Wall Street espera la inflación de marzo con PIB débil y crudo caro

Lucas Montero · Mercados Financieros · 2026-04-06

El viernes 10 de abril se publica el dato de inflación de marzo. La Fed mantiene tipos, el crecimiento se desplomó al 0,7% en Q4 y el Brent sigue en $110. El mercado sabrá si los recortes siguen sobre la mesa o si la estanflación ya llegó.

El viernes 10 de abril a las 8:30 a.m. (hora del Este) se publica el <abbr title="Índice de Precios al Consumidor, principal indicador de inflación en Estados Unidos">CPI</abbr> de marzo, el dato que puede definir si la Reserva Federal tiene margen para recortar tasas en 2026 o si el escenario de <abbr title="Combinación de estancamiento económico e inflación alta">estanflación</abbr> dejó de ser una amenaza para convertirse en realidad. Wall Street entra la semana con un contexto incómodo: el crecimiento del cuarto trimestre de 2025 se revisó a la baja hasta el 0,7%, el petróleo Brent cotiza en torno a $110 el barril tras el shock de Oriente Medio y la Fed mantiene tipos sin cambios en el rango 3,50%-3,75% desde su última reunión del 17 y 18 de marzo.

La semana concentra dos catalizadores: el jueves se conoce la revisión final del <abbr title="Producto Interno Bruto, medida del tamaño de la economía">GDP</abbr> del cuarto trimestre (aunque el consenso no espera sorpresas tras la estimación de marzo) y el viernes llega el CPI, que dirá si la inflación se mantuvo contenida o si el petróleo caro ya pasó factura a los precios minoristas. El mercado opera bajo una narrativa que se instaló en febrero: datos buenos son malas noticias, porque cierran la puerta a recortes. Ahora toca saber si los datos de marzo fueron buenos, malos o simplemente confirman que la economía se movió sin dirección clara mientras el crudo subía sin freno.

GDP al 0,7%: la economía llegó cojeando a 2026

El 13 de marzo, la Oficina de Análisis Económico (BEA) publicó la segunda estimación del crecimiento del cuarto trimestre de 2025. El dato: 0,7% anualizado, siete décimas por debajo del estimado preliminar de 1,4%. La revisión a la baja tuvo un culpable claro: el cierre de gobierno restó 1,2 puntos porcentuales del crecimiento después de que el gasto federal se desplomara 16,7% en el trimestre.

Wall Street espera la inflación de marzo con PIB débil y crudo caro

El problema no es solo la cifra del cuarto trimestre. Es que la Fed publicó sus proyecciones actualizadas tras la reunión de marzo y, aunque elevó la estimación de crecimiento para 2026 a 2,4%, también subió la previsión de inflación de 2,5% a 2,7%. Traducción: el comité reconoce que el shock energético dejó marca y que la incertidumbre sobre Oriente Medio redistribuyó las cartas. EY Research, en su análisis del FOMC de marzo, señala que solo espera un recorte de tasas en 2026 —probablemente en diciembre— y que «es enteramente plausible que no haya recortes» e incluso existe riesgo de una subida si la inflación se acelera.

OPEC+ sube cuotas pero produce menos: oferta al mínimo desde 2020

El domingo 5 de abril, el Comité de Monitoreo Ministerial de OPEC+ se reunió y aprobó aumentos «simbólicos» de cuotas de producción. La palabra clave es simbólicos: el cartel advirtió que el daño a activos energéticos en Oriente Medio tendrá un impacto prolongado en la oferta, incluso después del fin de la guerra con Irán, y que la restauración de infraestructura será lenta y costosa. En paralelo, los datos de marzo mostraron que la producción real de OPEC cayó 7,3 millones de barriles diarios, dejando el total en 21,57 millones de barriles por día, el nivel más bajo desde 2020.

Wall Street espera la inflación de marzo con PIB débil y crudo caro

Deutsche Bank señaló en su nota previa al CPI que el impacto del mayor shock de oferta energética desde los años 70 se verá «con certeza en pleno despliegue» esta semana. El petróleo caro no es un problema coyuntural: es estructural mientras la oferta siga disminuida y la geopolítica no se normalice. Para importadores netos de energía —toda América Latina, gran parte de Europa, Asia—, esto significa presión inflacionaria directa, márgenes comprimidos y déficits fiscales más amplios.

La Fed sin margen: entre el petróleo caro y el crecimiento débil

En la reunión del 17 y 18 de marzo, la Fed mantuvo el rango objetivo de la tasa de fondos federales en 3,50%-3,75%. El único disidente fue el gobernador Stephen Miran, que votó a favor de mayor flexibilización. Christopher Waller, que en reuniones previas había mostrado inclinación a recortar, esta vez se alineó con el consenso y señaló mayor preocupación sobre las implicaciones inflacionarias del conflicto de Oriente Medio. El comunicado del FOMC reconoció que «la incertidumbre sobre el panorama económico permanece elevada» y que «las implicaciones del desarrollo en Oriente Medio son inciertas».

El dilema es claro. Crecimiento débil (GDP al 0,7% en Q4) pide recortes para evitar recesión. Pero petróleo a $110 pide tasas altas para anclar expectativas de inflación. La Fed no puede hacer ambas cosas. Y el CPI de marzo dirá si el petróleo ya se tradujo en presión de precios generalizada o si el efecto se mantuvo acotado. El dato de febrero mostró +0,3% mensual ajustado estacionalmente y 2,4% anual sin cambios. Marzo incluirá el impacto completo del rally energético de finales de febrero y marzo.

CPI marzo: el test que puede cerrar la puerta a recortes

El mercado entra el lunes sin certezas. Los futuros de tasas ya descontaron en marzo que los recortes se postergan; algunos analistas apuntan a un solo movimiento en diciembre. Pero eso asume que la inflación se mantiene contenida. Si el <abbr title="Core CPI: inflación subyacente que excluye alimentos y energía, métrica clave para la Fed">core CPI</abbr> (excluyendo alimentos y energía) acelera por encima de lo esperado, el debate cambia: de «¿cuándo recorta la Fed?» a «¿debería la Fed subir tasas para frenar la segunda ronda de efectos inflacionarios?». Ese es el riesgo que Deutsche Bank y otros bancos ponen sobre la mesa.

Para los inversores de América Latina, la lectura es directa. Petróleo caro y Fed sin recortar significa tasas de mercados emergentes más altas, flujos de capital más escasos y presión sobre monedas locales. Colombia, México, Brasil —todos importadores netos de energía en grado variable— ya sienten la factura del crudo. Si el CPI confirma que la inflación estadounidense se acelera, los bancos centrales de la región tendrán que elegir entre defender sus monedas con tasas altas o dejar que la inflación importada corra.

El viernes a las 8:30 a.m. (hora del Este), la Oficina de Estadísticas Laborales publicará el CPI de marzo. Wall Street sabrá entonces si el escenario de estanflación sigue siendo una amenaza lejana o si ya llegó. La próxima reunión de la Fed está programada para el 28 y 29 de abril, dos semanas y media después. Si el dato del viernes sorprende al alza, Powell tendrá que recalibrar el mensaje. Y el mercado, reposicionar las apuestas.