a finales de ese mes, estos empleados volvieron a recibir pago durante el período de referencia de marzo (alrededor del 12 de marzo), inflando el dato oficial. El BLS reporta empleos según quién recibió pago durante la semana de referencia, no según creación neta de puestos.
El desglose sectorial lo deja claro: salud sumó 76.000 posiciones, de las cuales 54.000 fueron en servicios ambulatorios y 35.000 en oficinas médicas —exactamente donde trabajan los huelguistas de Kaiser. Es 2,6 veces el promedio mensual de los últimos 12 meses para el sector. Sin salud, el dato habría quedado en torno a 102.000 empleos, todavía por encima del consenso pero muy distinto del titular que celebró Wall Street.
- Salud: +76.000 (servicios ambulatorios +54.000, oficinas médicas +35.000)
- Construcción: +26.000
- Transporte y almacenamiento: +21.000
- Manufactura: +15.000
- Gobierno federal: -18.000
- Actividades financieras: -15.000
Como ya publicamos días atrás, el reporte privado de ADP mostró solo 62.000 empleos en marzo, una divergencia que refleja exactamente este punto: ADP no captura el regreso de huelguistas de la misma forma que el BLS. La lectura correcta no es que uno esté equivocado; es que marzo mide una reincorporación administrativa, no creación de demanda nueva.
Salarios al 3,5%: la Fed gana margen
Si el titular de empleos pareció fuerte, los salarios hicieron lo contrario. El crecimiento promedio por hora subió apenas 0,2% mensual en marzo, por debajo de la expectativa de 0,3%, y el avance interanual cayó a 3,5% —el más bajo desde mayo de 2021. Eso es presión inflacionaria que desaparece.
Para quienes siguen pricing de futuros de tipos, esto importa. Un mercado laboral que suma empleos pero enfría salarios es el escenario ideal para que la Fed mantenga tipos sin riesgo de recalentamiento. No es el dato que justifica recortes inmediatos —de hecho, tras el reporte de marzo el mercado sigue viendo un solo movimiento en diciembre— pero sí el que cierra la puerta a subidas y quita urgencia a cualquier ajuste.

Laura Ullrich, economista de Indeed Hiring Lab, lo resume bien: la historia más amplia de 2026 es recalibración, no aceleración. Los datos de marzo refuerzan esa narrativa: el mercado laboral no colapsa, pero tampoco genera la presión salarial que caracterizó 2021-2023.
Participación laboral en mínimo de 40 años
El dato que pasó más desapercibido es el más preocupante. La tasa de participación laboral cayó a 61,9% en marzo, el nivel más bajo desde noviembre de 2021. Esto significa que un porcentaje menor de la población en edad de trabajar está buscando empleo o empleada activamente. La tasa de desempleo se mantiene baja no por mejora del mercado, sino porque parte de la población dejó de buscar trabajo activamente.
El BLS señaló en su reporte que 325.000 personas clasificadas como inactivas pero que buscaban trabajo se reactivaron durante el mes. Eso es coherente con reincorporaciones post-huelga y con personas que volvieron al mercado por necesidad, no porque aparecieran oportunidades nuevas. Cuando la participación cae mientras el empleo sube, estás viendo un mercado que se contrae estructuralmente aunque el titular sugiera lo contrario.
Febrero, además, fue revisado a la baja desde -92.000 a -133.000 empleos. Enero subió a +160.000 desde +126.000, pero el neto de las revisiones sigue negativo. El BLS lo admite en su informe: durante los 12 meses previos, el empleo cambió poco en términos netos. Marzo parece un rebote; no el inicio de una tendencia.
El test de abril: viernes 8 de mayo a las 8:30 ET
El <abbr title="Nonfarm Payrolls, reporte mensual de empleo del Departamento de Trabajo de Estados Unidos">NFP</abbr> de abril, programado para el viernes 8 de mayo a las 8:30 ET, será el dato limpio. Sin huelga que distorsione el sector salud, sin revisiones masivas del mes anterior, sin excusas técnicas. Si abril confirma crecimiento sostenido por encima de 100.000-150.000 empleos con salarios estables, marzo dejará de ser sospechoso. Si abril cae por debajo de 80.000 o los salarios siguen enfriándose, la narrativa cambia: marzo fue ruido, no señal.
El mercado ya mostró el jueves pasado cómo interpreta datos fuertes en este contexto: futuros cayeron tras el ADP porque empleos robustos cierran la puerta a recortes de tipos. La paradoja sigue vigente: datos buenos son malos para activos de riesgo si el consenso esperaba flexibilización monetaria. Pero datos débiles tampoco ayudan si confirman recesión.
Así que el viernes 8 de mayo no es un dato más. Es el test que dirá si el mercado laboral de 2026 está en recalibración ordenada o en desaceleración forzada. Y esta vez, sin Kaiser de por medio, no habrá excusas.