Goldman: la IA superó al petróleo como motor de mercados en tres semanas

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En tres semanas, los semiconductores explicaron el 54% de las variaciones de rendimiento entre activos. El petróleo, apenas el 2%. El giro que nadie esperaba tan rápido.

Goldman Sachs publicó este martes un dato que marca un antes y un después en la narrativa de mercados: en las últimas tres semanas, la exposición a acciones de semiconductores explicó el 54% de las variaciones de rendimiento entre activos, mientras que el petróleo contribuyó apenas un 2%. El comercio de IA ha desplazado a la geopolítica petrolera como motor principal de volatilidad global.

El cambio invierte el paradigma de los últimos dos años, cuando los movimientos del crudo —tensiones en el Estrecho de Ormuz, ataques a infraestructura saudí— dominaban las sesiones. Ahora es el apetito por chips y modelos de inteligencia artificial lo que marca el ritmo. La métrica de Goldman captura <abbr title="Variaciones de precio y volatilidad entre diferentes clases de activos como acciones, bonos, materias primas y divisas">relaciones cross-asset</abbr> en una ventana temporal específica, no un cambio estructural permanente, pero la magnitud del giro es inédita.

Goldman: la IA superó al petróleo como motor de mercados en tres semanas

El lunes que lo confirma

Nvidia subió 2,4%, AMD avanzó 2,8%, Broadcom ganó 2,3% y el índice de semiconductores SOXX cerró con una subida de 2,97%. El catalizador fue la presentación del prospecto de Anthropic para cotizar en el Nasdaq bajo el ticker ANTH, prevista para mediados de noviembre. El mercado interpretó el movimiento como señal de que la ola de IPOs en IA sigue viva.

Mientras tanto, el petróleo retrocedía. Este martes el Brent cotiza en $115,32 por barril y el WTI en $100,88, ambos con ligeras caídas, tras tocar máximos por encima de $117 la semana pasada. La moderación responde a esperanzas diplomáticas: conversaciones entre Irán, Arabia Saudí, Pakistán y Turquía para reducir tensiones en Oriente Medio han enfriado la prima geopolítica. Pero el crudo sigue elevado en términos históricos; lo que cambió no es el precio del barril, sino su capacidad de mover al resto del mercado.

La escala del gasto y el momentum de Nvidia

El dato de Goldman no aparece en el vacío. Se espera que el gasto de las megacaps estadounidenses en infraestructura de IA alcance $1,1 billones entre 2026 y 2029, según proyecciones del banco. Nvidia, el proxy más visible del comercio, reportó recientemente ingresos trimestrales de $96.22 mil millones, un salto de 106% interanual. Esa cifra no refleja especulación: es demanda industrial verificada, con contratos de largo plazo de Microsoft, Amazon, Meta y Google.

Goldman también estima que la inversión en IA elevará el <abbr title="Producto Interior Bruto, el valor total de bienes y servicios producidos en una economía">PIB</abbr> de economías avanzadas en 0,3% hasta finales de 2026 y 0,5% hasta finales de 2027. En Estados Unidos, el efecto esperado es de 0,6%. El impacto macro aún es marginal, pero la narrativa de mercado se mueve más rápido que los datos de crecimiento.

El riesgo de concentración que nadie quiere ver

La otra cara del giro es la fragilidad. El sábado 24 de octubre, fondos de cobertura vendieron acciones tecnológicas al ritmo más rápido en dos años, en la mayor caída de Wall Street desde julio. Nvidia cayó 12,8% desde su máximo de octubre, y el mercado castigó incluso a empresas que superaron estimaciones, como Alphabet. El pánico fue breve, pero mostró que la convicción en el trade de IA no es unánime.

La exposición está concentrada en un puñado de nombres. Si Nvidia, AMD o Broadcom tropiezan —por un guidance débil, un problema de suministro o un cambio regulatorio—, el efecto dominó puede ser brutal. El mercado ha aprendido a operar semiconductores como si fueran el nuevo proxy de riesgo global, con <abbr title="Medida de sensibilidad de un activo respecto a los movimientos del mercado general; un beta alto implica mayor volatilidad">betas</abbr> más altas que las que históricamente tenían.

Qué significa para quien opera desde LATAM

Para un trader en México, Argentina o Colombia, la implicación es directa: la correlación entre índices locales y el Nasdaq se ha reforzado. El IPC de México, el Merval o el IPSA dependen cada vez más del sentimiento en tech estadounidense, especialmente si tienen exposición a exportadoras tecnológicas o a sectores sensibles a la liquidez global. Un mal día en semiconductores puede arrastrar emergentes con más fuerza que un barril a $120.

El contexto macro también importa. El apetito por riesgo ha vuelto, pero con la próxima reunión de la Fed este martes y miércoles, cualquier señal hawkish puede frenar el momentum. Goldman no cierra la puerta a volatilidad bidireccional: el giro hacia IA es real, pero el petróleo no ha desaparecido del radar.

El dato de 54% versus 2% es una fotografía de tres semanas, no una sentencia permanente. Pero marca un punto de inflexión en cómo el mercado jerarquiza riesgos. Por ahora, los chips mandan. Si ese momentum se mantiene o si es solo un episodio táctico, lo sabremos cuando llegue la próxima oleada de earnings tecnológicos y las tensiones en Oriente Medio vuelvan a escalar. Hasta entonces, quien opera sin seguir semiconductores está operando con los ojos vendados.