El BOJ mantiene tipos pese a tres votos por subir y el yen cae a ¥160

Lucas Montero · Mercados Financieros · 2026-05-01

La disidencia interna más fuerte desde 2007 no bastó para mover al gobernador. El miércoles el yen tocó su peor nivel en nueve meses mientras el petróleo rompe $120 y la inflación proyectada sube a 2,8%.

El yen japonés tocó ¥160,44 por dólar el miércoles 29 de abril, su nivel más débil desde julio de 2024, apenas un día después de que el <abbr title="Banco de Japón">BOJ</abbr> mantuviera su tasa de política en 0,75% pese a que tres de los nueve miembros de la junta votaron por subirla a 1%, un nivel no visto en 31 años.

La disidencia es la más fuerte desde que el BOJ inició su proceso de normalización monetaria. Kazuo Ueda, gobernador del banco central, se abstuvo de dar una señal clara sobre el timing de la próxima subida de tasas pese a que el propio banco revisó al alza su pronóstico de inflación para 2026 y recortó su expectativa de crecimiento.

Inflación sube, crecimiento baja: el dilema perfecto

El BOJ elevó su proyección de inflación para 2026 a 2,8% desde el 1,9% previo. Al mismo tiempo, redujo su perspectiva de crecimiento del PIB a 0,5% desde 1,0%. La combinación es textbook stagflation: precios más altos con actividad más baja.

La decisión del martes 28 de abril de congelar tasas se leyó como cautela excesiva. El mercado respondió vendiendo yenes: el USD/JPY cerró el martes en 159.8190, sumando 0.12% en la sesión, y al día siguiente rompió la barrera psicológica de 160.

El BOJ mantiene tipos pese a tres votos por subir y el yen cae a ¥160

El petróleo a $120 destroza la ecuación

El Brent rompió los $120 por barril el miércoles tras reportes de que la administración Trump instruyó prepararse para un bloqueo extendido de Irán. Japón importa entre 90% y 95% de su petróleo de Oriente Medio. Un yen débil amplifica el golpe: cada barril cuesta más yenes cuando la divisa local cae.

Precios de crudo elevados presionan la <abbr title="Diferencia entre exportaciones e importaciones de bienes y servicios">balanza comercial</abbr> japonesa y alimentan la inflación importada justo cuando el BOJ insiste en que el <abbr title="Ajuste gradual de política monetaria hacia condiciones menos expansivas">tightening</abbr> será «gradual». La gradualidad tiene un límite cuando el petróleo se dispara y el banco central sube su propia proyección de inflación en casi un punto porcentual.

Tokio amenaza intervenir, pero no lo ha hecho

Antes de la decisión del BOJ, la ministra de Finanzas Satsuki Katayama dijo que las autoridades están preparadas para responder a movimientos del tipo de cambio «las 24 horas», permaneciendo Tokio en alerta máxima contra movimientos especulativos. Indicó que intervenciones previas han tenido impacto y que pueden actuar nuevamente, basándose en el acuerdo Japón-EE.UU. sobre divisas.

Las autoridades intervinieron varias veces en 2024 cuando el yen se debilitó hacia 160 por dólar, aunque han subrayado que se enfocaron en volatilidad excesiva más que en defender niveles específicos. La diferencia entre advertir y ejecutar es relevante: hasta ahora solo hay palabras.

El BOJ mantiene tipos pese a tres votos por subir y el yen cae a ¥160

La combinación de un BOJ dividido, proyecciones estanflacionarias y petróleo a máximos pone a Ueda en un callejón. Subir tasas frena la economía; no subirlas alimenta la inflación y debilita la moneda. Por ahora eligió la segunda opción. El mercado lo notó y castigó el yen. Tokio responde con amenazas verbales, pero el precio sigue cayendo.